Para la gente de Corrientes el cambio fue gradual, silencioso, tanto que algunos no lo creyeron hasta ahora. El río da las señales que todo habitante conoce: la corriente arrastra camalotes y complica la pesca. Ya no hay paseos de cemento, tampoco existen playas de porciones grandes para pasar la tarde frente al Paraná.
El paisaje se reconfiguró ante una crecida que se preveía en todo el litoral argentino, pero que igual encontró la forma de colarse en las ciudades ribereñas y en forzar, poco a poco, evacuaciones de familias y de ganado de las zonas más golpeadas por el fenómeno El Niño.
Este es un fin de semana bisagra para muchas localidades: las ondas de crecida de los ríos que nacen de la Cuenca del Plata -sobre todo el Paraná y el Uruguay- prometen bajar hacia el sur durante los primeros días de la tercera semana de octubre.
Bruno Lovinson, director de Defensa Civil y coordinador del Comando Operativo de Emergencias de Corrientes lo confirmó en diálogo con Clarín.
“Estamos en una onda de crecida que todavía no mostró el pico hasta donde debería de subir, seguramente para la semana que viene todos los departamentos de nivel de evacuación. En este momento tenemos 158 evacuados entre Paso de los Libres, Isla Apipé, San Antonio, Ituzaingó e Itatí”, expresó.
El domingo, el total de evacuados en la provincia era de 289 y otras 357 dejaron sus hogares por su cuenta, según reportó el diario El Litoral sobre un informe de Defensa Civil.
¿Qué pasa en la capital correntina? Según el último registro del domingo de la Prefectura Naval Argentina (PNA), el agua quedó al borde del nivel de evacuación de 7 metros: llegó a 6,98 mts. El sábado ya había superado el nivel de alerta con la crecida del Paraná al alcanzar los 6,64 metros, quedando por arriba de los 6,5 metros de alerta.
Lovison reconoció que en Corrientes capital ya comenzaron a autoevacuarse familias con viviendas ubicadas en zonas más comprometidas, como el equipo de Clarín contó a través de la historia de Roberto Alcaraz, cuya vivienda en el bajo Caridi ya había sido acorralada por el agua el viernes por la mañana.
La casa de Roberto, en el bajo Caridi, en medio del agua. Foto Fernando de la Orden / Enviado especialLa localidad de Paso de la Patria, también a la vera del Paraná, se puso por arriba del nivel de evacuación de 7 metros.
Sus playas quedaron completamente bajo agua y para los próximos días esperan empezar a evacuar gente a espacios comunitarios. La muralla de tierra que se ve en la costa, explicó Lovison, es un anillo que se construyó sobre un arroyo con un sistema de bombeo para mitigar la crecida.
Un poco más allá, Itatí -que ya empezó a evacuar desde antes del fin de semana- alcanzó los 7,74 metros de altura del agua el sábado. Muy por encima del nivel de evacuación, que para esta localidad está en 7,50 metros.
Corrientes, prácticamente sin playas por la crecida. Foto Fernando de la Orden / Enviado especial“Como tenemos varias hipótesis sobre la emergencia, todas relacionadas con El Niño, desde enero que se vienen llevando obras para paliar la situación. Tuvimos tormentas fuertes, lluvias por encima de lo normal y hasta granizo. La emergencia la agarramos a tiempo”, destacó Lovinson, que además es vocero oficial del gobierno provincial en la problemática del Niño.
El director de Defensa Civil aclaró que la crecida del Paraná, además, se ve también influenciada por los más de 32 metros de altura que alcanzó el río Iguazú el 14 de octubre.
Esa onda de crecida del Iguazú llega hasta el puerto de Corrientes en un período de siete días, por eso se calcula que entre el 20 y el 21 de octubre puede haber un pico alto de crecida en las ciudades que estén a la vera del Paraná.
La costa de Paso de la Patria, inundada. Foto Fernando de la Orden / Enviado especialEn esta observación coincidió también Juan Borus, director general de Alertas Hidrológicas del Instituto Nacional del Agua (INA), quien señaló a Clarín las previsiones hídricas para los próximos días en la región.
Explicó que un primer punto que se analizó hace meses fue el de ver cuándo los vientos se iban a alterar de modo que la atmósfera se acoplara al calentamiento oceánico, lo que pasó a principios de mayo.
