El próximo sábado 5 de septiembre dará comienzo el Mundial sub-20 femenino. La cita era la primera competición que debía poner a prueba el boicot a todos los torneos organizados por la FIFA que la UEFA había proclamado el 30 de julio. El documento del máximo organismo del fútbol europeo anunciando el plante deportivo fue emitido solo dos días después de que el diario británico The Times desvelara el proyecto por el cual la FIFA otorgaría a capital privado un 20% de una compañía subsidiaria e independiente que explotaría los derechos de comercialización de la Copa del Mundo masculina y femenina. La dura misiva de la UEFA, que forzó a la FIFA a retirar la controvertida propuesta antes de ser votada por las 211 federaciones que la componen, también sugería la dimisión de su presidente, el ítalo-suizo Gianni Infantino.
El sábado, a las 18.00 de la tarde, Inglaterra, una de las federaciones más beligerantes con Infantino, se medirá en el estadio de Bielsko-Biala a Canadá. Italia, España, Portugal, Francia y el país organizador, Polonia, son las otras cinco selecciones europeas que participarán en el torneo.
El naufragio del boicot europeo es el reflejo de la realidad del estado político del fútbol mundial tras el terremoto que supuso la propuesta de privatizar una parte de la explotación del Mundial a través de la creación de la compañía Fifa Forward Enterprise (FFE) en la que iba a tener participación un hermano del yerno de Donald Trump. El boicot no ha prosperado porque no fue bien visto por parte de algunas de las federaciones europeas más poderosas e Infantino se mantiene en la poltrona de la FIFA porque la UEFA no ha reunido por ahora los apoyos suficientes (106 votos) para desbancarle. “Cuando das un golpe de estado por la noche, si por la mañana no has tomado el poder, lo normal es que fracases”, repican en los mentideros del fútbol europeo.
El 6 de agosto, un día después de que la FIFA admitiera errores en el proceso de gestación y comunicación del proyecto a las federaciones, la UEFA sostuvo el boicot. Según el organismo europeo para acabar con el veto, “debían retirarse las propuestas para privatizar las principales competiciones y, segundo, debían garantizarse que tales intentos de desvirtuar el juego jamás se repetirían y estas condiciones no se han dado”. El pasado jueves 29 de agosto, el Comité Ejecutivo de la UEFA reunido en Mónaco levantó oficialmente el veto a las competiciones de la FIFA, aunque esta última no ha ofrecido más garantías de las que expuso a las federaciones en su misiva de rectificación y que a la UEFA no le servían.
En poco más de un mes, la medida de fuerza que sumergió a Infantino en su mayor crisis reputacional y de gobernanza desde que accedió a la presidencia de la FIFA en 2016 se ha diluido gradualmente. El boicot y el órdago para derrocar a Infantino, comandados por Ceferin, comenzaron a dar señales de debilidad desde el primer momento. La citada carta en la que se anunciaba la renuncia a los torneos FIFA por parte del fútbol europeo si no se retiraba el polémico proyecto de financiación ya fue cuestionada internamente por algunas federaciones europeas de peso, entre ellas, Italia, Francia y España. Estas, cuando menos, querían estudiar la propuesta por la cual las 211 federaciones miembros de la FIFA percibirían unos 40 millones de euros anuales entre 2027 y 2031. Francia y España fueron las primeras en anunciar el 11 de agosto que sus respectivas selecciones femeninas seguían adelante con su plan de preparación para el Mundial sub-20. Solo un día después, la Secretaria de Cultura de Inglaterra, Lisa Sandy, ponía voz al sentir de las federaciones europeas que no estaban a favor del boicot de la UEFA. “Las jugadoras no deben ser penalizadas”, advirtió Sandy.
El malestar de algunas federaciones europeas contrarias al plante apuntaba en dos direcciones. Por un lado, interpretaban que el enfrentamiento personal que protagonizan Infantino y Ceferin no podía perjudicar a las jóvenes jugadoras privándolas de una competición tan trascendente en el desarrollo de sus carreras como es un Mundial sub-20. Por otra parte, también lamentaban que, en la reunión en la que se decidió el boicot, no les dieran voz. Según desveló el propio Ceferin la semana pasada en el podcast The Rest is Politics: Leading “intervinieron 40 de las 55 federaciones de la UEFA”. Según fuentes federativas europeas, la cifra apenas sobrepasaba la treintena. En la misma entrevista, el propio Ceferin ya dejaba caer que, de momento, no cuenta votos suficientes para echar a Infantino y volvió a sugerir su dimisión: “Una opción es que se dé cuenta de que no tiene el apoyo, y no es solo un apoyo político de quienes votan, sino el apoyo político de la comunidad del fútbol, el apoyo político de los aficionados, el apoyo político de los jugadores, exjugadores y entrenadores”
Las grietas en el intento de asalto al poder de Infantino también se abrieron tras la publicación el 10 de agosto de una carta conjunta de la UEFA, la Confederación Asiática (FAC) y la Confederación de Norteamérica, Centroamérica y el Caribe (Concacaf) en la que, pese a que la FIFA había admitido su error en la presentación del proyecto y lo había retirado, se volvía a pedir la cabeza de Infantino. México, miembro influyente de la Concacaf, se desmarcó apoyando a Infantino. A su vez, el presidente de la federación de Qatar envió el 13 de agosto una carta a la que ha tenido acceso este periódico al mandamás de la FAC, Sheikh Salman, en la que le pedía explicaciones por haber incluido a su asociación en la carta conjunta con UEFA y Concacaf sin previa consulta. También algunas de las asociaciones más modestas la Concacaf, que veían muy jugosos los 40 millones de euros que percibirían, mostraron su apoyo a Infantino. La confederación sudamericana (Conmebol), la de Oceanía, salvo Nueva Zelanda, y la de África se sumaron a la defensa del actual presidente de la FIFA, aunque le advirtieron de que proyectos como el retirado no debían engendrarse sin consultar.
Sin los apoyos suficientes para concretar el fin de Infantino en la FIFA, la UEFA se plantea seriamente abrir la vía judicial con una demanda penal en Zúrich en relación al fallido proyecto de privatizar la explotación del Mundial. Lo normal, por los tiempos procesales, es que para cuando los tribunales dicten sentencia ni Infantino ni Ceferin sigan en su cargos.








