La política internacional ya no se articula solo entre cancillerías: las ciudades también participan

La política internacional ya no se articula solo entre cancillerías: las ciudades también participan

En un mundo donde las ciudades son cada vez más protagonistas, Buenos Aires tiene la oportunidad de convertir su identidad global en una estrategia capaz de generar vínculos duraderos y oportunidades de desarrollo.

En Washington, a veces bastan unas pocas cuadras para pasar de una conversación sobre seguridad hemisférica a otra sobre transporte público. Esa proximidad resume bien algo que quedó claro esta semana durante la visita a los Estados Unidos que lideró el jefe de Gobierno, Jorge Macri.

Los grandes asuntos internacionales terminan tomando forma en la vida cotidiana de las ciudades. El delito, la inversión, la vivienda, la movilidad o el orden del espacio público pueden parecer agendas distintas, pero para un gobierno local forman parte de una misma responsabilidad. El desafío es lograr que los vínculos con el mundo se traduzcan en mejores condiciones para vivir, trabajar, invertir y crecer. Esa fue la lógica que ordenó nuestra agenda.

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El objetivo de la misión en Miami y Washington no fue solamente mostrar Buenos Aires, sino también construir acuerdos, intercambiar experiencias y abrir canales con gobiernos, empresas, universidades y organismos internacionales.

La política internacional ya no se articula únicamente entre las cancillerías. Las ciudades también participan de ella cuando conectan conocimiento, capacidades y oportunidades con los desafíos de su propia gestión.

Esa responsabilidad exige tener prioridades claras. Por ejemplo, para nosotros, el orden no es un concepto abstracto. Es un mandato del Estado que cumple sus funciones esenciales, garantiza la seguridad, cuida el espacio público y desarrolla una infraestructura funcional. También es un Estado que sabe cuándo intervenir y cuándo no, para no convertirse en un obstáculo. Esa combinación de presencia, eficiencia y previsibilidad permite construir confianza, atraer inversiones y sostener transformaciones en el tiempo.

Nuestra relación con los Estados Unidos debe pensarse con esa misma lógica. Es un socio estratégico para la Argentina y ocupa un lugar central en materia de comercio, inversión, tecnología, conocimiento y financiamiento. Dada esta relevancia, los vínculos sólidos no pueden depender de una coyuntura ni agotarse en una afinidad política determinada. El desafío es construir relaciones entre gobiernos, empresas y universidades, junto con canales de diálogo capaces de sostenerse más allá de los cambios políticos. Esa fue la mirada que atravesó nuestra agenda de trabajo en Washington DC. Buscamos consolidar una agenda estable que genere beneficios concretos para Buenos Aires.

Miami mostró con claridad cómo una relación internacional puede construirse desde lo concreto. Las reuniones con las autoridades de Miami-Dade y de la ciudad de Miami permitieron conversar sobre desarrollo urbano, industrias creativas y sobre una comunidad de empresarios y emprendedores argentinos que ya funciona como puente entre ambas ciudades. En el Adam Smith Center de la Florida International University, el intercambio sumó además una dimensión académica, cultural y sobre políticas públicas, dándole mayor amplitud a esa conversación.

En Washington, la agenda nos permitió ampliar una red de interlocutores del ámbito político, institucional y académico. Los encuentros con el responsable para el Hemisferio, Christopher Landau, la alcaldesa Muriel Bowser, congresistas y la comunidad de Georgetown formaron parte de una misma mirada a largo plazo que busca construir relaciones que trasciendan a los gobiernos de turno y ampliar los espacios de cooperación de Buenos Aires.

En un mundo donde el talento, el conocimiento y la innovación tienen un peso cada vez mayor, las ciudades abiertas, conectadas con universidades y capaces de atraerlos estarán mejor preparadas para competir.

La cooperación cobra valor cuando se traduce en mejores capacidades de gestión. En Washington también pudimos conocer experiencias concretas en transporte, tecnología y seguridad que pueden aportar al proceso de modernización de Buenos Aires. Y frente a amenazas como el narcotráfico, el crimen organizado o el ciberdelito, esa lógica es todavía más evidente. Son desafíos que atraviesan fronteras y que solo pueden enfrentarse con más coordinación, información compartida y cooperación sostenida.

La última parte de la agenda puso el foco en otra dimensión decisiva de la proyección internacional. Su capacidad para acercar financiamiento, inversión y socios para los proyectos estratégicos de la Ciudad. Los encuentros con representantes del sector privado estadounidense y con el Banco Interamericano de Desarrollo (BID) buscaron ampliar el acceso a actores capaces de acompañar iniciativas de infraestructura, innovación y crecimiento urbano. Porque la inserción internacional de una ciudad también se mide por su capacidad de convertir esos contactos en herramientas concretas para gestionar mejor.

Buenos Aires está a la altura de ese desafío y puede consolidarse como una plataforma de conexión entre Estados Unidos, la Argentina y América Latina. Trabajamos para que quienes miren a nuestro país en busca de oportunidades encuentren en la Ciudad una puerta de entrada confiable, abierta y conectada con el mundo.

La política internacional de la Ciudad no corre en paralelo a la gestión. Amplía sus capacidades y acelera sus posibilidades. Un viaje adquiere verdadero sentido cuando los contactos que genera derivan en cooperación sostenida, aprendizaje institucional y resultados para la gestión.

Buenos Aires cuenta con una identidad global desde mucho antes de que empezáramos a hablar de ciudades globales. El desafío ahora es convertir esa condición en una estrategia. Una ciudad abierta, previsible, segura y conectada con el mundo puede proyectar mucho más que su propio crecimiento. Puede convertirse en una plataforma para una Argentina más integrada y en un puente para construir relaciones internacionales más profundas, concretas y duraderas.

*Secretario general y de Relaciones Internacionales del GCBA.