En Santa Teresa, una localidad en el remoto desierto de Nuevo México, un grupo de residentes se alza en plena sesión del ayuntamiento con carteles pintados a rotulador: “¡No queremos centros de datos! ¡El agua es para los seres humanos, no para los centros de datos!”. En Harrisburg, en Pensilvania, una escena similar: un grupo de vecinos irrumpe en las deliberaciones del congreso estatal con pancartas que leen: “No queremos ser una ciudad de centros de datos”. En Memphis, la urbe que vio nacer a Elvis Presley, una reunión de la junta de supervisores para tratar un posible frenazo a la construcción de nuevos centros de datos acabó esta semana a guantazo limpio entre los defensores de esas instalaciones tecnológicas y quienes se oponen a ellas.
“¡El agua es para los humanos!”: La rebelión contra los centros de datos se convierte en la sorpresa bipartidista de las ‘midterms’








