La contundente victoria de la extrema derecha en las elecciones en el Estado de Sajonia-Anhalt ha puesto patas arriba la política alemana. AfD obtuvo el domingo el 43,8% de los votos y 39 diputados, a solo tres de la mayoría absoluta y su candidato, Ulrich Siegmund, tiene grandes posibilidades de gobernar. Sería la primera vez que la ultraderecha ostenta las riendas de un land alemán desde la II Guerra Mundial. La CDU, el partido democristiano del canciller Friedrich Merz, se desplomó de los 40 escaños que tenía a 15. Esta formación y su principal socio en el Gobierno, los socialdemócratas del SPD, admiten que la onda expansiva de estas elecciones regionales ha sacudido los cimientos de la coalición.
“Estamos todos profundamente consternados”, ha afirmado Merz, en una rueda de prensa celebrada este lunes en Berlín: “Este resultado electoral tendrá consecuencias. No podemos volver sin más a la normalidad”. El canciller ha admitido que el Gobierno de coalición —formado por su partido, su formación hermana en Baviera (la CSU) y los socialdemócratas del SPD— tiene “una apreciación extremadamente baja en todo el país”.
Merz ha subrayado que, pese a que el auge de los radicales es una tendencia europea, Alemania debe asumir sus errores. “Sin duda he infravalorado los miedos de la población”, ha admitido el líder democristiano, reiterando que el Gobierno debe conectar de nuevo “con la empatía y las emociones de la gente”.
Merz ha querido también dirigirse a la comunidad internacional, subrayando que las instituciones garantizarán que un hipotético Gobierno regional liderado por AfD no desestabilice la democracia alemana. “Este mensaje va dirigido a nuestros amigos en Europa y en todo el mundo. Sabemos que Alemania tiene una responsabilidad especial debido a su historia. Siempre defenderemos nuestro orden político y nuestro firme papel en Europa”, ha dicho. Pero la realidad es que el resultado en Alemania pone a la propia UE en alerta de cara a un 2027 clave. Sajonia-Anhalt podría ser el primer capítulo de un ciclo electoral en el que cuatro de sus cinco mayores economías —Francia, Italia, España y Polonia— celebrarán comicios generales o presidenciales.
El programa de AfD deja claro que es un partido euroescéptico, antinmigración, prorruso y favorable al fin del apoyo alemán a Ucrania. “Me preocupan los partidos que son en cierto modo ciegos ante esta amenaza [rusa] y dicen que no deberíamos hacer nada al respecto”, ha dicho la jefa de la diplomacia de la UE, Kaja Kallas.
Presión del SPD
Las fisuras en la coalición alemana se dejaron sentir el domingo por la noche, cuando el vicepresidente del SPD y vicecanciller, Lars Klingbeil, puso en cuestión algunas reformas acordadas con la CDU y la CSU. El Gobierno ha acordado en los últimos meses profundos cambios en el sistema de pensiones, en impuestos y en otras cuestiones impopulares para la ciudadanía. “Lo que ha sucedido es un punto de inflexión”, dijo Klingbeil en la televisión ZDF. “También es una señal para Berlín porque mucha gente está descontenta con el rumbo reformista. El resultado invita a reflexionar sobre las políticas del gobierno federal. Y tengan la seguridad de que lo haremos”, garantizó.
La victoria de AfD en Sajonia-Anhalt no pasó tanta factura a los socialdemócratas porque lograron mantenerse en medio de la debacle, con un 9,3% de los votos, lo que significa ocho diputados, solo uno menos que en esta legislatura.
La coalición entre los tres partidos arrancó en 2025 tras las elecciones federales de aquel año y en las que AfD ya fue la segunda fuerza más votada. “El Gobierno federal y los partidos que lo forman tienen, por supuesto, una responsabilidad por el resultado de las elecciones”, ha dicho este lunes en la televisión Phoenix Tim Klüssendorf, secretario general del SPD, reiterando la idea de que las reformas acordadas deben replantearse.
La posición de los socialdemócratas anticipa la tormenta porque Merz ha asegurado que la CDU “tiene claro que hay que proseguir en el camino correcto”. Es decir, que el Bundestag debe aprobar las reformas en los próximos meses, tal y como estaba previsto, y, por supuesto, con los votos del SPD.
Pero dentro de la CDU, se acepta que la estrepitosa derrota de su candidato en Sajonia-Anhalt es “un momento de inflexión”. “Los resultados son catastróficos, tenemos que analizar con la cabeza fría cómo responder”, ha admitido el jefe de grupo parlamentario democristiano, Thorsten Frei, ante la prensa. “Nunca antes habíamos vivido una situación en la que un partido clasificado como de extrema derecha por los servicios de inteligencia del Estado haya logrado esta mayoría”, ha agregado.
