Los booms en el fútbol suelen ser veranitos que tienden a desaparecer más temprano que tarde. Muy distinto fue lo que ocurrió con el Boom Latinoamericano, que desde la década del 60 puso a la literatura de la región en boca del mundo y para siempre. Pero acá no se hablará de letras sino del fútbol de Turquía, como hace algunos años se habló del de China o del de Arabia Saudita. El desembarco de notables futbolistas en suelo turco puso el foco sobre ese país y la pregunta acerca de por qué se volvió tan atractivo tiene una respuesta tan simple como contundente: el dinero.
Cuando Mohamed Salah anunció su partida del Liverpool de Inglaterra después de nueve temporadas, 435 partidos, 255 goles y 122 asistencias, la especulación más grande indicaba que seguiría su carrera en Arabia Saudita o en Estados Unidos. Pero el egipcio, de 34 años, sorprendió a todos al fichar por Trabzonspor, el cuarto equipo en importancia de Turquía, que le ofreció un salario neto, libre de impuestos, de 17 millones de euros. Allí es compañero del brasileño Fabinho (32), del arquero André Onana (30) y de Sidny Lopes Cabral (23), el caboverdiano que le convirtió un golazo a la Scaloneta en el Mundial.
El arribo de Salah, que ya marcó 4 goles en los primeros 4 partidos de la liga local, no fue el único golpe del mercado turco. Galatasaray, que jugará la Champions League, gastó 80 millones de euros para reforzar su plantel y la inversión más importante la hizo por el atacante portugués Rafael Leão (27), quien dejó Milan a cambio de 38 millones. Vale recordar que, en años anteriores, el conjunto de Estambul ya había sacudido el mercado con las contrataciones del nigeriano Victor Osimhen (27), los alemanes Leroy Sané (30) e Ilkay Gündogan (35), el colombiano Davinson Sánchez (30) y el brasileño Gabriel Sara (27).
Fenerbahçe es el otro grande del país y también apostó fuerte porque será el restante local que dispute la Champions League. Invirtió 39 millones de euros por el inglés Mason Greenwood (24), quien dejó Olympique de Marsella después de convertir 48 goles en 81 partidos. El ex Manchester United cobra alrededor de 10 millones de euros. En el plantel, además, están Ederson (33), Nathan Aké (31), Vedat Muriqi (32), Romelu Lukaku (33), Matteo Guendouzi (27), N’Golo Kanté (35), Nelson Semedo (32) y Marco Asensio (30).
El tercero de los grandes es Besiktas, que pelea por quedarse con Mauro Icardi y que también salió de compras. Le pagó 30 millones de euros al Benfica por el volante ofensivo Orkun Kökçü (25) y 18 millones al Arsenal por el belga Leandro Trossard (31). Además, incorporó al serbio Dusan Vlahović (26), libre de Juventus, a quien le pagará 23 millones de euros por tres temporadas.
Ahora bien, ¿por qué la liga turca se volvió tan atractiva desde el punto de vista económico? Primero, porque el país atraviesa desde hace algunos años un período de crecimiento. Segundo, por la baja carga impositiva en comparación con otras grandes ligas europeas. En Turquía se tributa alrededor del 20 por ciento, muy lejos del casi 50 por ciento que se paga en España, Alemania, Italia e Inglaterra.
Hay otro factor clave: el estilo de vida y la cercanía. Los futbolistas disfrutan de las bondades de ciudades hermosas y cosmopolitas y, al mismo tiempo, están a pocas horas de sus lugares de origen. Una combinación difícil de despreciar para un jugador que busca un contrato importante sin alejarse demasiado de Europa.
La competitividad también despierta interés. Los equipos de punta juegan todos los años en torneos internacionales y eso les permite a los futbolistas mantenerse en un nivel alto y seguir en el radar de sus selecciones. Para algunos, Turquía aparece así como una estación intermedia entre las grandes ligas y el retiro dorado.
Por último, está la pasión de los turcos. Los estadios suelen lucir repletos: Galatasaray y Fenerbahçe juegan como locales ante alrededor de 50.000 hinchas, mientras que Besiktas supera los 42.000 espectadores. La presión, el color y el fervor de las tribunas son parte del paquete que reciben las grandes figuras cuando aterrizan en Estambul.
Türkiye’nin en büyüğüne hoş geldin Rafael Leão! 💛❤️ pic.twitter.com/6gor4FqgW7
— Galatasaray SK (@GalatasaraySK) August 31, 2026
La liga turca busca con el arribo de grandes figuras dejar de ser la novena en importancia para la UEFA: está por debajo de Inglaterra, Italia, España, Alemania, Francia, Portugal, Bélgica y Países Bajos.
Y en el listado de futbolistas extranjeros solo figura un argentino: Armando Güner, quien es de origen alemán, pero jugó el Mundial Sub-17 con Argentina porque su abuela es oriunda de La Quiaca, Jujuy.
“El primer motivo del boom es que hay equipos que participan en competiciones europeas importantes. Después, también se debe a la parte económica de Turquía y posiblemente a la bajada del mercado saudí. Entonces, en ese mix de todo, y sumando que la calidad de vida en Turquía es muy alta, hace que muchos jugadores de talla mundial valoren venir aquí como una opción interesante. Han venido jugadores como Kanté, en una etapa más madura, pero también otros como Greenwood. Este tipo de futbolistas pueden dar aún un rendimiento muy bueno e, incluso, generar una plusvalía para el futuro”, le dijo al diario Sport de España Ismael García, entrenador alterno de Galatasaray.
Y agregó: “Creo que los cuatro equipos de punta son los más fuertes de estos últimos cinco años en los que yo estoy aquí. Pero ninguno de los cuatro equipos ha ganado todos los partidos. Entonces, eso también me gusta, porque está claramente creciendo ese nivel intermedio de la liga”.
Turquía ya no parece ser solamente un destino de paso. Con dinero, estrellas, estadios llenos y la puerta de Europa siempre entreabierta, el fútbol turco encontró una fórmula que seduce cada vez a más figuras. La gran pregunta es cuánto durará el boom. Porque, en el fútbol, los veranitos suelen tener fecha de vencimiento.









