El presidente de Colombia, Abelardo de la Espriella, ha optado por un gran despliegue audiovisual para dar inicio a la militarización de la ciudad de Santa Marta, atenazada por las Autodefensas Conquistadoras de la Sierra Nevada (ACSN). En la medianoche de este miércoles, difundió un video en el que reseña un patrullaje sorpresa por varios barrios de la capital del Magdalena, en el Caribe. Él es el protagonista. Aparece armado con una pistola, vestido con el verde característico de los uniformes militares y, por momentos, con un chaleco antibalas. Corre con los soldados mientras se observa un helicóptero detrás. Suena música épica, como en una película de acción. Con una retórica beligerante, arremete contra el grupo criminal. “Juro, por Colombia y mi vida, que los voy a acabar. No va a quedar piedra sobre piedra donde no pueda encontrarlos. Si no se someten, los voy a mandar al infierno en una bolsa [de cadáveres]”.
Llegué a Santa Marta a poner la cara, a caminar sus barrios junto a la gente y a liderar un PMU con decisiones contundentes.
A los bandidos de los Pachenca y de las Autodefensas Conquistadoras de la Sierra se los notifico con absoluta claridad: el Estado, con toda su fuerza… pic.twitter.com/BXlczTp4Mb
— Abelardo De La Espriella (@ABDELAESPRIELLA) September 23, 2026
La tensión en la turística Santa Marta (unos 600.000 habitantes) inició en la noche del domingo. Un operativo de la fuerza pública dio de baja a siete miembros de las ACSN, entre los cuales se encontraba José Luis Pérez o Cholo, el líder financiero. El grupo armado respondió el lunes con el anuncio de “un paro armado” en la ciudad: los comercios debían cerrarse y la población debía suspender sus actividades cotidianas. De la Espriella contraatacó el martes con el anuncio de la militarización de la ciudad. “Ningún grupo criminal va a imponerle sus condiciones a la gente honrada y trabajadora. Los ciudadanos no se arrodillan ante el terror. El Estado tampoco”, declaró en un primer video en el que aparece con traje y corbata, junto a varias banderas de ceremonia. “El que no se someta será dado de baja”, agregó. Mientras tanto, la ciudad comenzaba a llenarse de uniformados y tanquetas de guerra.
En la noche del martes, De la Espriella viajó a Santa Marta para ponerse al frente de los primeros patrullajes. “Ahora estoy en Gaira [un balneario vecino]. Todo está tranquilo. Estos bandidos, cuando no está la fuerza pública, hacen una maldad y se pierden enseguida como los cobardes que son. La ciudad está militarizada, el Gobierno está aquí. La invitación es que la gente retorne a sus actividades porque los vamos a cuidar y los vamos a proteger”, dice en el video que publicó en sus redes sociales. “Son muy guapos y machitos para atacar a la gente inocente (…). Pero, cuando el Gobierno les sale al frente, se asustan como las ratas miserables y desgraciadas que son”. Enumera a una serie de cabecillas de las ACSN. “Los vamos a cazar como las ratas que son”, enfatiza. “Bandidos miserables, vamos por ustedes”.
El presidente se desplaza con uniformados, habla en un carro con su chaleco antibalas, comenta fuera de cámara algunas imágenes y hace un sinnúmero de saludos militares. El momento más llamativo es cuando lo hace con la gobernadora del Magdalena, María Margarita Guerra. Allí, se ve una pistola en su cintura.
Varios de sus aliados han celebrado las imágenes que representan la política de mano dura contra los criminales. “Tenemos un verdadero comandante en jefe de nuestras Fuerzas Armadas”, celebró el senador Enrique Gómez, director del partido Salvación Nacional. La exaspirante presidencial María Fernanda Cabal, por su parte, comentó que “el país se gobierna como se gobernó Santa Marta anoche”. “Hubo presidente en la calle, soldados en el barrio y Kfir en el aire. Eso es Estado. Eso es control. Funciona más que mil discursos de ‘paz’. Ahora sí podrá reactivarse la ciudad: que abran los comercios, que los niños vuelvan a clases, que se normalice el transporte”, señaló en X. El líder del Partido Conservador, Efraín Cepeda, había expresado su respaldo unas horas antes de los videos. “Se acabó el caos del Gobierno Petro”, celebró en Instagram.
Justamente, el expresidente Gustavo Petro, que encabeza el opositor Pacto Histórico, repudió las imágenes. “Abelardo con pistola al cinto, como en épocas pasadas, va a Santa Marta y no muestra que busca recortar el 40% de los subsidios para los pobres”, escribió en X quien durante su cuatrienio prefería mostrarse desenvainando la espada de Simón Bolívar para llamar a sus seguidores a las calles. Buscó marcar un contrapunto con la mano dura. “En mi Gobierno, lo que llevamos [a Santa Marta] fue mucho turismo”, comentó, al tiempo que señaló que la pobreza en la ciudad se redujo más que en cualquier otra capital del país.
Varios aliados del exmandatario cuestionaron el despliegue cinematográfico. El senador Kevin Paz lo calificó como “un show” y “un mensaje lamentable”. “Aparece con un arma al cinto, como si alguien le creyera que una pistola lo hace más hombre o lo hace presidente”, reprochó en X. La congresista Ana Erazo acusó al Ejecutivo de “venderle una película de acción a las y los colombianos”. Felipe Harman, exdirector de la Agencia Nacional de Tierras, aseguró que el Gobierno busca desviar la atención. “Lo cierto es que hay paro armado en Santa Marta, que todas sus comunidades están nerviosas y que no hay una sola muestra de fortalecimiento de la seguridad urbana”, dijo. La exsenadora María José Pizarro, por su parte, enfatizó que se necesita “un Estado serio, con inteligencia, golpes a las finanzas criminales y presencia institucional que se quede cuando se apaguen las cámaras”.
Esta no es la primera vez que De la Espriella llama la atención por su comunicación frente a los grupos armados. A principios de este mes, publicó dos videos en el que camina junto a cadáveres de líderes criminales dados de baja en operativos. “Ese miserable, que hoy hemos sacado de circulación, perpetró ataques contra hombres del Ejército y de la Armada Nacional”, comentó para celebrar el asesinato de Tigre, un cabecilla de las disidencias de las FARC en el Guaviare. La defensora del Pueblo, Iris Marín, expresó su repudio a estas imágenes. “El Estado y el Gobierno no pueden entrar en una competencia por demostrar quién puede ser más cruel”, subrayó. Después, en una entrevista con este periódico, señaló que los operativos militares “parecen una guerra hecha para las cámaras más que para proteger a la gente”. “Puede que rinda frutos en los medios de comunicación, en un debate público polarizado. Pero, ¿va a transformar las realidades de la gente a mediano y largo plazo?”, cuestionó.