Los medios de comunicación especulan desde hace semanas con un hipotético relevo de Merz como canciller. “Es el hombre equivocado en este cargo y estos tiempos. El Gobierno necesita empezar de nuevo, y esto empieza por Friedrich Merz”, escribe el director del semanario Der Spiegel, Dirk Kurbjuweit. Por su parte, el diario Bild ha publicado este lunes que el canciller se encuentra “bajo una presión total” dentro de su partido.
Manfred Güllner, director de Forsa, una de las principales firmas demoscópicas alemanas, recomendó en agosto a los democristianos que “planteen seriamente” la posibilidad de reemplazar al canciller. Con Merz, según los datos que disponen, la CDU solo pierde votos que recupera AfD. Pero el jefe del Ejecutivo ha dicho que no tiene intención de dimitir: “Tirar la toalla no es una opción. Es una cuestión de empatía, de emociones, y tenemos que buscar la manera de explicar mejor nuestras decisiones”.
Votos de la izquierda nacionalista
No es la primera vez que AfD gana las elecciones en un land. La formación antiinmigración y prorrusa ya fue la fuerza más votada en los comicios de Turingia en 2024, pero ni obtuvo el enorme apoyo que ha conseguido en Sajonia-Anhalt ni tuvo margen para romper el cordón sanitario que le impusieron el resto de partidos. En esta ocasión, a tres escaños de la mayoría absoluta, todo apunta a que recibirán el apoyo de los cinco diputados del partido BSW, que se autodefine de izquierdas pero cuyo programa no está tan en las antipodas del de AfD como se pudiera suponer.
El candidato de BSW en Sajonia-Anhalt, Thomas Schulze, ha confirmado este lunes que están dispuestos a abstenerse en tercera votación para que AfD asuma el poder gracias a una mayoría simple de los votos. “No participaremos en la coalición de los del cordón sanitario”, ha añadido Schulze.
Ante esta situación, Siegmund ha modificado este lunes sus palabras del pasado, en las que aseguraba que no pactaría nunca con BSW. El posible futuro presidente de Sajonia-Anhalt se ha abierto incluso a dar paso a este partido en un Gobierno regional si no supone hacer “grandes” concesiones. Además, Siegmund advirtió que, si es necesario, no tienen problema en repetir las elecciones, porque entonces recibirían ”entre el 50% y el 55% de los votos”.
“El objetivo es formar una mayoría estable y es lo que negociaremos en los próximos días y semanas”, ha dicho Siegmund en rueda de prensa. Su declaración ha sido interpretada como una invitación velada a BSW para discutir un pacto de Gobierno.
BSW, fuerza que debe sus siglas a su líder, Sahra Wagenknecht, ha formado parte del Gobierno de Turingia después de bloquear a AfD en las elecciones de 2024. Pero BSW se ha roto en Turingia y se hunde en el conjunto del país porque sus votantes rechazan que colabore con los grandes partidos.
Desde hace meses se daba por hecho que septiembre sería un mes a vida o muerte para la coalición en el Gobierno federal. En las próximas semanas se celebran dos elecciones regionales más, en el Estado de Mecklemburgo-Pomerania y en Berlín. En el primero se prevé que el SPD pueda revalidar su coalición de Gobierno, aunque AfD está convencida de que el éxito en Sajonia-Anhalt puede darle un impulso. El escenario que apuntan las encuestas para Berlín es que la CDU perderá el poder en favor de una coalición de izquierdas. Una derrota democristiana en la capital solo hará que añadir presión a Merz como líder del partido y del país.
Protestas contra AfD
Miles de personas se han manifestado este lunes en varias ciudades de Alemania para mostrar su oposición a la extrema derecha. 15.000 personas, según la organización, se han concentrado en la Puerta de Brandeburgo de Berlín convocados por ONG de derechos humanos, partidos y sindicatos. Entre los participantes también había representantes de la CDU. “Ellos también son responsables de lo sucedido”, aseguró Lidia K. Esta veterinaria de 40 años, acompañada de su marido e hija, está convencida que “el discurso derechista de la CDU ha alimentado a AfD”: “Están recortando ayudas y siembran el crecimiento fascista”.
Martina Kuemmerle tiene 72 años y es miembro de la ONG Abuelas contra la Derecha. Originaria de Halle, en Sajonia-Anhalt, su explicación sobre lo sucedido es clara: “La gente tiene miedo. En la antigua RDA continúan sufriendo el desastre industrial tras la reunificación. Tantas cosas cerraron y poco se ha reconstruido en empleos”.
En los Estados del Oeste también crecerá más y más AfD, al ritmo de la crisis industrial que sufre Alemania, avisa Kuemmerle. “Pero lo que más me ha dolido”, dice, “son los conocidos de mi generación, académicos, personas formadas, sin problemas aparentes, que han votado a AfD”.








