Miguel Loza: El abandono de la justicia mexicana a una víctima de violación: Daniela denuncia que el mismo político de Tijuana la agredió otra vez

Miguel Loza: El abandono de la justicia mexicana a una víctima de violación: Daniela denuncia que el mismo político de Tijuana la agredió otra vez


Los perros de Daniela fueron los primeros en advertir el peligro. Sus ladridos se intensificaron a medida que alguien se acercaba a su apartamento en la ciudad fronteriza de Tijuana, México. Daniela veía la televisión en la sala y apenas apartó la mirada de la pantalla unos segundos, alertada por el escándalo de sus mascotas. No le dio importancia. Confiaba en las medidas de seguridad del edificio. Pero el peligro estaba a punto de cruzar su puerta. La perilla comenzó a girar y, sin mayor dificultad, un desconocido con aspecto de escolta entró en la vivienda. Detrás de él apareció Miguel Loza, el regidor de Tijuana al que Daniela había denunciado por violación en 2024 y de quien llevaba meses escondiéndose.

La tarde del 17 de septiembre, según una nueva denuncia interpuesta por Daniela ante la Unidad de Delitos Sexuales de la Fiscalía General de Baja California, el funcionario volvió a agredirla sexualmente. La mujer de 31 años también alega que fue golpeada, amarrada con una cuerda y amenazada por el regidor. EL PAÍS obtuvo una copia del expediente por medio de una fuente conocedora del caso.

“Eso te pasa por no haber hecho lo que te dije”, le dijo Loza mientras la agredía sexualmente, según recoge el expediente judicial.

La Fiscalía de Baja California se había comprometido a brindarle protección policial a la joven y a mantener en reserva su nuevo domicilio, ante las amenazas de muerte que había recibido. La dependencia no respondió a las preguntas de EL PAÍS sobre los avances de la nueva investigación ni aclaró si la denunciante contaba con un operativo de seguridad cuando ocurrieron los hechos denunciados.

La primera carpeta de investigación permanece estancada desde hace casi dos años. Daniela atribuye esa falta de avances a una red de influencias dentro del Gobierno de Baja California que, según sospecha, ha favorecido a su presunto agresor. Loza ha rechazado las acusaciones ante medios locales y reclama que hay pugnas electorales detrás de las denuncias, aunque hasta ahora ha evitado comparecer ante el Ministerio Público.

Loza, de 36 años, es abogado y militó en el Partido Acción Nacional (PAN) desde 2012 hasta que renunció en enero de 2025, tras salir a la luz la primera denuncia. Hoy es regidor independiente y aspira a una diputación en las elecciones del próximo año en México.

Ambos coincidieron durante una campaña electoral: ella colaboraba con una candidata de ese partido a la alcaldía de Tijuana y él aspiraba a una regiduría. Ella contó que él la invitó a salir de manera insistente, pero nada pasó entonces. Se volvieron a ver meses después, cuando ella lo contrató como abogado para que la representara en una denuncia por violencia familiar. Esa relación profesional concluyó en octubre de 2024, cuando Loza se convirtió en regidor.

Poco después, el político le requirió que recogiera en persona el contrato por sus servicios, por 100.000 pesos, que ella necesitaba para solicitar la reparación de daños relacionada con aquella denuncia. En su despacho privado la agredió sexualmente, un acto que derivó en un aborto, asegura la joven.

En una declaración escrita enviada a EL PAÍS, Yeny Charrez Carlos, abogada del regidor, señaló sobre la nueva denuncia: “Por el momento, mi representado y esta defensa nos reservamos la emisión de declaraciones públicas sobre los señalamientos referidos, sin que dicha decisión implique reconocimiento, aceptación o conformidad con los hechos que se le atribuyen”.

“Asimismo, solicitamos que cualquier información que se publique observe los principios de objetividad, precisión y presunción de inocencia, distinguiendo claramente entre los señalamientos contenidos en una denuncia y los hechos que hayan sido acreditados por las autoridades competentes”, agregó la abogada.

El martes, después de que este diario solicitara una entrevista con el político y le detallara las nuevas acusaciones de Daniela, Loza envió un escrito a la dirigencia del PAN en Tijuana en el que aseguró tener pruebas de que dos militantes del partido han filtrado información a EL PAÍS para perjudicar su carrera política. Una empleada del regidor dijo que su jefe declinaba pronunciarse al respecto.

La denuncia de Daniela

La nueva denuncia de Daniela recoge que, cuando Loza ingresó a su apartamento, alrededor de las 5.30 de la tarde del 17 de septiembre, la golpeó repetidamente y la ató de pies y manos con la ayuda de quien lo acompañaba. “No hubiéramos llegado a esto. Se hubiera terminado hace mucho si nos hubiéramos arreglado antes tú y yo”, le dijo Loza durante la violación, en referencia a su negativa a cerrar el caso mediante un acuerdo, relató Daniela al Ministerio Público.

