“La energía de Frida Kahlo es movilizante”

“La energía de Frida Kahlo es movilizante”


Vestida con un outfit inspirado en Frida Kahlo y un tocado de rosas rojas naturales, Elina Costantini (36) recibe a Viva en el Malba (Museo de Arte Latinoamericano de Buenos Aires) unos días antes de la inauguración oficial de la exposición Viva Frida, la muestra dedicada a la vida, obra y construcción de identidad de esta artista, una de las más importante del siglo XX, que ya se exhibe y puede visitarse hasta febrero del 2027.

Un equipo de 145 personas -hay mexicanos y argentinos- estuvieron en cada detalle. En sincronía, SAC by Elina Costantini (Semana de la Alta Costura) cumplió su cuarta edición con desfiles de Natalia Antolín – Alas y Raíces-, Camila Romano -Todo y Nada-, Pía Carregal – Morfogénesis- y la diseñadora mexicana Carla Fernández, nacida en Coyoacán, a pocas cuadras de la casa natal de Kahlo, subió a la pasarela una retrospectiva de su universo nativo, recorriendo sus más de 25 años de trayectoria.

“Nada es casual y todo es mágico; la energía de Frida es movilizante y está en el aire, impulsándonos para lograr lo que parecía imposible” dice Elina con entusiasmo y devoción por la artista mexicana.

“Mi vínculo con Frida Kahlo empezó cuando mi abuela me regaló mi primera computadora de mesa, y puse a Frida – su autorretrato con collar de espinas y colibrí – como mi fondo de pantalla. Siempre me interesaron las historias de las heroínas que atravesaron el dolor.

A mis 19 llegué a México, después de participar del Mercedes Benz Fashion Week -desfilé desde los 13 para la alta costura, con mi metro ochenta, en todas las capitales de la moda- dejé mis valijas y me fui a Casa Azul, la casa museo de Frida. Fue una emoción indescriptible.

Ésa fue mi primera visita, iría 18 veces más. Cuando viajamos con Eduardo, mi marido, fue mi vez número 12. Él también la ama. Éramos novios y le pregunté qué sentía por ella, si era algo como mi fanatismo. Y me dijo que Frida era su amor platónico”.

-¿Cuándo y cómo surge la idea de traer la muestra?

–Laura Zavala, subdirectora del Museo Frida Kahlo o Casa Azul, me dio la oportunidad de traer la muestra. Yo estaba recorriendo la casa y fui a ver los textiles. Tuve que atravesar el jardín y Eduardo me esperó ahí. Caía la tarde de noviembre, con una luz divina, cuando volví junto a Eduardo y le pedí quedarnos sentados en el jardín. ¡Como si fuéramos Frida y Diego, qué locura! (Risas).

Ya cerraba el museo y Laura con Xochiquetzal González, que es la curadora -están acá, en Buenos Aires, las dos- vieron que nos íbamos, pero nos retuvieron para charlar y tomar algo. Ahí fue cuando Laura, sabiendo que yo era la creadora de SAC, me interrogó cómo no se me había ocurrido traer los vestidos y objetos personales de Frida…

Creí que era una broma. “Broma ninguna”, me dijo. Ya la muestra estuvo en el Museo Victoria and Albert de Londres, en París, Nueva York, San Francisco. Y no dudé. “¡Quiero llevarla al Malba!”, dije. Al otro día ya estábamos en tratativas. Pero desde aquel momento hasta ahora, pasaron ya 3 años y medio.

La vestimenta de Frida fue central en la construcción de su identidad. Foto: Guillermo Rodríguez Aadami

-Tengo entendido que además de la colección de Casa Azul, hay otras…

–Integramos artistas, profesionales de la cultura como la doctora Circe Henestrosa -que es sobrina nieta de Frida-, curadora de la muestra. Después, 17 fotógrafos que la fotografiaron, entre ellos su propio padre Guillermo Kahlo y su amigo Nickolas Muray aportan una colección de imágenes.

Y trajimos también la colección del INAM (Instituto Nacional Antropológico de México) con todos los collares prehispánicos. Es la primera vez que se unen tres colecciones. ¡Son más de 300 objetos!

-¿Qué significado revela la vestimenta en Frida?

