La falta de profesores, la escasez de uniformes y los reajustes en todos los niveles educativos marcarán el inicio del curso escolar en Cuba en medio de “tremendas dificultades” por la crisis económica y energética, admitió este jueves la ministra de Educación, Naima Trujillo.
Alrededor de 1,4 millones de estudiantes volverán a las aulas el 1 de septiembre, como establece el calendario oficial anunciado la semana pasada por el Gobierno cubano. Trujillo detalló que la cobertura docente alcanza actualmente el 73 % (poco más de 21.000 profesores), por lo que el resto del personal se cubrirá con profesionales de otros sectores y estudiantes universitarios. “La situación más compleja” se registra en La Habana, señaló la ministra, hacia donde están trasladando “alrededor de 3.000 profesores desde el oriente del país” para reforzar los centros educativos.
Ante la inflación y las dificultades salariales, explicó que el Ejecutivo ha contemplado estrategias de remuneración para los docentes que asuman más grupos de enseñanza o dicten clases en diversas instituciones, aunque no especificó los montos ni los mecanismos de gratificación.
Respecto al material educativo, Trujillo confirmó que se ha garantizado la entrega de insumos básicos como libros y libretas, pero admitió que no fue posible cubrir la demanda de uniformes escolares, un problema recurrente en la isla por tres cursos consecutivos.
La industria nacional apenas ha logrado una cobertura del 12% en los uniformes de educación primaria y “un poquito menos en secundaria”, por lo que las autoridades aplicarán una mayor “flexibilización” en la exigencia del vestuario escolar. “Sin corriente no hay taller que pueda funcionar. Sin combustible no podemos llevar el tejido de un lugar a otro del país. Sin dinero y sin posibilidades de importación tampoco entran tejidos”, argumentó la titular de Educación.
En cuanto a la alimentación, indicó que los planteles contarán con el apoyo de gobiernos locales, empresas estatales y el sector privado, actores que también han colaborado en la reparación de inmuebles.
Crisis energética y advertencia de la Unesco
El curso lectivo anterior concluyó de forma anticipada en junio debido a la severa crisis energética que atraviesa la isla, agravada por el bloqueo petrolero que Estados Unidos aplicó desde enero. Durante dicho periodo se implementó un plan de contingencia que obligó a implantar la semipresencialidad en varios niveles.
El colapso energético se ha agudizado en los últimos meses, con un registro de siete apagones generales en lo que va de 2026 y cortes de electricidad habituales que alcanzan las 20 horas diarias en casi todo el territorio nacional.

“El sistema educativo cubano es consecuente con las dificultades tremendas y los impactos extraordinarios que para nuestras infancias y adolescentes tiene la asfixia que nos han impuesto; será un curso cuya mayor victoria sea realizarlo”, aseveró Trujillo.
Frente a las alertas de la Unesco sobre el riesgo que corre la educación en la isla por el colapso energético, la ministra sostuvo que esta generación “no va a estar en riesgo de no ser educada” y que trabajarán para garantizar “las mejores condiciones posibles”.
“Esta es la Cuba de hoy y este es el sistema educativo que el primero de septiembre abrirá sus puertas. No desconocemos ninguna de las dificultades que tenemos y, como plan pedagógico, hemos establecido normas flexibles que protejan la educación”, concluyó.








