Texas ejecutó este miércoles por inyección letal a Jamaal Howard, de 46 años. Se concretó así el primer procedimiento tras el fallido intento de aplicar la sentencia a Christa Pike en Tennessee y que la dejó hospitalizada una semana antes.
La ejecución concluyó pasadas las ocho de la noche, hora local, después de que el Tribunal Supremo negara varias peticiones que estaban pendientes para pausar el procedimiento. En inicio estaba fijada para las 6 de la tarde local en la Unidad de Huntsville, donde se encuentra la cámara de la muerte de Texas. El recluso había sido trasladado a este centro desde la mañana.
Al igual que en el caso de Pike, Texas utilizó el pentobarbital en la ejecución de Howard. Ante lo ocurrido con Pike el pasado 30 de septiembre, los abogados de Howard habían advertido a contrarreloj a la Corte de Apelaciones Criminales de Texas que los riesgos en el uso de ese fármaco se mantenían. Cuestionaron que desconocían si la droga que se usaría se encontraba en buen estado.
Los abogados también le habían pedido al gobernador del Estado, Greg Abbott, que retrasara 30 días la ejecución mientras recibían información sobre la calidad del fármaco que se utilizaría en la ejecución.
Se trata de la primera inyección letal que se realiza en Estados Unidos tras la ejecución fallida en Tennessee de Pike. La mujer de 50 años sigue con vida y este martes reaccionó y recuperó el habla, pero luego de dos inyecciones de pentobarbital el 30 de septiembre tuvo que ser trasladada de emergencia desde la cámara de la muerte a un hospital.
Lo ocurrido a Pike ha puesto otra vez en duda los protocolos para aplicar la pena de muerte con inyección letal. Sus abogados habían advertido en una petición judicial en junio del sufrimiento que le generaría debido a patologías previas. Explicaron que Pike produce una cantidad excesiva de plaquetas en la sangre y que eso podía dificultar el ingreso del fármaco letal en su torrente sanguíneo.
Jamaal Howard, de 46 años, fue condenado a muerte por un delito que cometió el 12 de mayo del 2000, cuando tenía 20 años. Según el reporte del Departamento de Justicia Criminal de Texas, Howard ingresó a la tienda de una gasolinera en Silsbee, un pueblo rural a dos horas al noreste de Houston, para efectuar un robo. Allí, mató de un disparo en el pecho a Vickie Swartout, una empleada del lugar. Después de eso, tomó 114 dólares de la caja registradora y huyó.
En sus últimas palabras, se lee en reportes de medios presentes, Howard pidió disculpas a la familia de Swartout, que lo veía a través de un vidrio.
Sin éxito, en distintas peticiones sus abogados defendieron que estaba discapacitado intelectualmente y que, por ende, era inelegible para la pena de muerte. El Estado aseguró en su respuesta que no había sido presentada evidencia para demostrar que el reo tenía una discapacidad.
En lo que va de 2026, Texas ya ha ejecutado a siete reclusos, incluyendo a Howard. Después de este miércoles, el Estado tiene pautadas dos inyecciones letales más, ambas en noviembre.









