Pasó mucho tiempo para que la palabra dictadura fuera aceptada y utilizada para definir al régimen de Nicolás Maduro. Siempre había un pero, un matiz, un militante que invocaba los procesos electorales, un líder regional que hablaba de las conspiraciones mediáticas en contra de una revolución, un académico que denunciaba el bloqueo norteamericano… Sin embargo, Chávez había construido un sistema militarista y autoritario que, ante la crisis del modelo y la falta de popularidad, Maduro utilizó desde el comienzo de su primer gobierno. No es azaroso que, en 2014, empezaran a aparecer informes de la ONU sobre el uso de la violencia y la violación de los Derechos Humanos por parte del Estado venezolano en contra de la población.









