Alternativa para Alemania (AfD) deninciará ante la justicia al canciller, Friedrich Merz, por acusarlos de querer llevar a cabo una “limpieza étnica” en el país. “Son afirmaciones difamatorias claramente punibles”, ha manifestado este viernes el representante del grupo parlamentario de extrema derecha.
Merz sorprendió el jueves al utilizar palabras durísimas, en un pleno del Bundestag, para referirse al plan de AfD de deportar de Alemania a más de un millón de extranjeros. “La palabra remigración que ustedes utilizan no es otra cosa que un sinónimo de limpieza étnica, a partir del origen y el color de la piel”, dijo.
El concepto de remigración fue adoptado por AfD en una reunión secreta de 2023 en Potsdam. En un primer momento negó la veracidad de la información desvelada por el medio Correctiv. Pero en 2024 la palabra ya formaba parte de su discurso público, hasta el punto de convertirse un año después en pieza central de sus programas electorales.
En aquella reunión de Potsdam se citaron radicales de varios países de Europa; entre ellos el padre del concepto, el ultraderechista austríaco Martin Sellner. La remigración implica la expulsión por fases, de Alemania y de Europa, de millones de personas migrantes. En una primera etapa deben deportarse a los migrantes sin papeles en regla o que tienen causas judiciales abiertas; en otra etapa siguiente, los solicitantes de asilo y refugiados. La fase final es expulsar a todos aquellos migrantes que no demuestren su patriotismo.
AfD asegura en sus documentos de trabajo que, si asume el poder, restringirá la doble nacionalidad y exigirá estrictos exámenes de “patriotismo auténtico” para obtener la ciudadanía alemana. “La migración masiva ha permitido el odio al cristianismo y a los alemanes”, dijo el jueves en el Bundestag la copresidenta de AfD, Alice Weidel, para justificar la deportación inmediata de más de un millón de refugiados y solicitantes de asilo.
AfD arrasó el domingo pasado en las elecciones del Estado de Sajonia-Anhalt, a las que concurrió con medidas concretas para aplicar los primeros pasos de la remigración cuando asuma el Gobierno regional. “El país necesita medidas para poner fin a la inmigración masiva ilegal, culturalmente ajena y hostil a Alemania, por ello es imprescindible iniciar una ofensiva de deportación y remigración”, reza su programa electoral.
La investidura como presidente regional de su candidato, Ulrich Siegmund, es probable gracias al voto favorable ya anunciado por los diputados del partido nacionalista BSW.
Los servicios secretos alemanes, el BfV, concluyeron en 2025 en un informe que AfD es “una organización extremista de derechas que busca subvertir la democracia liberal y el orden constitucional”.
Los socialdemócratas del SPD, socios de la coalición del Gobierno federal con la CDU de Merz, los Verdes y Die Linke proponen que el Bundestag eleve al Tribunal Constitucional una petición de ilegalización de AfD. Para ello es necesario el voto a favor de la CDU. Pero los democristianos consideran que la sentencia es incierta y solo beneficiaría a AfD.
En las elecciones federales del año pasado, AfD fue la segunda lista más votada, con un 20% de apoyo, solo dos puntos menos que la CDU. Las encuestas señalan que la extrema derecha es, con diferencia, el partido con mayor intención de voto hoy en Alemania, cerca ya del 30%, frente al 20% de los democristianos.








