Jonatan Castellano tenía 2 años cuando vio a su papá campeón del Turismo Carretera. La escena se repitió cuando cumplió 3 y también a los 4. El automovilismo lo atrapó de muy chico y no tardó en heredar el apodo de Pinchito, el diminutivo de Pincho, como se conoció a Oscar Castellano. Pero hay una cuenta pendiente que todavía no pudo saldar: conseguir su propia corona de TC.
A los 41 años, esta temporada aparece como una gran oportunidad. El de Lobería terminó como líder de la Etapa Regular y comenzará la Copa de Oro en San Luis con 15 puntos, siete más que Agustín Canapino, Mariano Werner, Otto Fritzler y Facundo Chapur -los únicos de los 13 clasificados que ya lograron la victoria-.
Esa es, justamente, su cuenta pendiente: todavía no ganó una carrera, la condición indispensable que exige el reglamento para ser campeón. A cambio, construyó algo que puede ser decisivo en las cinco fechas que quedan: regularidad. “Sumamos en todas las carreras, dimos todas las vueltas que estaban en el calendario”, explica en diálogo con Clarín.
Pero antes de pensar en la victoria que necesita, Castellano tiene que convivir con otra compañera habitual de esta época del año: la ansiedad. Será su 14ª Copa de Oro en 18 temporadas -es el piloto con más presencias- y la experiencia le enseñó que no hay manera de eliminarla, apenas aprender a manejarla.
“Parece mentira. Falté cuatro veces nada más. Siempre se aprende a convivir con la ansiedad. Cuando uno tiene más chances, como en esta oportunidad que arrancamos punteros, te lleva a querer ya estar en el fin de semana de carrera, recorrer San Luis”, cuenta. Por eso, cualquier oportunidad de subirse al auto sirve para canalizar esas ganas. Esta vez, fue una prueba previa para “aplacar esas ganas” de pisar el acelerador.
La ansiedad no es lo único que conoce de las definiciones. Castellano ya vivió lo que significa quedar a las puertas del título con este sistema de campeonato. Y aunque pueda existir la tentación de imaginar qué habría pasado sin la Copa de Oro, sabe que no tiene sentido detenerse demasiado en esa cuenta.
“Me ha pasado. El año en que terminamos subcampeones (NdR: 2018), si no hubiese habido Copa de Oro, la habríamos conseguido. Pero estas son las reglas del juego. Nos tenemos que adaptar y buscar el título con estas condiciones”, afirma.
Esa adaptación es, justamente, la clave para estas cinco fechas. El trabajo no cambia, pero sí la atención sobre cada detalle. Con el campeonato entrando en su etapa decisiva, un error puede costar mucho más caro. “Se mantiene la misma forma de trabajo, pero con un plus de dedicación, porque sabemos que ahora el error es carísimo. Hay que tratar de ser más minuciosos en cada detalle”, explica.
Castellano llega, además, con un argumento que puede ser tan importante como la velocidad: la confiabilidad. Fue la que le permitió sumar más puntos que nadie en la Etapa Regular (275,5) y es también la herramienta sobre la que pretende construir su candidatura.
“Espero no tener ningún punto débil, que siempre los hay. Y el punto alto es la confiabilidad que logramos con todo el equipo. Ese es un punto más que fuerte”, sostiene.
Pero para quedarse con la corona necesitará algo más. La regularidad puede llevarlo hasta la última fecha, pero la victoria es una condición que todavía debe resolver. Y cuando se le pregunta cómo se hace para ser campeón, Castellano prefiere no copiar la fórmula de sus rivales.
Jonatan Castellano y su Dodge arrancan arriba de todos en la Copa de Oro. Foto: @pincholobe“La receta la tienen más Werner o Canapino que yo. Pero obviamente vamos a tratar de encontrar nuestra propia receta este año”, responde.
Quizás allí esté el verdadero desafío de esta Copa de Oro para Pinchito: seguir haciendo lo que lo llevó hasta el primer lugar, pero encontrar ese plus que todavía le falta. Mantener la confiabilidad, minimizar los errores y, en algún momento de estas cinco fechas, conseguir esa victoria que le permita convertir la ilusión en una posibilidad concreta de campeonato.
Y en ese camino hay alguien a quien Castellano sigue recurriendo como desde hace años: su papá. Oscar acumula experiencia y títulos y, para Jonatan, es una referencia a la hora de buscar respuestas. “Tiene una experiencia y unos cuantos títulos bajo el brazo. Lo aprovecho. Siempre es mi herramienta de consulta número uno”, cuenta.
Esta vez, sin embargo, Oscar Castellano no estará en San Luis porque viajó a Europa para ver a Franco Colapinto en los grandes premios de la Fórmula 1 en Monza y Madrid. “Nos va a fallar en esta fecha. Está perdonado porque ir a verlo a Colapinto en dos carreras seguidas vale la pena; yo lo acompañaría si no hubiese tenido que correr”, reconoce entre risas.
Jonatan Castellano y su Dodge arrancan arriba de todos en la Copa de Oro. Foto: @pincholobeDespués llega una última frase que vuelve a unir al hijo con aquel chico que miraba a su papá levantar trofeos de TC: “Ojalá que le pueda dedicar un gran resultado, ya que al día siguiente es el cumpleaños del viejo”.
Lograr la corona también lo unirá un poco más a su padre, bicampeón en 1987 y 1988 con Dodge -repitió con Ford en 1989-, la marca a la que ahora Jonatan busca devolverle un título después de 20 años, desde aquel campeonato de Norberto Fontana en 2006. Y el desafío no será sencillo: es apenas la tercera vez en las 19 ediciones de la Copa de Oro que el ganador de la Etapa Regular llega a la definición con la obligación de conseguir una victoria. Los dos antecedentes -Facundo Ardusso, en 2017, y Marcelo Agrelo, en 2025- terminaron sin campeonato.
Jonatan Castellano y su Dodge arrancan arriba de todos en la Copa de Oro. Foto: @pincholobeCastellano tendrá cinco oportunidades para cambiar la historia: San Luis, San Nicolás, Rosario, Río Cuarto y La Plata. Nunca ganó en esos circuitos, aunque ya subió al podio en dos de ellos (3º en 2013 y en 2018 en el Rosendo Hernández y 3° en 2021 en el Juan María Traverso). Otra estadística tampoco lo favorece: el último triunfo de un Dodge en alguno de esos trazados fue en 2023, con Germán Todino en San Nicolás.
La cuenta está planteada. Ahora le toca a Pinchito saldarla, torcer la historia y unirse a su papá entre los campeones del TC.









