La defensa de Cilia Flores ha pedido al juez que lleva su causa por narcotráfico en Estados Unidos que le permita continuar el proceso bajo arresto domiciliario debido a problemas de salud. La esposa del expresidente venezolano Nicolás Maduro se encuentra recluida en el Centro de Detención Metropolitano de Brooklyn desde enero, cuando la pareja fue detenida en Caracas en medio de una operación militar estadounidense, y se espera que el juicio en su contra comience el 1 de junio de 2027.
En una carta enviada este martes al tribunal federal del Distrito Sur de Nueva York, los abogados han alegado que Flores sufre de “palpitaciones cardíacas y dolor epigástrico ocasional” y que posiblemente requiera de un tratamiento cardiológico mayor. Según la versión de la defensa, el pasado 29 de julio Flores sufrió “un episodio importante de 30 minutos de duración, caracterizado por una intensa presión en el pecho y sensación de falta de aire” que se alivió sin tomar ninguna medicación. Ellos también sostienen que la esposa de Maduro gozaba de buena salud antes de su detención.
“Actualmente tiene prescritos cuatro medicamentos, lleva nitroglicerina consigo por si sufriera un posible infarto y se enfrenta a la constante recomendación médica de someterse a una exploración coronaria y a una intervención quirúrgica”, dice el documento, firmado por los abogados Mark Donnelly y Andrés Sánchez.
Bajo estos argumentos, la defensa ha solicitado que Flores sea trasladada a una residencia privada de Nueva York, donde sería custodiada las 24 horas por guardias armados de una empresa privada. También ofrecen colocarle un brazalete electrónico, restringir las visitas e intervenir sus comunicaciones. El costo de todo esto, dicen, correría por cuenta de los acusados, a quienes, a su vez, se les ha permitido pagar los honorarios de sus abogados con fondos públicos de Venezuela.
La defensa niega que Flores presente riesgo de fuga y sostiene que la acusada tiene toda la intención de permanecer en Nueva York, apoyar a su marido y comparecer junto a él en la causa que se les sigue. Las condiciones que propone para el régimen de arresto domiciliario, alega, “todas juntas eliminan los medios por los que la señora Flores de Maduro podría huir. No tiene documentos de viaje, estaría confinada en una residencia, estaría supervisada electrónicamente en tiempo real, bajo vigilancia armada las 24 horas del día y tendría una persona responsable de su custodia que respondería de cualquier violación de los términos”.
Algunas de estas supuestas dolencias médicas ya habían sido mencionadas por los abogados de Flores durante la segunda audiencia de presentación que se realizó en Nueva York en marzo pasado. En aquella ocasión, los abogados pidieron que se le practicara un electrocardiograma, y el juez Alvin Hellerstein autorizó que Flores fuese sometida a chequeos médicos para evaluar su estado de salud. En su solicitud de este martes, la defensa admite que el tratamiento que ha recibido Flores hasta ahora, junto al aumento de su actividad física, han logrado una “disminución de las palpitaciones”.
El equipo defensor insiste también en que Flores sea reconocida como “Primera Dama” y Maduro como “Presidente”, tal y como lo hace el gobierno de facto que ahora lidera su ex vicepresidenta, Delcy Rodríguez, con quien la Casa Blanca mantiene una estrecha relación. El próximo 17 de noviembre se celebrará una nueva audiencia para discutir este argumento y el pedido de inmunidad que lo acompaña.
Desde que fueron llevados por primera vez ante el juez, en enero, Maduro y Flores se han declarado inocentes de los cargos de narcotráfico, posesión de armas y corrupción que pesan en su contra.







