La Fiscalía argentina sostiene que Diego Armando Maradona murió el 25 de noviembre de 2020 por la negligencia del equipo médico que lo cuidó en sus últimos días. Según la acusación, el principal responsable de la muerte del astro del fútbol argentino fue su médico personal, el neurocirujano Leopoldo Duque. Hizo “todo lo posible para que todo saliera mal”, aseguró este jueves el fiscal Patricio Ferrari en el alegato final del juicio por la muerte de Maradona. Pidió al tribunal que lo condene a 12 años de prisión por homicidio simple con dolo eventual. La acusación sostiene que Luque sabía el riesgo que corría la salud de Maradona, pudo haber intervenido para evitarlo y, sin embargo, no lo hizo. La acusación pública -integrada también por el fiscal Cosme Iribarre- solicitó además 10 años de cárcel para la coordinadora de la aseguradora privada de salud Swiss Medical, Nancy Forlini, y ocho para la psiquiatra Agustina Cosachov.
Los fiscales han intentado probar a lo largo del juicio que la muerte de Maradona, casi seis años atrás, no fue un episodio repentino ni inevitable sino el resultado de una cadena de decisiones, omisiones y negligencias que dejaron al exfutbolista en una situación de desamparo. “Se ha acreditado en el expediente que Leopoldo Luque, Nancy Forlini y Agustina Cosachov, en ausencia de medidas correctivas, habiendo previsto el riesgo y aceptándolo con indiferencia, produjeron resultado”, sostuvo Ferrari ante los jueces. “En cualquier salita [de salud] de Buenos Aires, a Maradona lo hubieran salvado, no tengo dudas”, remarcó.
El fiscal definió a Luque como el “indiscutible médico de cabecera” de Maradona y enumeró las decisiones que, a su entender, explican la pena solicitada. Dijo que el neurocirujano no pidió los estudios médicos necesarios, no confeccionó una historia clínica actualizada, no gestionó una internación en un centro especializado pese a la complejidad del paciente y dispuso su traslado a una vivienda que no contaba con el equipamiento necesario. Según Ferrari, Luque ignoró los signos de insuficiencia cardíaca que presentaba Maradona y desoyó los comentarios de quienes advertían que estaba hinchado.
“Maradona era una bomba de tiempo, se lo sacaron de encima y lo pusieron en esa casa de Tigre donde terminó muriendo”, afirmó Ferrari. Para el fiscal, la decisión de sacar al futbolista de la Clínica Olivos después de la operación por un hematoma subdural fue el comienzo de “una semana del terror” que concluyó con la muerte del ídolo argentino. En el alegato final, la acusación hizo hincapié en que la casa alquilada para que Maradona se recuperara carecía del equipamiento necesario para tratar a un paciente en un estado tan crítico como el futbolista.
Cosme Iribarre buscó desmontar una de las principales hipótesis de las defensas: que Maradona murió de manera súbita e imprevisible por su deteriorado estado de salud. El fiscal citó las conclusiones de la junta médica y aseguró que el Diez murió después de una agonía prolongada. “La muerte no apareció de la nada el 25 de noviembre”, afirmó Iribarren. A su juicio, los signos del deterioro habían aparecido mucho antes de aquel día y eran conocidos por los profesionales que debían atenderlo.
Los fiscales redujeron la penas que solicitaban para los otros acusados al entender que no quedó acreditada su indiferencia frente al riesgo de muerte que exige el dolo eventual. Solicitaron al tribunal que condena a cinco años de cárcel al psicólogo Carlos Díaz y cuatro para los enfermeros Mariano Perroni y Ricardo Almirón. Además, retiraron los cargos que habían presentado contra el médico clínico Pedro Di Spagna por considerar que no tenía potestad ni capacidad de decisión sobre la salud de Maradona.
Cuando terminen los alegatos las querellas, será el turno de las defensas. El tribunal, integrado por Alberto Gaig, Alberto Ortolani y Pablo Rolón, deberá decidir si acepta la reconstrucción de la Fiscalía y condena a los acusados o si considera que las pruebas no alcanzan para demostrar responsabilidad penal.
El juicio por la muerte de Maradona comenzó en abril de 2026 y después de más de 40 audiencias, 70 testigos y meses de declaraciones llega al tramo final. Es un caso excepcional por tratarse del segundo juicio que se realiza por el mismo caso. El primero, que se había iniciado en marzo del año pasado, se anuló cuando salió a la luz que una de las integrantes del primer tribunal, participaba en un documental sobre el juicio que se grababa a escondidas. El escándalo hizo saltar el proceso por los aires y hubo que comenzar desde cero.









