Papeles del 11-S desclasificados 25 años después demuestran que Nueva York ocultó la toxicidad del aire tras los ataques

Papeles del 11-S desclasificados 25 años después demuestran que Nueva York ocultó la toxicidad del aire tras los ataques


A punto de cumplirse 25 años de los ataques del 11-S contra las Torres Gemelas, los ciudadanos de Nueva York empiezan a tener información sobre algo que muchos sospechaban, pero de lo que no tenían confirmación oficial: la toxicidad del aire que respiraron después de los brutales atentados de Al Qaeda. En contra de lo que decían las autoridades, el polvo y las toxinas que había en los alrededores de la Zona Cero podía hacerlos enfermar. El alcalde de la ciudad, el demócrata Zohran Mamdani, ha anunciado este martes la publicación de unos documentos largamente esperados que demuestran que las sospechas estaban fundadas.

El próximo viernes, Estados Unidos rendirá homenaje a las 2.977 personas que murieron el 11-S por culpa de la furia de Al Qaeda. En la Zona Cero estará la plana mayor de los políticos del país, pero no Donald Trump, que romperá así la tradición del último cuarto de siglo de que el presidente asista a los actos en Nueva York. El mandatario estará en los actos que se celebren en Washington. 2.753 personas perdieron la vida en el World Trade Center. Pero no fueron solo ellos los damnificados directos. Un número indeterminado de personas respiraron un aire tóxico pese a lo que esos días les decían las autoridades. Ahora, por fin, 25 años más tarde, se conocen los detalles.

La publicación de más de 170.000 páginas de registros de lo que ocurrió esos días trágicos arroja luz sobre lo que el Ayuntamiento sabía acerca de las condiciones tóxicas en los alrededores de la Zona Cero, cuando aseguraba a los residentes y a los equipos de rescate que el aire era seguro. Los registros, que incluyen informes sobre la calidad del aire, datos de contaminación y la información que compartían entre funcionarios municipales, ya están disponibles para su consulta en una web del Ayuntamiento.

“Durante mucho tiempo los neoyorquinos sabían la verdad, pero no han podido verla reflejada en ningún documento que se les presentara”, ha dicho Mamdani este martes en la rueda de prensa en la que ha anunciado la desclasificación de los papeles. El alcalde también ha dicho que muchas de las personas expuestas al polvo y a los escombros de la Zona Cero fueron engañadas sobre los riesgos que corrían. “Los líderes en los que confiaban les mintieron y les dijeron que era seguro respirar ese aire tóxico”, ha asegurado. El alcalde ha explicado que los papeles revelan que se encontró amianto en prácticamente todos los lugares analizados.

Miles de personas que vivieron, trabajaron o estudiaron cerca de la Zona Cero tras los atentados han enfermado durante estos años. Según el alcalde, miles de trabajadores siderúrgicos, bomberos y empleados de distintos tipos recuerdan el 11 de septiembre “cada vez que respiran con dificultad, que tienen que tomarse una pastilla y cada vez que se les administra otra dosis de quimioterapia”. “Casi 25 años después han muerto más personas por enfermedades relacionadas con el 11 de septiembre que las que murieron el propio día del atentado”, lamentó el demócrata.

Fin a un litigio

La publicación de los papeles se produce tras años de exigencias de transparencia por parte de supervivientes y personal de emergencias que intervino en el 11-S. También resuelve el litigio iniciado por 9/11 Health Watch, una organización que demandó a la ciudad para obligar a publicar los registros.

Ben Chevat, director ejecutivo del organismo, aseguró, en unas declaraciones recogidas por The New York Times, que dio la noticia en primicia, que los documentos demostraban que la ciudad estaba al tanto del peligro que suponían las sustancias químicas tóxicas, “incluso mientras los funcionarios municipales seguían comunicando al público que el aire era seguro”. La divulgación de estos documentos podría hacer que la ciudad se enfrentara a nuevas demandas y también podría ayudar a las personas que enfermaron en los años posteriores al 11 de septiembre a tramitar sus solicitudes de compensación para víctimas de fondos federales.

Los documentos con esas 170.000 páginas han estado almacenados durante más de dos décadas en 68 cajas en una oficina municipal, ocultos a la vista del público. Según han señalado funcionarios de la ciudad, fue el año pasado cuando se descubrieron. A lo largo del próximo año, el Gobierno de Mamdani tiene previsto revisar, editar y hacer públicos muchos más documentos, algunos de ellos hallados en oficinas municipales y otros en compañías de seguros, relacionados con las toxinas ambientales derivadas de los sucesos de ese día imposible de olvidar.

Se da la circunstancia de que el alcalde durante los atentados, el republicano Rudolph Giuliani, ha protagonizado en los últimos días una campaña contra Mamdani para que este no acuda a los actos en homenaje a las víctimas del 11-S el próximo viernes. “Habiendo perdido amigos allí y siendo muy cercano a muchas de las familias, me ofende que vaya a venir”, dijo Giuliani, un estrecho aliado de Trump, al medio ultra Newsmax. El antiguo alcalde llegó a comparar a Mamdani, que es musulmán, con los secuestradores de los aviones que acabaron estrellados contra las Torres Gemelas.

En plena semana de recuerdo del 11-S, la fe musulmana está volviendo al centro del debate de la política de Estados Unidos. Mucho ha cambiado en estos 25 años, donde la población musulmana ha crecido sustancialmente en Estados Unidos. Nueva York tiene su primer alcalde de esta fe y, si el demócrata Abdul El-Sayed gana en las elecciones de medio mandato, el 3 de noviembre habrá por primera vez un senador musulmán. En este contexto, los republicanos ya están afilando sus críticas contra varios candidatos musulmanes y alertando del riesgo de que impongan una visión radical del islam.

El vicepresidente J. D. Vance, por ejemplo, ha dicho de El-Sayed, que aspira a un asiento en el Senado por Estado de Míchigan, que es una persona “muy, muy mala” y lo ha acusado de defender el terrorismo. En Alabama, donde el porcentaje de musulmanes es menor del 0,5%, el senador republicano Tommy Tuvervile, candidato ahora a gobernador, dijo, hablando de lo que él denomina “el islam radical”, que el enemigo está en casa.