Las vidas arrasadas por la furia de la tormenta ‘Rachel’

Las vidas arrasadas por la furia de la tormenta ‘Rachel’


Nadie del lugar esperaba que aquellas lluvias pudieran arrasar con todo en Lomas de Mendoza y San Francisquito, dos comunidades rurales cercanas a Ensenada, en Baja California, que no llegan al millar de personas. Los efectos de la tormenta Rachel provocaron la noche del sábado pasado la gran crecida de un pequeño arroyo que recorre el lateral de las comunidades hasta tragarse casas, vehículos y animales, dando un vuelco a la tranquilidad que la zona vivía días atrás.

Pero no quedó ahí. El desbordamiento se llevó al pequeño Leonel, de 10 años, y a parte de su familia. El niño es el único sobreviviente de ellos. Entre los incontables estragos causados, la tormenta se cobró la vida de nueve personas. Hay una más aún desaparecida, hermana del muchacho, en los alrededores de Ensenada.

El comunicador local Julián Hernández comparte algunas fotografías para dimensionar la inmensa crecida que el arroyo tuvo en las últimas horas de ese sábado. Es ahí, en un terreno elevado sobre el cauce, donde estaba construida la casa de la familia de Leonel. “Años atrás ha llovido y ese arroyo no ha crecido más de un metro a sus lados. Nos han pegado fuertes lluvias y no ha pasado nada. […] La gente construyó, hizo sus casas con el transcurso del tiempo, porque ha habido lluvias y nunca creció tanto. La gente se confió el día sábado. El arroyo creció demasiado”, apunta ahora desde el otro lado de la línea el creador del portal Maneadero Sin Censura 2.0. Cuenta que el tío del pequeño, Benito López, se dedica a vender verduras en su pickup en San Francisquito para sacar adelante a la familia.

La Comisión Nacional del Agua (Conagua) informó el pasado sábado de que la tormenta Rachel tocaría tierra en la costa de Baja California y que horas después empezaría a degradarse a ciclón postropical. Las autoridades mantenían entonces el litoral bajacaliforniano como zona de prevención por los efectos que podría causar la tormenta.

El lodo: el desastre

La subida del arroyo dejó por todo el terreno baldío aledaño una sobrecogedora postal de lodo, del que sobresalían los restos de algunas casas, el cuerpo de algún que otro animal o las partes destrozadas de vehículos hundidos. Hernández caminó en la mañana del domingo por aquel lugar para documentarlo. “Sí nos pegó con todo aquí en la delegación de Maneadero, más que nada en el arroyo del canal Buenavista. Nunca nos imaginamos que algún día impactaría una tormenta tropical”, lamentó durante una transmisión en vivo de su portal mientras pisaba el barro.

Leonel y parte de su familia estaban en su casa esa noche. La crecida del arroyo arrastró al pequeño, a su mamá, a su hermana y a su primo. Cuenta Hernández que un ranchero de la zona encontró al niño a la mañana siguiente, tendido sobre aquel lodazal que pintaba de marrón el desastre. Le prestó una chamarra porque había quedado desnudo al ser llevado por la corriente. Lo llevó ante los médicos del Ejército mexicano para que lo atendieran. Lo más crudo para la familia llegó horas más tarde, cuando encontraron el cuerpo de su primo. Y fue a peor: un día después encontraron el de su mamá.

La hermana del niño, Rosa Linda Olivera, 23 años, todavía está desaparecida. La familia no ha dejado de buscarla. Este jueves fue una jornada intensa de rastreo de la zona. La familia buscó por las comunidades cercanas, donde el agua pudo haberla arrastrado. Cuando cayó la noche, regresaron a los restos de lo que fue su casa. El pequeño Leonel pareció recordar cómo Rosa Linda había entrado al baño cuando llegó la violenta corriente. Estuvieron escarbando hasta más allá de la media noche. Este viernes, continuaban allí.

Un mar de lágrimas

La mayor parte de las afectaciones causadas en todo el Estado por la tormenta fueron las inundaciones. Los daños causados por las fuertes lluvias llevaron a que la presidenta Claudia Sheinbaum pidiera el lunes a las Fuerzas Armadas que mantuvieran la vigilancia y la ayuda en la zona. Las autoridades de distintas dependencias desplegaron en los últimos días más de 14.000 agentes en el Estado para tratar de auxiliar a las familias, atender los daños y restablecer la normalidad en zonas en las que el lodazal arrasó con todo. Los vecinos del Rancho Génesis, una comunidad ubicada a unos 30 kilómetros al sur de Ensenada, quedaron incomunicados durante algunas horas a causa del ciclón. Fue el lugar donde 32 civiles —22 extranjeros, 10 mexicanos— fueron rescatados en un operativo aéreo.

Eva Paveceno, 34 años, fue a trabajar el sábado a la gasolinera en taxi, porque evita viajar en su coche cuando la lluvia o la niebla complican el camino. Vive en Maneadero y las lluvias que empantanaron los alrededores de su colonia provocaron que tuviera que regresar andando a casa cerca de la medianoche. Vio muchos carros inundados y una gran movilización de agentes de la Guardia Nacional en la zona, pero no entendió por qué. El domingo en la mañana fue con su hermano a ver a su madre: “Estaba sacando el agua de su casa y le dije que por qué no se había ido conmigo”.

Los vecinos de la zona le dijeron que ese arroyo que arrasó la localidad también arrastró al frutero Benito López, su primo. Pese a no ser del todo cercanos, Paveceno entró rápidamente en pánico. “Fui a preguntar a los elementos de la Guardia Nacional y de la Policía Municipal, y me dijeron que habían rescatado a un niño llamado Leonel en un rancho cerca de las limoneras. Estaba completamente desnudo, pero bien, sin golpes”, cuenta al otro lado de la línea. Esa misma tarde vio a su primo López. Por su cara corría un mar de lágrimas y estaba desesperado, sin saber qué hacer. El arroyo se llevó a su hijo Luis Fernando, de 17 años. López no lo pudo salvar.

Los vecinos de Lomas de Mendoza y San Francisquito continúan ahora en la búsqueda de Rosa Linda, la última desaparecida en la zona.