“De la nada, la peligrosa era yo”

“De la nada, la peligrosa era yo”

A seis meses del escándalo por el robo de propofol y fentanilo de hospitales, que se descubrió tras la muerte de Alejandro Zalazar (32), una de las anestesistas mencionadas durante la investigación rompió el silencio. Se trata de Chantal “Tati” Leclercq, quien publicó un descargo en sus redes sociales en el que habló del impacto que tuvo el caso en su vida y cuestionó a quienes le apuntaron públicamente: “De la nada, la peligrosa era yo”.

El mensaje fue publicado en la cuenta de Instagram de la joven en forma abierta, pero ante su viralización luego fue cerrado y quedó en modo privado.

“Este año pasé días enteros con psicólogos, psiquiatras y abogados. Días en los que mi vida parecía haber sido repartida entre consultorios y expedientes. Días en los que otras personas hablaban de mí mientras apenas conseguía levantarme de la cama“, comenzaba el texto.

“También me hice más creyente, más artista, escribí a lo loco, pensé mucho, aunque no siempre pensé bien. Me equivoqué más que nunca y aprendí en su misma medida; me volví a enamorar; abracé muchos perros y les hice mimos a todos los gatos que encontré; perdí amistades, pero las que quedaron hoy valen mucho más que cualquier otra cosa. Extrañé a una persona y la soñé todas las noches y, después de darle tantas vueltas a lo mismo, sigo sin terminar de entender cómo pudo pasar eso que pasó”, dice sin explicitar a quién refiere.

El mensaje estaba acompañado por fotos personales y con sus amigos.

Luego Leclercq cuenta que se obsesionó con el yoga y que pensó en seguir los pasos de su abuela, que se fue a la India y rehizo su vida como monje budista. “Me negué a aceptar que el peor relato que alguien hubiera construido sobre mí fuera también el último. Porque me llamaron tantas cosas que incluso mi nombre dejó de pertenecerme”, sostuvo.

En ese sentido, planteó que “antes Chantal Leclercq aparecía escrito en guardapolvos, exámenes, historias clínicas. Estudié durante años para aprender ese extraño oficio de mantener a otro ser humano de este lado de la vida. Pero, de la nada, la peligrosa era yo. Qué risa. Y me río de eso porque hubo un momento en que reírme fue una de las pocas cosas que no pudieron sacarme”.

Leclercq se encuentra bajo investigación por la presunta sustracción de propofol en el Hospital Rivadavia. El proceso judicial apunta a esclarecer si hubo robo de medicamentos anestésicos e identificar responsabilidades.

Además, es testigo en la causa que tiene como imputados a su colega Delfina “Fini” Lanusse y al anestesiólogo Hernán Boveri, quienes fueron formalmente procesados por la Justicia por el robo de fármacos, como propofol y fentanilo, del Hospital Italiano, donde ambos trabajaban.

El caso se viralizó a partir de un mensaje de audio que circuló los grupos de WhatsApp de médicos y anestesiólogos de la Ciudad De Buenos Aires por la muerte de Alejandro Zalazar, cuando fue hallado muerto en su departamento de Palermo en febrero.

En el lugar del hallazgo, encontraron frascos catalogados como fentanilo y propofol cuya trazabilidad podría llegar hasta el Hospital Italiano. Paralelamente, el centro de salud realizó una denuncia formal por el robo de fármacos.

Lanusse era una residente de tercer año que trabajaba junto a Boveri en el Hospital Italiano del que se habrían sustraído sustancias para uso hospitalario con fines de consumo recreativo.

Ella es egresada de la Universidad Austral y en su perfil en LinkedIn enumera una rotación clínica práctica en anestesiología en la Universidad Austral entre 2021 y 2023, participando en más de 500 horas de observación y acompañamiento a anestesiólogos durante procedimientos quirúrgicos.

“Tati” Leclercq fue compañera de Lanusse en la Universidad Austral, donde ambas estudiaron medicina. En una denuncia presentada el 9 de marzo por la Asociación de Anestesia, Analgesia y Reanimación de Buenos Aires (AAARBA), se dejó constancia de que Leclercq había reconocido en una entrevista realizada en la institución haber consumido propofol, ketamina, fentanilo y midazolam, y que las habría obtenido en el Hospital Rivadavia, aunque aclaró que su consumo se producía fuera del ámbito institucional.

Reconoció, frente al jefe del servicio de su hospital, el Dr. Manuel Carcar, haber consumido propofol en “una oportunidad” junto a Zalazar. Y que sostenía este consumo problemático desde septiembre de 2025. También dijo que con Lanusse habían consumido “cocaína y micropunto” en un viaje a Colombia realizado en enero.