El juego conjetural podría hacer agarrar la cabeza a Claudio Tapia en estos tiempos de cierres de mercado de pases frenéticos. La cifra por la que Chelsea vendió a Enzo Fernández a Manchester City es ofensiva: 125 millones de libras, lo que equivale a más de 145 millones de euros o 170 millones de dólares. De la venta, se sabe, se beneficiará River, que embolsará alrededor de 6 millones de dólares por el mecanismo de solidaridad de la FIFA. Pero volvamos a la AFA, a Chiqui y a la diversión especulativa. Además de Enzo, otros futbolistas de la Scaloneta cambiaron de club después del subcampeonato del mundo en el MetLife de Nueva Jersey. ¿Por cuánto “vendió Argentina” en este entretenimiento que se propone? Para leer hay que agarrarse fuerte: por 382.750.000 euros, o por 443.637.870 dólares, o por 670.774.638.911 pesos.
Emiliano Martínez logró lo que buscaba desde hace dos temporadas: cambiar de aire y salir de Aston Villa. El arquero marplatense de 33 años, a diferencia de lo que hizo Julián Alvarez, fue tensando la cuerda de a poco hasta llegar a un entendimiento. Una vez que el club de Birmingham contrató al japonés Zion Suzuki, liberó a Dibu, que cerró su llegada a Chelsea a cambio de 8.750.000 euros. Firmó un vínculo por dos temporadas. “Es campeón del mundo, tiene experiencia por todos lados. Tiene ese carisma, ese aura para influir y generar una conexión muy positiva con el resto del equipo”, lo elogió el entrenador Xabi Alonso.
Otro que emigró fue Gerónimo Rulli. Dejó Olympique de Marsella para convertirse en la alternativa de Gianluigi Donnarumma en Manchester City, que abonó 3.500.000 euros por su pase.
Entre los defensores, Nicolás Otamendi dejó Benfica libre para cumplir su sueño de vestir la camiseta de River. Distinto fue el caso de Cristian Romero: sintió que su ciclo en Tottenham estaba cerrado y se dejó encantar por Diego Pablo Simeone y Atlético de Madrid, que desembolsó 40 millones de euros por su ficha y le ofreció un contrato por cinco temporadas. El Colchonero, por su parte, dejó salir a Nahuel Molina, que se unió a Paulo Dybala en Roma por 13 millones de euros más variables.
Más sorpresiva fue la partida de Facundo Medina, que se despidió de Marsella para unirse a Bayer Leverkusen por 25 millones de euros. De la misma institución francesa se marchó Leonardo Balerdi, quien había sido desafectado del Mundial por lesión: acordó su arribo a préstamo, con obligación de compra, a Roma. Otro que cambió de aire fue Marcos Senesi, que se fue libre de Bournemouth y fichó por Tottenham.
Nicolás González no pudo forzar que Atlético de Madrid lo comprara y regresó a Juventus: anotó un gol el fin de semana contra Parma. Del conjunto español también se despidió Thiago Almada, comprado por River en 20 millones de euros.
En Inglaterra, por su parte, Valentín Barco buscará ser el sustituto de Enzo Fernández: por el Colo se abonaron 40 millones de euros. Un poco más económica fue la transacción de Exequiel Palacios de Bayer Leverkusen a Ipswich Town: 22,5 millones de euros más otros 5 millones adicionales en bonos por objetivos.
Nico Paz seguirá otra temporada en Como, aunque ahora lo hará como futbolista del club: el elenco italiano que dirige Cesc Fábregas le pagó 60 millones de euros a Real Madrid.
La novela del mercado fue la de Julián Alvarez, que finalmente se quedará en Atlético de Madrid. El Araña pretendía ser transferido a Barcelona y los dirigentes colchoneros siempre se mostraron firmes en su determinación de no cederlo al cuadro culé. Al cordobés le dieron vía libre para buscar otra institución, pero el nacido en Calchín rechazó las propuestas de Arsenal y de Manchester City porque no pretende volver a vivir en Inglaterra. La oferta de los Gunners era de 150 millones de euros.
El juego conjetural que se propuso tiene algo de trampa, por supuesto: la AFA no vendió a ninguno de estos futbolistas ni se quedó con un solo euro de esas operaciones. Pero sirve para dimensionar lo que produjo la Scaloneta que tocó la gloria en Qatar y que estuvo cerca de repetir en Estados Unidos. Entre campeones del mundo, subcampeones y jugadores que forman parte del ciclo de Lionel Scaloni, el mercado les puso precio a todos y la cuenta, caprichosa pero impactante, supera los 382 millones de euros. O los 670 billones de pesos. Tapia podrá agarrarse la cabeza por muchas cosas, pero hay una que parece indiscutible: además de títulos, la Scaloneta también fabrica valor.








