El Gobierno de Colombia ha anunciado este jueves la ruptura de las relaciones diplomáticas con Irán, una decisión que fue formalizada el sábado, según ha revelado la Cancillería en un comunicado. El Ejecutivo encabezado por Abelardo de la Espriella ha asegurado que se tuvieron en cuenta “los presuntos vínculos del gobierno” de la República Islámica “con grupos terroristas internacionales”. El Ministerio de Exteriores ha realizado el anuncio tres horas después de la intervención del vicepresidente José Manuel Restrepo en la Asamblea General de la ONU, en Nueva York, que no mencionó el asunto en su discurso.
La Cancillería ha explicado que Colombia también tuvo en cuenta “las violaciones constatadas de derechos humanos cometidas” por el Gobierno iraní en su territorio, los ataques que ha hecho en otros países de Oriente Próximo y el bloqueo del estrecho de Ormuz. “Los hechos deterioraron la confianza de Colombia con el Gobierno de la República Islámica”.
Otra cuestión fundamental para el Gobierno ha sido la obstrucción de las autoridades iraníes del trabajo del Organismo Internacional de Energía Atómica (OIEA), que no ha podido verificar el avance de su programa nuclear.
En un comunicado posterior, el Gobierno ha declarado como terrorista al Cuerpo de la Guardia Revolucionaria Islámica, una especie de ejército paralelo que sostiene al régimen. “Este grupo reprime a la población iraní y ataca en operaciones encubiertas, más allá de las fronteras de Irán”, ha determinado. Además, el Ejecutivo ha asegurado que reforzará sus medidas de control migratorio para que personas vinculadas a esta entidad no ingresen al país.
De la Espriella ha conformado en sus casi 50 días de mandato una política exterior enteramente alineada a Estados Unidos e Israel, dos de los mayores enemigos de Irán y cuyo enfrentamiento no ha hecho más que escalar en los últimos meses tras el ataque de EE UU en Teherán, con el que asesinó al entonces ayatolá Alí Jameneí. La República Islámica ha respondido con cierres del estrecho de Ormuz, por donde transita una quinta parte del petróleo mundial y con ataques a otros países de la región como Jordania, Arabia Saudí, Omán o Emiratos Árabes Unidos.
Durante su discurso del miércoles en la Asamblea General, el presidente iraní, Masud Pezeshkián, acusó a EE UU e Israel de violar el derecho internacional en sus ataques. “Sí, nos golpearon, pero no hincamos la rodilla, no agachamos la cabeza”, dijo el líder iraní. Un día antes, Donald Trump amenazó con “aniquilar” al país enemigo si no se llegaba a un acuerdo de paz. Pese a las tensiones públicas, entre bambalinas representantes de ambos países se reunieron en Nueva York para seguir negociando la paz.
La medida tomada por Colombia sucede a la hecha por Perú. El Gobierno de la conservadora Keiko Fujimori también rompió relaciones diplomáticas con Irán justificado en el “deterioro” de la democracia manifestado en la persecución a los opositores políticos y a la prensa y la discriminación contra mujeres y niñas.
La Cancillería ha recalcado que la ruptura diplomática no se traduce en una ruptura de las relaciones consulares. El comunicado no determina qué ocurrirá con el embajador iraní Ahmed Reza Kheirmand ni con el resto de la delegación diplomática. “La Dirección de Protocolo informará a las autoridades iraníes el procedimiento que corresponde seguir”.
De acuerdo con el Ministerio de Exteriores, la medida responde a una política exterior fundamentada en “la soberanía nacional” que pretende proteger a los ciudadanos de “injerencias externas”.









