Avanza el calendario, ya solo quedan nueve días para las elecciones más reñidas de Brasil, pero la foto es, prácticamente, la misma de los últimos meses: un férreo empate técnico. La encuesta Datafolha divulgada este jueves muestra un ligero avance del presidente Luiz Inácio Lula da Silva, que recorta de cuatro a dos puntos la ventaja que le lleva Flávio Bolsonaro, el favorito. El senador ultraderechista logra un 51% de los votos válidos frente al 49% del presidente. Otra encuesta, la de Quaest, mostró la víspera la misma foto con otros números: 47% frente a 45%. La campaña de Lula acusa a la tecnológica Meta de favorecer a Bolsonaro tanto en WhatsApp como en Instagram.
La izquierda protagoniza una movilización inédita desde que el domingo llenó la avenida Paulista, en São Paulo, con una marea roja. En los días siguientes reunió grandes multitudes en Río de Janeiro y otras ciudades. La campaña digital también se ha intensificado, con la incorporación de muchos jóvenes influenciadores dela órbita progresista. Y el presidente sigue con sus anuncios de medidas de impacto, como un pago único de 5.000 reales (casi mil dólares) a cada microemprendedor o autobús gratuito los fines de semana.
El presidente se mostró partidario de reducir la mayoría de edad penal de los 18 años a los 16 años para los crímenes más graves, incluido el homicidio, el robo seguido de muerte y la violación, entre otros, según explicó en una entrevista esta noche en Globo. Su rival plantea una reducción generalizada a los 16 y en los casos más graves a los 14.
Lula también admitió que la responsabilidad por los resultados electorales es suya. “Mire, yo soy el gobierno. Si no logré hacerme entender sobre el Gobierno que llevé a cabo, no puedo culpar a nadie; la culpa es mía”, afirmó.
Por otro lado, el equipo del candidato izquierdista denuncia que, desde que empezó la campaña, “las cuentas del presidente Lula en las plataformas de la empresa [Meta] han sufrido fallos técnicos” que le han perjudicado. La tecnológica, encabezada por Mark Zuckerberg y propietaria de Instagram, Facebook y WhatsApp, es acusada por el Partido de los Trabajadores de favoritismo en beneficio del candidato Bolsonaro.
Los internautas descubrieron este miércoles que la inteligencia artificial de WhatsApp favorecía descaradamente al heredero del clan Bolsonaro. Cuando se le pedía que elaborara un cartel electoral a favor de Lula, respondía: “No pude generar la imagen que pediste”. Y, en cambio, la misma petición sobre Bolsonaro se traducía en segundos en la entrega de un cartel con las características solicitadas.
La cúpula del Tribunal Superior Electoral se reunió este jueves en Brasilia con varios ejecutivos de Meta. Estaban tanto el juez Kassio Nunes Marques, que preside la corte que resuelve las disputas relacionadas con los comicios, y el vicepresidente, el magistrado André Mendonça. El tribunal electoral ha exigido a Meta que “promueva la igualdad de condiciones entre los candidatos para que el elector pueda elegir libremente”, según una nota difundida por la corte. Uno de sus jueces dictaminó que la empresa sea multada si no garantiza la neutralidad entre los candidatos del PT y del Partido Liberal.
Meta se comprometió con el TSE a “realizar los esfuerzos necesarios para impedir la promoción de contenidos de propaganda electoral, ya sea mediante el pago con moneda extranjera o por parte de simpatizantes”, añade el comunicado.
Estas elecciones están marcadas por el empate técnico y también por la batalla judicial paralela que libran las campañas de los candidatos y las decisiones a menudo contradictorias de distintos magistrados.
Volviendo a la última encuesta, la de Datafolha, traza el mapa territorial y sociológico donde cada uno de los dos tiene ventaja. Bolsonaro, el hijo mayor del expresidente encarcelado Jair Bolsonaro, le saca diez puntos a Lula en la región sudeste, donde vive el 40% de los brasileños. También lidera por 33 puntos entre los evangélicos, por 15 entre la clase media y por 12 entre el electorado masculino.
Lula lleva en cambio la delantera por 29 puntos en el nordeste, durante tierra natal, de 20 puntos entre los menos instruidos, de 15 entre los más pobres, de 10 entre los católicos y de nueve entre las mujeres.
La campaña de Lula tenía previsto reunirse este jueves por la tarde en Brasilia con la OEA (la Organización de los Estados Americanos) y otros organismos con misiones de observación electoral para transmitirles sus quejas sobre lo que ocurre en la esfera digital de la campaña electoral. La campaña de Lula denuncia que “Flávio Bolsonaro (PL) obtiene casi el triple de interacciones, pese a tener un 17% menos de seguidores que el presidente Lula”, según una nota de la candidatura del presidente. La compañía de Zuckerberg atribuye la sucesión de incidentes a fallos técnicos.
Otros de los sucesos que han disparado las sospechas entre las filas de la izquierda son enumeradas por la campaña de Lula: “La suspensión temporal de la cuenta publicitaria; la disminución del recuento de visualizaciones de publicaciones de apoyo a la candidatura; el bloqueo durante 24 horas de la promoción de publicaciones en el feed de Instagram; y, más recientemente, diferencias de trato en la inteligencia artificial y en las búsquedas de WhatsApp”.
Todo ello es capital porque las redes sociales se han erigido en el principal campo de batalla entre los candidatos. A falta de un debate cara a cara hasta ahora, es uno de los principales escenarios para buscar votos.
De todos modos, ni Lula ni Bolsonaro descuidan la calle. Ambos apuran las horas con unas agendas intensísimas. Este domingo está previsto que por fin celebren el primer debate de esta campaña, que será televisado en directo por el canal Band.








