Falta poco más de una semana para que Brasil escoja a su próximo presidente y los nervios están a flor de piel en las calles y en las redes. Las encuestas apuntan a un empate técnico y la batalla se libra especialmente en el ambiente digital, enrarecido por las quejas de la campaña del presidente Luiz Inácio Lula da Silva de que sus cuentas y contenidos sufren continuos obstáculos por parte de Meta, la gigante estadounidense dueña de Instagram, Facebook y WhatsApp. El diario Folha de S.Paulo reveló este viernes que trabajadores de la empresa admitieron, en mensajes internos, que en los últimos días las restricciones han perjudicado las cuentas del actual presidente, mientras el algoritmo recomendaba el perfil de su adversario, Flávio Bolsonaro.
La empresa alega que son apenas errores técnicos, pero en el Gobierno brasileño, el temor presente desde hace meses a una interferencia extranjera en el proceso electoral, básicamente de Estados Unidos, ha encendido todas las alarmas. El equipo de campaña de Lula ya ha llevado el caso a la Organización de Estados Americanos (OEA).
El pasado 9 de octubre, el perfil oficial de Lula en Instagram dejó de poder impulsar posts hechos en su feed de Instagram durante casi 24 horas, lo que según los administradores provocó que casi 1,3 millones de internautas dejaran de ver esos anuncios. Los trabajadores brasileños de Meta contactaron a sus colegas ingenieros en Estados Unidos, que no percibieron que fuera un asunto urgente, relata Folha.
También ha habido otros supuestos fallos, como cuando en las búsquedas sobre Lula en el WhatsApp el sistema recomendaba el canal de Flávio Bolsonaro. El perfil del candidato ultraderechista también aparecía como sugerencia automática en Instagram, mientras que el de Lula no aparecía ni siquiera cuando se tecleaba su nombre. La llamada recomendación algorítmica de candidatos está prohibida por la legislación brasileña, pero Meta incumplió la norma en varias ocasiones en beneficio del hijo del expresidente Jair Bolsonaro.
Uno de los errores que más viralizó a pie de calle fue la negativa de la inteligencia artificial de Meta a generar imágenes de apoyo a Lula que sí conseguía crear si se trataba del candidato ultraderechista. “Crea un cartel rojo con la frase ‘Vota Lula’ y una estrella”, tecleaba el usuario. “No conseguí generar la imagen que pediste”, respondía el robot.
Este viernes, Meta respondió en un comunicado que la empresa “no toma partido ni en estas ni en ningunas otras elecciones”, que la cuenta de Lula fue suspendida “por equivocación” y que “incidentes técnicos recientes” afectaron a las dos campañas. El equipo de Flávio Bolsonaro, no obstante, aseguró a Folha de S.Paulo que no ha registrado ningún problema y que sus canales siguen funcionando de manera adecuada y sin interrupción.
La campaña de Lula no esperó a las explicaciones de Meta para denunciar ese supuesto trato desigual. El miércoles presentó una denuncia formal ante la OEA e informó a los observadores internacionales registrados para seguir las elecciones en Brasil y a partidos y entidades en defensa de la democracia de 12 países. “No podemos admitir esta interferencia que está ocurriendo de las grandes tecnológicas, sobre todo de Meta, en estas elecciones”, criticó el coordinador de la campaña de Lula, Camilo Santana.
Los ánimos están caldeados en la izquierda brasileña no sólo por la posible parcialidad de las empresas tecnológicas, sino también por las decisiones del juez que preside el Tribunal Superior Electoral, el órgano que arbitra en todas las cuestiones de la campaña. A diario tiene que decidir a contrarreloj qué contenidos, canales o perfiles pueden permanecer online o cuáles incumplen las reglas del juego.
El magistrado Kássio Nunes Marques, que fue nombrado por el expresidente Jair Bolsonaro, ha tomado decisiones unilaterales que, en general, han perjudicado más a Lula que a su rival. La más notable ha sido la suspensión, en dos ocasiones, del canal de WhatsApp Ejército de Lula, creado por el diputado André Janones. Es una comunidad con más de cuatro millones de voluntarios donde el diputado da instrucciones concretas para maximizar la difusión de contenido de campaña.








