PISA 2025: Córdoba se mide como país y el Gobierno agita que le fue mucho mejor que a la gestión de Milei

PISA 2025: Córdoba se mide como país y el Gobierno agita que le fue mucho mejor que a la gestión de Milei

La provincia quedó tercera entre los países latinoamericanos participantes, detrás de Uruguay y Chile. El Gobierno de Llaryora utiliza el resultado para reforzar el discurso de una Córdoba que se diferencia de la Nación, incluso cuando la evaluación internacional la considera una jurisdicción subnacional. “La República de Córdoba está en el podio”, celebran en el Panal.

Córdoba volvió a encontrar en las pruebas PISA un argumento para reforzar uno de los pilares de su identidad política: la idea de que la provincia funciona con una lógica propia y obtiene resultados diferentes a los del resto del país. La apuesta por la educación en el gobierno de Córdoba es una carta de presentación y diferenciación con los libertarios: “Mientras nación no cumple con el presupuesto universitario, nosotros abrimos más Universidades Provinciales”, parecen decir.

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Los resultados de PISA 2025 colocaron a los estudiantes cordobeses por encima del promedio argentino en las cuatro competencias evaluadas: Ciencias, Lectura, Matemática y Aprendizaje en el Mundo Digital. Pero el dato que más entusiasmo generó puertas adentro del Centro Cívico fue otro: al comparar a Córdoba con los países latinoamericanos que participaron de la evaluación, la provincia quedó tercera, detrás de Uruguay y Chile.

La particularidad metodológica es central para entender la celebración oficial. Córdoba participa de PISA como “Región Adjudicada”, con una muestra propia y representativa que permite evaluar su sistema educativo por separado. En 2025 fueron evaluados 2.242 estudiantes de 15 años de 79 escuelas de toda la provincia.

La medición permite, por lo tanto, hacer una comparación específica del desempeño cordobés. Y el Gobierno provincial decidió explotarla políticamente.

La “República de Córdoba”, versión educativa

“La República de Córdoba está en el podio de Latinoamérica”, es la lectura que comenzó a circular dentro del Panal. La frase sintetiza una construcción política que el cordobesismo viene utilizando desde hace años: Córdoba como una suerte de isla institucional, productiva y política frente a una Nación que aparece asociada al fracaso, la crisis o la falta de resultados.

Los números parecen contundentes: Córdoba obtuvo 434 puntos en Ciencias contra 393 del promedio argentino; 441 en Aprendizaje en el Mundo Digital frente a 403; 417 en Lectura contra 389 y 393 en Matemática frente a 367.

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Además, mientras el desempeño argentino retrocedió respecto de 2022, Córdoba mejoró 12 puntos en Ciencias y mantuvo sus resultados en Lectura y Matemática.

Hay otro componente que el oficialismo provincial puede utilizar con especial interés: la mejora no se explica únicamente por el desempeño de los colegios privados. Las escuelas de gestión estatal registraron avances de 17 puntos en Ciencias, 9 en Lectura y 4 en Matemática.

Al mismo tiempo, el informe señala una reducción de las brechas socioeconómicas. La diferencia entre los estudiantes de mayor y menor nivel socioeconómico se redujo 16,9 puntos en Lectura, 5,7 en Ciencias y 2,2 en Matemática.

Para el discurso oficial, esos números permiten correr la discusión del tradicional eje público-privado y sostener que la mejora alcanza también a los sectores más vulnerables. Según los resultados, el 59% de los estudiantes alcanzó al menos el nivel básico en Ciencias; el 54% lo hizo en Lectura y el 36% en Matemática. En competencias digitales, el 56% alcanzó los niveles esperados.

El Gobierno provincial ya había encontrado en las Pruebas Aprender otro argumento para exhibir a Córdoba como una excepción dentro del sistema educativo argentino. Ahora PISA aporta una comparación todavía más potente desde el punto de vista político: la provincia puede presentarse no solamente por encima de otras jurisdicciones argentinas, sino compitiendo simbólicamente con países de la región.

El festejo del Panal, entonces, excede las aulas. PISA 2025 le entrega a Llaryora un dato favorable para defender una gestión provincial en un área particularmente sensible y, al mismo tiempo, para profundizar una narrativa política que atraviesa al peronismo cordobés desde hace años.

Mientras el Gobierno nacional puede quedar asociado al resultado argentino —noveno entre los países latinoamericanos participantes—, Córdoba se despega y arma su propia tabla.

La política hizo el resto: donde PISA dice “Región Adjudicada”, el cordobesismo empieza a leer “República de Córdoba”. Y en tiempos de creciente tensión entre el Gobierno nacional y las provincias, no es un detalle menor.