Baena rompe a un combativo Espanyol con un gran gol en el último minuto y le da la victoria al Atlético | Fútbol | Deportes

Baena rompe a un combativo Espanyol con un gran gol en el último minuto y le da la victoria al Atlético | Fútbol | Deportes


Un partido de mucho pico y pala, largo como pretendía el Espanyol, lo resolvió la clase de Baena cuando ya agonizaba el encuentro. El 10 del Atlético se confirmó como su jugador más determinante en este inicio de curso, cinco goles y tres asistencias, cuando desde la medialuna puso una rosca lejos del alcance de Fortuño. Baena no es solo el máximo goleador de los rojiblancos. También es su futbolista más inspirado para armar juego dañino en los últimos metros. Entró en la última media hora de juego con aires de liderar la sexta victoria consecutiva del Atlético y lo logró con ese toque preciso y ganador. El triunfo era necesario para seguir la estela del Barcelona y presionarle antes de su visita al Betis.

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Ángel Fortuño, Roger Hinojo, Leandro Cabrera, Omar El Hilali, Clemens Riedel, Vanja Drkusic (Unai Núñez, min. 63), Javi Hernández (Gabriel Moscardo, min. 72), Pol Lozano, Edu Expósito (Cala, min. 72), Bryan Zaragoza (Javi Puado, min. 81) y Roberto Fernández (Marcos Fernández, min. 81)

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Jan Oblak, Dani Martinez (Alejandro Grimaldo, min. 45), Cristian Romero (Rodrigo Mendoza, min. 66), Marc Pubill, Dávid Hancko, Ademola Lookman (Julián Alvarez, min. 45), Morten Hjulmand, Pablo Barrios (Marcos Llorente, min. 54), Giuliano Simeone, Jonathan David y Lee Kang-In (Álex Baena, min. 61)

Goles 0-1 min. 88: Álex Baena

Arbitro Alejandro José Hernández Hernández

Tarjetas amarillas Morten Hjulmand (min. 21), Lee Kang-In (min. 42), Cristian Romero (min. 65), Álex Baena (min. 67), Rodrigo Mendoza (min. 78), Roger Hinojo (min. 80), Unai Núñez (min. 86)

La jugada que precedió al golazo de Baena también habló bien del Atlético. Tuvo que limpiar la presión del Espanyol en las inmediaciones del área de Oblak llevando la pelota de derecha a izquierda con pases de riesgo para poder lanzar a Julián Alvarez a la carrera. El argentino tuvo pausa para recortar y dejarle la pelota a Baena para que éste sacara su esplendoroso pase a la red. Estuvo afilado Julián Alvarez en varias maniobras en la proximidad del área y agitador cuando bajaba a recibir. Le falta el gol. Lo evitó Fortuño con la punta de los dedos después de rajar a su marcador con la cintura, pero está en esa línea tan suya de mejorar todos los balones que le llegan.

Se destapó la clase de partido que se iba a imponer en Cornellá desde los dos primeros balones largos que jugó el Espanyol, buscando lo que pudiera rascar del imponente Roberto o de las segundas jugadas. Se saltó el centro del campo Manolo González y fue al Atlético al que le tocó llevar el gobierno del partido desde la pelota. Simeone había dejado mucha carga ofensiva en el banquillo, Grimaldo, Baena y Julián Alvarez, y la ida y vuelta de Marcos Llorente. Con Koke y Cardoso lesionados, la sala de máquinas fue para Hjulmand y Barrios, con Kang-In Lee libre de movimientos para crear. Arriba, Jonathan David, que estuvo mejor en la continuidad del juego que en el área, y Lookman, que no levanta cabeza.

Se instaló en el partido la sensación de que cualquier agujero que el Atlético le encontrara al Espanyol tenía que salir de la participación y el dinamismo de Kang-In Lee y Barrios. El coreano no ajustó bien el tobillo después de una buena combinación en la que participó Barrios y también David. Éste llegó forzado a un centro atrás de Giuliano, lanzado antes por un buen pase al hueco de Pubill, que retornó al once como lateral derecho. David también tuvo el gol cuando Kang-In Lee le descubrió un desmarque en el área. El canterano Fortuño, que ha desbancado a Dmitrovic con paradas de peso en los dos últimos partidos, desvió con la bota a la base del poste el remate del canadiense.

Al Espanyol solo le quedó resistir y tratar de arañar algo de una jugada de estrategia. Los pelotazos largos eran casi siempre propiedad de los rojiblancos. La propuesta y la superioridad del Atlético para ganar los duelos y los rechaces redujo a Bryan Zaragoza a la nada. Así que solo cuando Roberto Fernández forzó una falta en la mediapunta y con un par de saques de esquina, el conjunto blanquiazul pudo apurar a los colchoneros. Estos se llevaron un par de sustos al verse sorprendidos por la rapidez con la que el Espanyol ejecutó su primer córner y una falta lateral que acabó en un rechace que Cabrera voleó al larguero de Oblak.

El ramalazo levantó al Espanyol, que acabó en el primer tiempo con más presencia en campo contrario, aunque con más empuje que finura. El empate obligaba a Simeone a buscar soluciones y desmanteló la banda izquierda. El canterano Daniel Martínez, correcto, con más presencia que daño real, y el de nuevo alicaído Lookman, fueron relevados para que entraran Grimaldo y Julián Alvarez. Llorente entró cuando llegó la hora de juego. Relevó a Barrios, al que Simeone tiene que dosificar al dedillo para evitar que se rompa. Después, Baena y Mendoza aparecieron para darle más agudeza al juego con el balón. El primero salió demasiado empeñado en decidir el partido por su cuenta. Se quedó el balón en un par de conducciones individuales y el segundo fue de menos a más para contribuir a la construcción. Fue con una jugada colectiva, con el reloj ya a segundos del minuto 90, cuando Baena pudo culminar el propósito con el que había salido. Ganar un partido desde su calidad individual con la colaboración de Oblak, salvador en un último disparo que se envenenó tras tocar en un defensa rojiblanco.