Christa Pike, la mujer que sobrevivió a una ejecución fallida la semana pasada en el Estado de Tennessee, ha recibido el alta del hospital donde se encontraba ingresada desde entonces y ha regresado a la prisión donde ha estado recluida en los últimos treinta años, el Deborah K Johnson Rehabilitation Center en la ciudad de Nashville.
Los abogados de Pike, de 50 años y que había sido condenada a muerte por inyección letal por el brutal asesinato de una compañera de estudios en 1995, han indicado en un comunicado que su clienta seguirá recibiendo cuidados médicos en la cárcel para las secuelas que le ha dejado el intento fallido de ejecución el pasado día 30.
Aquel día, los verdugos intentaron dar muerte a Pike mediante inyección letal. Pero el intento de ejecución se suspendió cuando se constató que, tras haberle suministrado dos dosis de pentobarbital, la prisionera continuaba con vida. El martes pasado, sus representantes legales confirmaron que su clienta había recuperado la conciencia y hablaba desde la cama del hospital.
Pike “está agradecida a los servicios de urgencia y a su equipo médico por sus cuidados en estas circunstancias extraordinarias”, Stephen Ferrell y Luke Ihnen, del Servicio de Abogados Defensores Federales del Este de Tennessee, y Randy Spivey y Kelly Gleason, de la Oficina de Tennessee para la Defensa Poscondena. “Continúa recibiendo cuidados médicos en prisión, y seguiremos comprobando su recuperación”, sostienen los letrados.
El miércoles, según los abogados, Pike había comenzado a dar “pequeños pasos” con ayuda. El jueves continuaban los progresos: caminaba “con cierta ayuda” y los brazos, donde se le habían inyectado las dosis de compuesto letal, “se estaban curando y recuperando movimiento y fuerza”. Había comenzado a alimentarse de manera normal y tenía los pulmones limpios.
Pike es la única persona de la que se conoce que haya sobrevivido a un intento de ejecución en Estados Unidos, según el Centro de Información de la Pena de Muerte. Había sido condenada a la pena capital por el asesinato con ensañamiento, cuando ella tenía 18 años, de su compañera de clase Colleen Slemmer, de 19. Pike se había convencido a sí misma de que Slemmer quería robarle a su novio y, con ayuda de él, capturó a la que consideraba su rival y la torturó durante cerca de una hora con una cuchilla y un machete en una zona boscosa del campus de la Universidad de Tennessee.








