Restauración y puesta en valor de la Casona y las esculturas del Jardín Botánico

Restauración y puesta en valor de la Casona y las esculturas del Jardín Botánico


La Casona del Jardín Botánico y su tesoro artístico entran en una nueva era. A través de un proyecto integral que abarca la renovación de fachadas, la reorganización de salones internos y la modernización de senderos de circulación, el Ejecutivo comunal busca rescatar del paso del tiempo al histórico “castillo” de Palermo. Los trabajos en la estructura original se alinean con la restauración de una veintena de estatuas y monumentos que habitan el predio—como la Loba Romana y el Canto de la Cosechadora— y cuyos trabajos estarán a cargo del taller Monumentos y Obras de Arte (MOA) para preservar el legado de Carlos Thays y reabrir sus espacios al público, consolidando así, un plan de conservación patrimonial diseñado para adaptar el edificio administrativo y sus paseos a las demandas de los visitantes actuales.

Proyectada por el ingeniero militar de origen polaco Jordan Wysocki (convocado por Domingo Faustino Sarmiento para materializar un gran parque urbano), la Casona debe su aspecto de castillo inglés a los breves torreones de sus cuatro esquinas. Puertas adentro, el diseño original era funcional: la planta baja reunía amplias salas de trabajo, mientras que en el nivel superior las habitaciones se conectaban entre sí por grandes arcos, una solución que permitía integrar los ambientes y adaptarlos a distintas funciones.

La restauración incluye la recuperación de la fachada de ladrillo, las carpinterías originales, un ascensor interior y nuevos usos abiertos al público.

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A lo largo de su historia, el edificio tuvo diversos usos vinculados a la gestión pública y a la vida cultural del ámbito porteño. Hasta 1894 funcionó como sede del Departamento Nacional de Agricultura y, durante los dos años siguientes, albergó al Museo Histórico Nacional.

Al cierre del siglo XIX, la construcción pasó a ser sede de la Dirección de Paseos de la Municipalidad de Buenos Aires y quedó desde entonces asociada al nombre de Carlos Thays. Fue su lugar de trabajo mientras conducía la administración de los espacios verdes porteños y proyectaba la red de parques y paseos que le daría a Buenos Aires buena parte de su fisonomía actual.

Durante décadas existió la versión de que Thays habría vivido allí junto a su familia. Si bien no existen registros oficiales que lo confirmen, sí está documentada la estrecha relación entre el edificio y el paisajista, cuya obra dejó una marca decisiva en la identidad de la ciudad de Buenos Aires. El 7 de septiembre de 1898, el público accedió por primera vez al Botánico. Hoy, la casona es sede de la Administración del Jardín, que incluye las áreas operativas, técnica, educativa, ambiental y administrativa.

Así avanzan las obras de restauración de la Casona

En enero de este año, el Gobierno porteño comenzó la restauración integral de la Casona, una obra que abarca el interior y el exterior del edificio con intervenciones en la planta baja, la planta alta y la azotea.

“El patrimonio urbano de Buenos Aires es único en la región: cuidarlo es un desafío enorme y una decisión clara de gestión. La casona es un lujo arquitectónico, en un espacio verde que es considerado uno de los mejores jardines botánicos del mundo, y toca a nosotros dejarla en condiciones para las próximas generaciones”, señaló el ministro de Espacio Público, Ignacio Baistrocchi.

Además de la recuperación de las fachadas de ladrillo, la histórica escalera y las carpinterías originales, el proyecto incluye mejoras de accesibilidad -entre ellas, la incorporación de un ascensor interior- que permitirán que el edificio pueda ser recorrido por todas las personas.

Avance de la restauración y puesta en valor del castillo del Botánico

A eso se suma una reorganización de los usos internos para mejorar el funcionamiento del edificio, la adecuación de los baños, la renovación de la iluminación y la incorporación de nuevo mobiliario en la planta alta. También se contempló la creación de espacios comunes de uso abierto y la incorporación de un área destinada a un café, que contribuirá a ampliar las posibilidades de encuentro y permanencia dentro del espacio verde.

En paralelo, se avanzó en la readecuación del sendero principal del Botánico, con el objetivo de mejorar las condiciones de accesibilidad y circulación. El camino estaba hecho de granza, una piedra partida de tamaño pequeño que no ofrece una superficie apta para quienes se desplazan con movilidad reducida. La nueva materialidad aporta una superficie estable, continua y segura, compatible con los criterios de accesibilidad universal.

La Casona del Jardín Botánico se levantó casi dos décadas antes de que el público pudiera acceder al emblemático espacio verde. Su construcción está ligada a la figura de Carlos Thays.

Puesta en valor de las esculturas

La intervención sobre la casona del Jardín Botánico se inscribe en una política sostenida de preservación del patrimonio cultural que la Ciudad viene desarrollando desde el inicio de la actual gestión. El año pasado, especialistas del taller Monumentos y Obras de Arte (MOA) llevaron adelante la restauración de veinte esculturas emplazadas en el espacio verde.

Entre las obras que fueron restauradas se encuentran: el Canto de la Cosechadora, una figura femenina en mármol que participa de la cosecha y lleva en sus brazos mieses recién segadas; la Venus, una reproducción de la célebre escultura de Venus, diosa de la Belleza, de Medici; La Bañista, un delicado desnudo femenino que apoya su mano izquierda sobre un tronco talado mientras con la derecha sostiene un velo que la cubre; y la Loba Romana, réplica en bronce de la emblemática escultura vinculada al origen mítico de Roma.

Avance de la restauración y puesta en valor del castillo del Botánico

También fueron intervenidas otras obras que forman parte del conjunto escultórico del Jardín Botánico, entre ellas: los bustos del General José de San Martín y Perito Moreno, la Plegaria a la india tehuelche, L’Acquaiolo, La Soberanía, La Flora, la Amazona, Despertar de la Naturaleza, el Cisne, la Flor Indígena, La Tempestad, La Pastoral, Plegaria, Pureza y Sagunto.

Dependiendo de las características y condiciones de cada obra, los restauradores del MOA realizaron tareas de limpieza especializada, consolidación de materiales, reposición de piezas faltantes, reintegración cromática y aplicación de distintos tratamientos de protección para garantizar su adecuada conservación.

Con el proyecto integral para restaurar la casona del Jardín Botánico, la Ciudad continúa avanzando en la conservación y puesta en valor de su patrimonio histórico, recuperando edificios, obras de arte y espacios que forman parte de la identidad porteña y adaptándolos a las necesidades de una ciudad moderna y viva.

CC/fl