–Frida es cultura y política; ella se vestía para dar un mensaje político y también para exhibir la cultura que le lega su mamá, su abuela, su linaje femenino. Y usa la vestimenta tehuana, vinculada a la cultura de Oaxaca.

Fue un manifiesto y una herramienta de construcción de identidad. Su indumentaria le permitió negociar, transformar y cubrir un cuerpo agredido por la polio, el accidente que sufrió y tantas operaciones. Ella le dio al vestido carácter de armadura, símbolo y lenguaje.

Frida se vestía para dar un mensaje político y también para exhibir su cultura Fue un manifiesto y una herramienta de const.rucción de identidad.

-¿Qué implica para vos la moda? ¿La considerás efímera?

–Comparto que es efímera. Pero la vestimenta es un lenguaje no verbal, un modo de mostrarse al mundo. Y como uno se vista, es el mensaje que le da a otro. No depende de la clase social ni del dinero. Te podés vestir bien si tenés clase, entendida como estilo, estética.

Yo pasé por muchos vaivenes en mi vida, donde tuve mucho y a veces poco. Pero siempre mantuve mi propio estilo. Con tres pantalones, dos blazers, dos camisas y un par de zapatos fui creando mi propio estilo. Ya a los 4 años decía que quería ser modelo de alta costura, empezar en Mendoza, seguir en Buenos Aires y volar al mundo.

Mi primer desfile en París fue a los 14, con mi tutora Norma Canci. Mamá no pudo acompañarme por su trabajo; hubo que firmar permisos con escribano. Estoy muy agradecida a mis padres porque me dieron libertad para trabajar. Mamá me dijo: “Te voy a dejar trabajar siempre y cuando me traigas un 9 en todo”. Y así fue.

Para la nueva edición de SAC, convocó a diseñadoras que crearon piezas inspiradas en Frida. Foto: Emmanuel Fernández

-¿Cómo se te ocurrió crear la SAC?

-Hace 23 años que trabajo con la alta costura y vi que no tenía una semana per se, como París, Tokio, Milán… entonces me propuse crearla. Porque todos mezclan haute couture, con prêt-à-couture, prêt-à-porter… no había nada exclusivo para la alta costura.

Y como siempre me proyecto a más, pensé que así la Federación de la Alta Costura -creada por Balenciaga en París- podía considerarnos y reconocer SAC by Elina Costantini en la Argentina. ¡Ya nos están mirando desde hace 3 años!

También estoy trabajando para que la alta costura, que es un nicho chico, se abra y tenga un sentido inclusivo. Por eso organizamos el desfile del 20 de septiembre en la explanada del museo, abierto a todo público. Fue con entrada libre y gratuita. Para que todos pudieran acceder y ver lo que es el diseño y el arte textil.

Estoy trabajando para que la alta costura se abra y tenga un sentido inclusivo. Para que todos puedan acceder y ver lo que es el diseño y el arte textil.

También cerramos con música, con una banda joven, Silvestre y la Naranja. Al día siguiente, el 21, celebramos un ritual de folclore mexicano, desde la sala 5 hasta el lobby, con música en vivo con instrumentos mexicanos.

Un DJ con canciones de Chavela Vargas y de Lila Downs; comidas típicas, cerveza, tequila y los tragos de Frida, en el deck de nuestro restó Coronado. Es que ella bebía mucho. Me resuena su frase: “Tomaba para ahogar mis penas, pero las malditas aprendieron a nadar”.

Después de esto, la proyección de la película Frida, naturaleza viva (1983) de Paul Leduc, la única filmada en la Casa Azul. Además, se me ocurrió un avatar de Frida, a quien la gente le pueda hacer una pregunta. Estoy trabajando mucho en la voz.

Logré la sala 1 para el avatar, así está más resguardado. Como estaba ocupada con La muestra de Belkis Ayón -la grabadora cubana-, las curadoras me permitieron modificar la disposición, para que haya conjunción entre ambas mujeres. Frida y Belkis estarán juntas.

Más de 300 objetos retratan el universo de Frida Kahlo. Foto: Guillermo Rodríguez Adami

-¿Qué pregunta le vas a hacer al ávatar?