Antes de abandonar el apartamento, el regidor la amenazó: “A ver si ahora sí te arreglas conmigo y me haces caso a mí”, se lee en la carpeta de investigación.

A raíz de esta denuncia, el Ministerio Público solicitó a la Policía de Tijuana que realizara rondas de vigilancia durante 90 días en el domicilio de la denunciante “con la finalidad de salvaguardar en todo momento su integridad física”. Durante el verano, en una entrevista con EL PAÍS, la joven dijo que, tras su primera denuncia en 2024, las autoridades se comprometieron a tomar medidas para protegerla. Sin embargo, aseguró que los policías “solo se presentaron una vez” en la casa de sus padres y que nunca la llamaron para comprobar que estuviera bien.

EL PAÍS contactó nuevamente a Daniela, pero ella respondió que, por el momento, prefería no hacer comentarios sobre estos recientes señalamientos contra Loza.

Las evidencias del caso

Daniela presentó su denuncia ante la Fiscalía de Baja California cinco horas después de la presunta violación, durante la noche del 17 de septiembre. Al día siguiente, agentes de esa dependencia acudieron a su apartamento para recabar evidencias, entre ellas una manta gris que encontraron en el sillón donde habría ocurrido el ataque sexual. También buscaron huellas dactilares en la perilla de la puerta y en una mesa.

Las pruebas periciales practicadas en un laboratorio de la Fiscalía estatal pocas horas después de la presunta agresión sexual detectaron líquido seminal en el cuerpo de Daniela y en una servilleta con la que Loza presuntamente se limpió. Los resultados fueron verificados el 19 de septiembre y el 2 de octubre, respectivamente, por el Centro Estatal de Ciencias Forenses de la Fiscalía. Ella entregó ambas evidencias a las autoridades, junto con la pijama que llevaba puesta aquella tarde. Hasta el momento, no se ha determinado si las muestras corresponden al regidor, quien aún no se ha presentado a declarar ante el Ministerio Público. La justicia mexicana no ha ejercido acción penal en su contra.

El expediente detalla las medidas de seguridad del edificio de apartamentos donde Daniela se refugiaba. Para ingresar, los visitantes necesitan un código QR o deben llamar a un residente para que active la apertura del portón eléctrico. Se desconoce cómo habría ingresado el regidor y quién lo acompañaba.

La pareja de la joven, quien también conoció a Loza cuando militaban en el PAN, relató al Ministerio Público que aquella tarde recibió un mensaje de WhatsApp de su novia: “Llámame en cuanto puedas, por favor, es una emergencia”. Durante una breve llamada, ella apenas le adelantó lo ocurrido: “No estoy bien, por favor, necesito que vengas, pasó algo muy grave. No te puedo contar por teléfono”. Al llegar al apartamento, encontró una escena desgarradora. Daniela, con golpes visibles, estaba acurrucada en un sillón. En el suelo yacían el pantalón de su pijama y los botones de su blusa. “Tenía en su rostro un moretón en el pómulo derecho y el pómulo izquierdo se miraba inflamado”, declaró ante las autoridades. “Me decía que le dolía el cuerpo”.

“Te dije que te ibas a arrepentir”

Esa tarde y al día siguiente, el novio de Daniela recibió mensajes de un número telefónico desconocido. Cree que se los envió Loza porque, según declaró, solo él lo llama “líder” y porque los textos aludían a la reciente agresión y a la anterior. “Te dije que te ibas a arrepentir, líder”, decía uno. “De nada, líder. Te la dejé… ayer. Te dije que yo siempre gano”, se leía en otro. El novio sospecha que en otro de los mensajes Loza hacía mención a una posible grabación de la violación. “¿No quieres oírla?”, le escribió, según consta su declaración ante el Ministerio Público.

Daniela colaboró con los peritos en la elaboración de un retrato hablado del presunto cómplice de Loza. Lo describió como un hombre de unos 40 años, alto y delgado, con barba de candado y cabello corto. Vestía, precisó, lo que parecía ser un uniforme policial o de escolta. “Olía mucho a perfume”, añadió. Lo vio de frente, cuando entró a su apartamento y comenzó a patear a sus perros. También lo habría visto de cerca cuando colaboró para atarle las manos.

En una declaración posterior en el Ministerio Público, la joven relató que la tarde del 19 de septiembre escuchó el zumbido de un dron cerca de su apartamento. El aparato permaneció “unos cinco minutos sobrevolando justo a la altura de mi balcón”. Fue entonces cuando recordó que, dos semanas antes, había escuchado otro dron, aunque en aquella ocasión no le había prestado atención.