entre su vida en La Cava y el pedido del Vasco Arruabarrena para que se mude a Puerto Madero

entre su vida en La Cava y el pedido del Vasco Arruabarrena para que se mude a Puerto Madero

Tomkinson, Rolón e Intendente Neyer. Muros larguísimos que separan el enjambre de casillas de mansiones con canchas de tenis y piletas más grandes que esas viviendas precarias que asoman entre calles angostas. La Cava es una de las villas más populosas de San Isidro y también, la cuna de un futuro crack. Allí, en un asentamiento que habitan 3.300 familias, alumbró Leonel Flores, figura de Boca y flamante jugador de la Selección. O simplemente Benja, como lo llaman sus familiares en referencia a su segundo nombre.

Todo cambió y nada cambió para el pibe de 19 años. Parece un oxímoron, pero tiene que ver con la realidad de este diamante en bruto que ya empezó a brillar con desenfado juvenil. Muchos lo comparan con Carlos Tevez por sus orígenes y ese camino al éxito que comenzó a transitar vestido de azul y oro. En ese sentido, por estas horas hay un debate interno que afloró públicamente a partir de las declaraciones de Rodolfo Arruabarrena. ¿Flores tiene que seguir viviendo en una villa, tan lejos de la Bombonera y el predio de Ezeiza?

“Hablamos lo justo y necesario con él. Trato de mandarle mensaje al agente por otro lado. Leo vive en Béccar y se hace una hora y media de viaje. Y me rompe las pelotas que no viva acá, en Puerto Madero, pero son cuestiones que me gustaría que cambiasen. Creo que lo van a solucionar para que se haga 25 minutos de viaje para entrenar y esté más descansado”, afirmó el Vasco en la conferencia de prensa posterior a la victoria (3 a 0) ante Unión con un doblete del joven nacido el 6 de febrero de 2007.

La distancia es un tema, no tanto el entorno. Cuentan en la intimidad del cuerpo técnico que el chico está bien contenido por su mamá Yésica y su papá Ariel, quienes están pendientes desde que deslumbraba en el baby fútbol de la sociedad de fomento El Zorzal, en General Pacheco. Y su primer técnico, Christian Benítez, lo tiene siempre presente. “Hacía chilenas a los 5 años”, contó. “Me cayó por intermedio de un amigo. Me dijo: ‘Tengo a mi sobrino, anda bien’. Cuando lo vi, era una cosa de locos. Me pedían el DNI para saber si tenía la edad que decía tener”, enfatizó.

El tema es rodearlo bien, no solo en la cancha. Su representante Pablo Sabbag está encima. Incluso, hubo una charla al respecto con Diego Markic, ayudante del entrenador y ex compañero del agente FIFA en Argentinos Juniors. Pero Arruabarrena insiste: “Ha aprovechado las oportunidades. Siento que tiene los pies sobre la tierra. Voy a seguir rompiéndole las pelotas a los agentes para que lo cuiden. Sabe que, en estas situaciones, se acerca mucha gente. Desde el lado nuestro y de la Selección lo trataremos de aconsejar, pero después dependerá de él. Las experiencias son únicas y a esta edad es una esponja y debe absorber todo. Es un chico con hambre y ganas. Tiene una familia atrás, que lo respaldó y él tiene que tratar de aprovechar las oportunidades sin presión. Tiene mucho para crecer. Para él es difícil por todo lo que genera en las redes sociales, pero lo veo bastante bien plantado”.

El Vasco y Lionel Scaloni tuvieron una conversación al respecto, se manejan de la misma forma. Sin ir más lejos, el propio técnico de la Selección se refirió a Flores tras la victoria con Burkina Faso. “Hay que cuidarlo. Son jóvenes que nos darán alegría. Los llevaremos poco a poco y cuando vemos el momento los haremos jugar. Sé que el Vasco lo hace en su club, y acá será responsabilidad nuestra cuidarlo”, manifestó. Después de los dos goles frente a los santafesinos, el juvenil jugó el segundo tiempo ante los africanos.

Flores fue campeón de Séptima División bajo la conducción de Antonio Chipi Barijho. Ese mismo año empezó a sumarse a la Reserva de Mariano Herrón. El 10 de septiembre de 2024 firmó su primer contrato profesional. En mayo de 2025, le extendieron el contrato hasta 2029 con una cláusula que oscilaría los 15 millones de dólares. Fue el máximo artillero del Torneo Apertura de la Reserva con ocho goles y fue elegido Jugador de Mayor Proyección del Torneo Clausura. Marcó goles decisivos en los playoffs y en la final. Debutó el 8 de julio en un amistoso ante Atlético Paranaense en Salta y a la semana, tuvo su bautismo oficial ante Sarmiento por la Copa Argentina y marcó un gol. De ahí, a la Selección.

Sí, la carrera de Flores se desarrolla a toda velocidad. Apenas tiene 18 partidos con la camiseta xeneize y 4 goles. Le ganó el puesto a Sebastián Villa, nada menos, por quien Juan Román Riquelme pagó casi 9 millones de dólares brutos para repatriarlo tras su conflictiva salida. Por eso Arruabarrena está inquieto y trata de que no camine por las nubes. Hace dos meses, cuando se hizo un tatuaje en todo el pecho, hubo un llamado de atención del Vasco. Fue después del grito que pegó ante Recoleta por la Sudamericana. “No oír, no ver y no hablar”, reza la leyenda grabada en la piel del jugador, decorada con tres ángeles.

René Houseman ya había sido campeón con Huracán y había sido citado a la Selección y todavía era residente en la villa del Bajo Belgrano. Se tuvo que ir forzado, cuando la dictadura barrió con el asentamiento. Flores, por ahora, se resiste al desarraigo. Por más que las luces de la fama le abran el camino de salida, como tantos otros jugadores que dejaron su huella en el fútbol grande.