En 1990, la NASA descubrió que el espejo del telescopio espacial Hubble tenía un defecto de pulido muy pequeño, pero que provocaba imágenes borrosas. Mientras llegaba la reparación, los astrónomos recurrieron a las matemáticas. Como conocían con exactitud cómo deformaba la luz aquel espejo defectuoso, podían deshacer el emborronamiento con una técnica llamada “deconvolución”. Tres décadas después, un equipo del Instituto Weizmann de Ciencias, en Israel, ha usado esa herramienta para enfocar algo mucho más cercano: lo que le ocurre al cuerpo de una mujer cuando llega la menopausia. La imagen resultante, publicada este lunes en Nature Medicine, no muestra la cuesta suave que describían los libros de texto. Muestra un precipicio.
La menopausia no es una cuesta suave, es un “precipicio”: las consecuencias de la última regla son mucho peores de lo que se sabía