-Frida no era religiosa. Yo tengo una parte religiosa y otra esotérica. Le voy a preguntar cómo, siendo una mujer tan empoderada, aunque con mucho dolor, minutos antes de morir escribió: “Espero feliz la salida y deseo no volver jamás”.

Su dolor fue terrible, con la poliomielitis diagnosticada a los 9 años, con el accidente de tránsito a los 17 que la llevó a tener 36 operaciones. Su novio de entonces, Alejandro Gómez Arias, la abandona. Por eso hay muchas fotos con la figura de él recortada. Y su tercer accidente, afirmado por ella: “Diego Rivera”.

De todos modos, Frida transformó el dolor en arte. Cuando peor se sentía, le pedía a su mamá que la maquillara, le pusiera sus anillos. Y a su papá, los materiales para pintar.

-¿Cuál fue el criterio para la selección de los diseñadores convocados este año?

-Trabajo con mi empresa de publicidad y ellos toman a los diseñadores que miden más. Este año elegí solo a mujeres, todas con mucha fortaleza, apasionadas con lo que hacen. Hicimos un casting con peluqueros de la calle, con el apoyo de Kerastase y elegimos 15.

Me emociona ver cuánto hicimos, trabajé con mucha pasión. Soy una topadora y tengo el apoyo de mi marido, que también es mi mejor amigo. Cuando le cuento un proyecto, siempre cree en mí. Le pido que sea objetivo conmigo y me dice que lo es…

Lamentablemente, falleció Ricardo Esteves, el gran mentor de Eduardo en la formación de la valiosa colección de arte latinoamericano del Malba. Un día Ricardo me preguntó si estaba segura de que me prestarían toda la colección Frida. Le dije que sí, pero que igual seguía buscando otras. “¡Ya con Frida es un montón!”, dijo. Sé que nos está acompañando desde el cielo.

Es la primera vez que se unen tres colecciones de la artista. Foto: Guillermo Rodríguez Adami

-Esta cuarta edición de SAC cuenta también con una cápsula tuya.

-Sí. Hay una cápsula mía, Frida Kahlo by Elina Costantini, Malba 25 SAC, con piezas de alta costura y objetos económicos accesibles al público en general.

Podrán comprar anillos, collares, pañuelos, faldones, zapatos, remeras, vinchas y perfumes hechos por mí, inspirados en las flores del jardín de Casa Azul. Y te doy una primicia, la quinta edición de SAC by Elina Costantini va a ser allá, en Coyoacán, el año próximo.

-Contame cómo te arreglás con tu hija, con tanto trabajo.

–A Kahlo la traigo conmigo. Almorzamos en el museo, se va a dormir siesta, después vuelve. Soy una madre con mucho protocolo, pero con mucho corazón y fanática de Frida. ¡Mi hija se llama Kahlo Milagro!

Estábamos en Casa Azul, viendo la muestra permanente de la artista, y veo unos bocetos dibujados cuando Frida estaba embarazada. Tenían escrito un texto. “Bebé Kahlo, Bebé Kahlo. No quiero que te llames Frida porque siento que vas a vivir mi sufrimiento. Pero tampoco quiero que te llames Diego, porque no le voy a dar el gusto al panzón”.

Lo mágico es que estábamos con Eduardo en la cola para entrar, porque queríamos ver los objetos para traer y empecé a sentirme mal. Había un montón de gente y tuve que dejar la fila para irme a vomitar. Pensé que tenía salmonella. Ahí le pedí a mi marido que fuésemos al hospital.

Elina y su marido Eduardo Costantini comparten su pasión por el arte y la cultura. Foto: Emmanuel Fernández

El médico me dijo si no lo dejaba hacerme el Beta-hCG para ver la hormona gonadotropina coriónica, que marca el embarazo. Le dije al doctor que me habían asegurado que yo no podía embarazarme, a menos que hiciese un tratamiento. Insistió y al final firmé el consentimiento.

Al rato salió -estaba sola porque a Eduardo lo esperaban para ver unos murales– realmente conmovido y exclamó: “¡La salmonella te va a durar 9 meses!” Unos 4 meses antes de recibir esta noticia, le había rezado a la Virgen de Guadalupe que me dejara ser mamá. Es muy milagrosa esa Virgen.