Muere a los 92 años Gloria Steinem, la gran impulsora del feminismo moderno | Sociedad

Muere a los 92 años Gloria Steinem, la gran impulsora del feminismo moderno | Sociedad


La periodista, escritora y activista estadounidense Gloria Steinem (Toledo, Ohio, Estados Unidos, 1934), una de las grandes impulsoras del feminismo moderno, ha fallecido este miércoles a los 92 años en su casa de Nueva York. Steinem es una pieza clave en la segunda ola del movimiento feminista, defensora incansable de los derechos civiles y reproductivos y un enorme ejemplo para varias generaciones de mujeres desde finales de los años sesenta. Tras una vida larga vida de novela, apasionante y comprometida, murió en paz y “rodeada de muchos de sus seres queridos” en su residencia del Upper East Side neoyorquino, según publica su cuenta oficial de Instagram este jueves.

“Sus casi cien años de vida fueron plenos, y ella siguió luchando por la igualdad hasta el final”, detalla el mensaje de su fallecimiento, que subraya que el mayor don de Steinem, una leyenda de la revolución feminista que planteó debates nunca antes abordados y derribó enormes barreras para hacer la vida más fácil a otras mujeres, era “su capacidad para escuchar a los demás y hacer que se sintieran vistos y escuchados”.

Steinem pasó gran parte de su vida luchando por los derechos de las mujeres, una lucha que sazonaba con fino humor. “La risa es la única emoción libre”, solía decir la activista y periodista, que defendió, como otras grandes feministas clarividentes, que el humor es clave para empujar los avances feministas y que el movimiento no avanzará al ritmo que necesita si no se implica también a los hombres. Ella rechazó casarse y no quiso tener hijos. “Ni por un milisegundo”, respondió en una entrevista ante la cuestión de si se había arrepentido alguna vez de no tener descendencia.

“Cuando la gente me pregunta cómo es que conservo la esperanza y la energía después de tantos años, siempre respondo lo mismo: Porque viajo. Durante más de 40 años, he pasado la mitad del tiempo en la carretera”, contaba sobre su trayectoria eminentemente nómada en la introducción de su gozosa autobiografía Mi vida en la carretera, publicada en Alpha Decay en 2016. El gran referente feminista aparece en la portada de ese libro con su icónica melena rubia suelta con la raya enmedio, una de sus señas de identidad junto a sus inolvidables gafas de aviador tintadas. Según su cuenta oficial de Instagram, estaba preparando un nuevo volumen de sus memorias, titulado Una vida inesperada, que se publica a finales de septiembre. Será el último de su decena larga de obras de no ficción. Steinem decidió además ceder su residencia como centro para los movimientos de defensa de la justicia social.

La escritora nació el 25 de marzo de 1934 y, por los continuos viajes de su familia a lo largo de Estados Unidos, no acudió con regularidad al colegio hasta los 11 años. En su libro de memorias recuerda esos primeros viajes. “Al hojear agendas y calendarios de trabajo viejos, cartas y diarios abandonados, de repente me embargó el recuerdo de cuando mi padre repasaba sus ajados mapas de carreteras y libretas de direcciones pensando cuánto dinero se gastaría en gasolina para ir de un sitio a otro, dónde había aparcamientos de caravanas que alojasen a su mujer y sus dos hijas y qué comerciantes a pie de carretera podrían comprarle las insignificantes antigüedades que vendía y trocaba mientras recorríamos el país de punta a cabo”, escribe en Mi vida en la carretera. “Tuve la gran suerte de contar con un padre amable que disfrutaba de mi compañía. Esto me permitió saber que este tipo de hombres existían”, explicaba ella sobre su padre, Leo Steinem, en una entrevista con este periódico. Pese a su nomadismo, Gloria Steinem nunca se sacó el carné de conducir en un país, Estados Unidos, que vive al volante.

Se graduó en la prestigiosa universidad estadounidense Smith College en estudios sobre el funcionamiento de los gobiernos, una carrera poco habitual entre las mujeres de la época. Trabajó como directora de la Independent Research Service, organización financiada por la CIA. Una de sus grandes pasiones, no obstante, fue su trabajo como periodista freelance, en publicaciones como Esquire, donde estaba centrada sobre todo en temas que afectaban a las mujeres. Uno de sus reportajes más célebres de esa época, en la revista Show, lo hizo infiltrándose como conejita Playboy para denunciar las condiciones en las que estaban aquellas jóvenes.

Steinem fue una de las fundadoras de New York Magazine en 1968. Tras cubrir un acto sobre el aborto, inventó el concepto ‘libertad de reproducción’, es decir, la libertad de las mujeres para decidir tener hijos o no tenerlos. En un ensayo narró incluso cómo se había sometido a un aborto clandestino en Reino Unido en 1957. Su conciencia feminista nació y creció, como pasa en muchos casos, navegando de lo personal a lo político.

Creó con otras feministas como Bella Abzug y Betty Friedan el Caucus Político Nacional de Mujeres y fundó en 1971 junto con la activista afroamericana Dorothy Pitman Hughes de la primera revista feminista, Ms. (Señora), una publicación sagaz y rompedora dirigida íntegramente por mujeres que desafiaba a las revistas femeninas tradicionales y que abordó asuntos como la violencia machista, el aborto o la igualdad salarial. “Cuando empezamos, ni siquiera había una palabra para el acoso sexual. Se le llamaba vida”, comentó la propia Steinem sobre los primeros años de Ms. En 2013, el entonces presidente Barack Obama le otorgó la Medalla Presidencial de la Libertad, el máximo honor civil de Estados Unidos.

En una entrevista con EL PAÍS en 2016, declaró: “Siempre fui consciente de que existía un desequilibrio y una injusticia. Pero pensaba que podría superarlo individualmente. Siempre hubo un grupo de escritoras en Nueva York que se ayudaban entre sí y se aconsejaban sobre qué editor podría ser más razonable. Pero no me di cuenta de que esto podía cambiarse hasta que las mujeres del movimiento contrario a la guerra de Vietnam y el movimiento de los derechos civiles —movimientos que nuestra generación adoraba, pero en los que las mujeres seguían estando mayoritariamente en un papel tradicional— empezaron a rebelarse contra esto y a decir: ‘Un momento, debemos tener un movimiento autónomo para las mujeres”.

En 2021 recibió el premio Princesa de Asturias de Comunicación y Humanidades. El jurado destacó su activismo de décadas “marcado por la independencia y el rigor, ha sido motor de una de las grandes revoluciones de la sociedad contemporánea”.

Cautivadora, coqueta y carismática, en la última etapa de su vida siguió siendo muy generosa con su tiempo y su experiencia. Nunca habló desde una atalaya y siempre tenía abiertas las puertas de su casa. Este periódico le preguntó en 2021 qué consejo daría a las jóvenes activistas feministas: “No les daría consejos, les preguntaría qué quieren hacer y les pediría que me dejaran ayudar”, respondió. Su marcha deja una profunda sensación de orfandad en millones de mujeres.

Que la tierra te sea leve, Gloria Steinem.