Bernardette Greene-Placentia, candidata demócrata a la Cámara de Representantes por el Estado de Arizona, ha denunciado que fue atacada y violada mientras reparaba carteles electorales de la campaña de las midterms, que se celebrarán en unas semanas. La aspirante demócrata acudió el pasado 31 de agosto a la oficina del sheriff del condado de Maricopa para interponer una denuncia formal, según desveló esta semana The Phoenix New Times.
En su declaración a los agentes, esta mujer de 52 años manifestó que en la madrugada del 14 de agosto dos hombres se acercaron por detrás y le golpearon con un objeto en la cabeza. Se desmayó del golpe. Cuando se recuperó, sintió el peso de uno de los agresores sobre su cuerpo y trató de forcejear mientras el hombre se retiraba.
“Recuerdo abrir los ojos y patalear, intentar moverme para escapar, y él me decía: ‘No vale la pena’”, señaló Greene-Placentia en su relato difundido por el periódico local. “No recuerdo haberlos oído irse. No sé cuánto tiempo estuve allí tumbada antes de darme la vuelta, y cuando levanté la vista vi que mi coche estaba justo ahí”, describió la mujer, que antes de dedicarse a la política fue camionera en trayectos de larga distancia durante 27 años y luego montó una pequeña empresa de transportes.
La policía estatal de Arizona investiga la denuncia presentada por la candidata al Congreso que asegura que fue víctima de la violación en Sun City, un barrio residencial situado en el noroeste de Phoenix. Manifestó que aún le quedan moratones en los brazos como consecuencia de haber sido inmovilizada y un chichón en la parte posterior de la cabeza del golpe que le hizo perder el conocimiento. Una cámara de seguridad de su vivienda refleja cómo regresó a casa sobre la 1.40 de la madrugada “con mal aspecto”, según detalló ella a los medios locales. Las autoridades locales rechazan hacer comentarios sobre el caso hasta que haya terminado la investigación.
En su relato, Greene-Placentia, aspirante a hacerse con un sillón en la Cámara de Representantes de Estados Unidos en representación del octavo distrito de Arizona, explicó que tenía costumbre de salir por la noche para reparar algunos de los carteles electorales que estaban en mal estado. Aprovechaba las horas en que el abrasador calor de agosto daba una tregua y apenas había tráfico. Habitualmente iba acompañada por su esposo o por alguien de su equipo de campaña, pero esa noche salió sola, según el testimonio a la televisión local, ABC 15 Arizona, recogido por AP. Hace unos meses, cuando decidió dar el paso a la política, adoptó el lema Camionera dura (Trucker Tough, en inglés).
Así que el pasado 14 de agosto aprovechó que refrescaba sobre la medianoche para continuar con su rutina de campaña. Salió sola a supervisar que los carteles electorales estuvieran bien puestos y no presentaran desperfectos. “No vamos a pagar para que la gente haga cosas que yo misma puedo hacer, y eso incluye poner varillas de refuerzo en los carteles y arreglar los letreros”, indicó durante la entrevista televisada.
Greene-Placentia relató que sufrió el ataque poco después de comenzar su tarea en un barrio al noroeste de Phoenix. No pudo ver a los agresores cuando se acercaron por la espalda y la golpearon en la cabeza, lo que hizo que perdiera el conocimiento. Afirmó que su primer recuerdo fue dolor físico en la cabeza y en los brazos. “Vi un hombre bajándose de mí”, dijo sobre el momento en el que abrió los ojos.
Ella asegura que no recuerda muchos detalles de la agresión, ni el lugar exacto ni cómo eran los hombres. Se encontraba en un estado de estrés máximo. Recuerda que uno de los agresores llevaba botas negras y tenía los pies pequeños. Uno de ellos la insultó. Cree que lanzó algún improperio sobre el Partido Demócrata, que ella representa.
Reconoció que tardó un par de días en informar a su esposo y a su equipo de campaña de lo ocurrido. Puso la denuncia una semana después. Lamenta no haber acudido inmediatamente a la policía para denunciar la violación y haber ido directamente al hospital porque se sentía avergonzada, impotente y con rabia por lo que le había sucedido, según declaró en la entrevista televisada. Tras llegar a su casa, se duchó varias veces y lavó la ropa que llevaba puesta, según figura en los informes policiales consultados por AP.
“Siempre me he considerado una persona muy fuerte, y odio que alguien haya usado su fuerza física para arrebatarme eso”, dijo visiblemente emocionada porque la agresión le hizo sentirse vulnerable. Contó que le repugna que dos hombres tomaran el control de su cuerpo sin que ella tuviera voz ni voto.
Durante la entrevista televisiva explicó que ha decidido contar su caso tras darse cuanta de que si no lo hacía estaba engañando a los votantes y no estaba actuando con los valores que defiende. “Mi conclusión es que ahora tengo mucha más empatía y comprensión de por qué tantas mujeres no denuncian”, declaró.
Su rival político en la carrera electoral al Congreso, Abraham Hamadeh, que ostenta actualmente el sillón que ambos disputan, lanzó un mensaje de apoyo: “He leído la inquietante noticia y pido a las autoridades que investiguen a fondo estas graves acusaciones, incluyendo la búsqueda de todas las grabaciones de vídeo posibles del lugar y la hora de los hechos, con el fin de procesar el delito con todo el peso de la ley”. Y agregó: “Ningún estadounidense debería ser víctima de un delito en su propia comunidad”.
Greene-Placentia ha recibido innumerables muestras de apoyo de su comunidad y de altos cargos de su partido. El senador de Arizona, Ruben Gallego, declaró a través de la red social X: “Estoy absolutamente consternado. No podemos tolerar la violencia política ni sexual en ninguna de sus formas. Los responsables deben rendir cuentas”.









