He dado alguna que otra vuelta para armar esta crítica. El debut de Laurandrea Torres Martínez (Bogotá, 30 años), No contaban con las ondas, lo amerita; merece una conversación. Es claro: tras leer su sinopsis, así como por el fragmento de la cubierta, el libro aborda una amistad entre mujeres. Pero solo tras leer el texto entendemos que esa relación, sin embargo, se vio truncada por la muerte, y no provocada por cualquier cosa. La autora nos habla —en un sentido literal, como veremos— de un feminicidio, y este libro es su autopsia. Además, como no hay duelo sin cuerpo (pese a que aquí sí lo haya) la ausencia de certeza de la narradora, que es la amiga que mal sobrevive, nos indica que el cuerpo para ella es en realidad una conversación imposible, solo factible a través de la palabra: todo lo que no se dijo y lo que ocurre con ello. Aquí es donde empiezan mis dudas, y es un recelo íntegramente creativo; curiosamente, de composición. El equilibrio entre la sustancia ética y la decisión formal de narrarla.
No contaban con las ondas
Laurandrea Torres Martínez
Las afueras, 2026
152 páginas. 16,95 euros








