“Si hace falta llamamos al SAME“, dijo el presidente del tribunal que sigue adelante el juicio contra el músico Cristian Gabriel “Pity” Álvarez Congiú. El ex líder de Viejas Locas había pedido ir al baño y no regresaba. Fue allí que sus abogados informaron que estaba descompensado en el hall de ingreso al edificio.
De inmediato, todas las partes salieron de la sala y encontraron al “Pity” junto con su hermana Silvina y a su asistente “Pachi”.
“Le faltaba el aire”, dijeron, mientras lo acompañaban a un patio interno para que tomara aire.
El músico estaba en remera y con una linterna roja en la frente. Desde el tribunal llamaron para que una ambulancia fuera a asistirlo.
“Le bajó la presión“, dijo a Clarín Sebastián Queijeiro, uno de los defensores de Álvarez.
Luego explicaron que sufre hiperglucemia, esto es cuando el azúcar en sangre es alto, por su cuadro de diabetes, y que, en realidad, le subió la presión (la máxima de 20, la mínima de 12).
Afuera, un grupo de fanáticos del ex guitarrista aguardaba novedades. Luego de unos minutos, un médico llegó al lugar para atenderlo.
A las 13 lo trasladaron en ambulancia al Hospital Fernández. Iba en silla de ruedas, con la capucha puesta y la linterna encendida.
Álvarez (54) está siendo juzgado como único imputado del homicidio de Cristian Maximiliano “Gringo” Díaz (36), ocurrido el 12 de julio de 2018 en el barrio Samoré, de Villa Lugano. Le pegó cuatro balazos y después se fue a un boliche.
Sus defensores sostienen que no está en condiciones de afrontar un juicio, que se desarrolla en el Tribunal Oral en lo Criminal (TOC) N° 29 de la Ciudad de Buenos Aires.
Javier Baños y Queijeiro, que asumieron su representación con el debate ya empezado, en reemplazo de su defensor oficial, presentaron cuatro planteos para solicitar la nulidad o suspensión, pero esto fue rechazado por los jueces








