El Monumental estaba repleto y la emoción atravesó cada persona ubicada en la tribuna o cada espectador a través de una pantalla. Lionel Messi convirtió un penal en la goleada 3-0 ante Benín y, después del partido, se dirigió a los hinchas para su despedida final. Dentro del campo de juego, muy cerquita, Antonela Roccuzzo y sus hijos Thiago, Mateo y Ciro, siguieron el discurso conmovidos.
En ese momento, las lágrimas aparecieron principalmente en el rostro del hijo del medio. Su esposa se mantuvo sonriente ante cada palabra que el 10 emitía a través de un micrófono para sus compañeros y para el público en general. Pero fue Thiago quien más sintió el momento.
Claro, ya no es ese pequeñito que corre con la pelota o patea una botella en el césped después que papá Lionel hacía sus funciones en Selección o en sus clubes. Ahora entiende. Y entiende todo. Quizás tardó 90 y pico de minutos en hacerlo este martes en el estadio Monumental.
La Pulga los volvió a llamar al centro del campo de juego una vez que había terminado de acercarse a las tribunas para saludar a los hinchas que lo veneraban. Y en ese momento fue el mayor de los hermanos el que eligió refugiarse en los brazos de papá, quebrado en llanto. Enseguida se acercó también Antonela, mientras Mateo y Ciro ya habían salido de escena. Las cámaras de la transmisión oficial registraron la escena, que pronto se convirtió en una de las imágenes más conmovedoras de la noche.
Thiago es el hijo mayor de Lionel y Antonela. Nació en Barcelona el 2 de noviembre de 2012, durante la etapa de Messi en el club catalán, y creció acompañando a su padre en distintos momentos de su carrera. Con el paso de los años, también se lo vio cerca de la Selección y en celebraciones familiares vinculadas a los logros de Lionel.
Tanto Thiago como Mateo y Ciro habían salido junto a Lionel en la presentación de los equipos y se quedaron para compartir el momento del himno. Solo habían regalado una postal similar en aquella noche de marzo de 2023, cuando contra Panamá se celebró la obtención de la tercera estrella en Qatar 2022. “Fue la mejor noche de mi vida”, recordó la Pulga sobre esa oportunidad durante su discurso de despedida.
En el Monumental, esa cercanía quedó expuesta en un abrazo. Mientras el estadio despedía —o celebraba— al Diez, Thiago encontró refugio en su papá. La emoción de la familia se sumó a la de miles de hinchas: una mezcla de alegría, nostalgia y gratitud hacia el capitán que, según el texto, dijo que ahora será un fanático más de la Albiceleste.