“Esa señal motivó que se activara la humedad atmosférica que estaba más concentrada sobre el tercio este de la Cuenca del Plata, o sea, más bien sobre Río Grande do Sul, Santa Catarina y el este del estado de Paraná. Ahí se dieron las lluvias y el Río Uruguay empezó a tener en la segunda semana de julio una crecida importante, después el río Iguazú tuvo el 24 de julio una crecida en Cataratas más o menos como la de ahora”, señaló el experto.
Algunas viviendas ya sufren la salida del río Paraná en Corrientes capital. Foto Fernando de la Orden / Enviado especialDespués de esas lluvias se definió la zona de mayor alteración del fenómeno El Niño: el corazón de la Cuenca del Plata, una zona de respuesta rápida y de alta acumulación de lluvias.
En los últimos días, el agua que ingresa al embalse de Itaipú aumentó drásticamente, llegando a un pico de entre 18.000 y 20.000 metros cúbicos por segundo. El impacto energético provocó que Itaipú se viera obligada a abrir sus compuertas para liberar agua, lo que afecta seriamente la generación de energía hidroeléctrica. Toda esa masa de agua está siguiendo su camino hacia el sur y uniéndose a otras.
“Todo eso se va a encontrar con la descarga de Yacyretá (que también libera agua por el Paraná) y con lo que aporta el río Paraguay. Se junta a la altura de Corrientes – Resistencia”, indicó.
Con eso, el ingreso al tramo de territorio argentino es total: de ahí bajará al tramo correntino-santafesino, el santafesino-entrerriano y luego al bonaerense entrando en el Delta.
Pero primero, la onda de crecida tendrá su parada en la capital correntina. “Se espera que el pico de la crecida llegue hacia el martes 20, alcanzando una lectura en escala de entre 7 y 7,10 metros. Desde ahí la onda de crecida bajará por todo el Paraná”, agregó.
El agua que viene de las represas sigue aumentando su caudal. Foto Fernando de la Orden / Enviado especialNo es solo esta crecida la que impactará de lleno las costas de las ciudades del litoral en estos días, sino que también está lo que ocurre con el Uruguay, que según estimaciones de Borus está lejos de aflojar.
Ahí hubo otra crecida en la alta y media cuenca, alimentada por lluvias en Río Grande do Sul. Se prevé que seguirá con aguas altas durante el resto del año, ya que la tendencia climática para esa cuenca continúa siendo adversa.
En medio de las confluencias hídricas y con un fenómeno que está previsto que se extienda incluso hasta los primeros meses de 2027, tanto a las costas del Paraná como del Uruguay el miedo está latente.
Hay quienes, como Horacio Chamorro y Hugo Encina, tuvieron que empezar a trasladar todas sus cabezas de ganado desde las islas hasta la ciudad de Bella Vista. Según datos del Senasa al 14 de octubre, en ese departamento ya habían movilizado 950 animales, quedando 1.511 aún por rescatar de las islas.
Traslado de ganado a Bella Vista para salvar los animales del agua. Foto Fernando de la Orden / Enviado especialUna decisión como esa no fue fácil para ellos, pero no podían arriesgarse a la especulación y, con eso, a la pérdida de sus animales. “El agua está viniendo, no nos queda nada de tierra. Nosotros tenemos una cabaña que se va a llenar de agua. Estamos viniendo obligados para afuera”, dijo Hugo a Clarín en medio de un salvataje a contrarreloj en el Paraná.
Incertidumbre por la duración de las inundaciones
Vecinos de Paso de los Libres conviven con el terror de que no solo el agua avance, sino que se mantenga ahí durante tantos meses.
“Nunca se me inundó la casa. Si pasara sería la primera vez, pero no va a pasar. Contra el agua no se puede hacer mucho, es imposible. Pero el tema de que esto siga así son los focos de infecciones que puede traer”, comentó Mabi a Clarín, quien desde hace cuatro años vive a pocos metros de la costa del Uruguay.
El mayor temor es la evacuación. También para Carlos Oliva, un jubilado que vivió toda la vida de la pesca en el Paraná, y que ahora intenta contrarrestar los embates del agua con escombros que él mismo compra.
“Si llega a subir tendremos que dejar la casa”, lamenta Carlos. Foto Fernando de la Orden / Enviado especial“Hay muchos que no creen, pero yo a ellos les vengo diciendo hace tres años, porque yo lo noto por la naturaleza. Y siempre decía ‘algo raro está por pasar’. Nosotros defendemos esto como podemos, pero contra la naturaleza no se puede. La única precaución que podemos tener es que si llega a subir tendremos que dejar la casa”, sostuvo, mientras sus vecinos ayudaban a colocar la última carga que le había llegado.
Corrientes. Enviada especial









