Dos años y dos meses pasaron desde que Camilo Nuin (18) entró al quirófano por una operación de ligamentos cruzados. Después de un largo recorrido de su familia denunciando irregularidades, la Justicia imputó al anestesiólogo que participó de la cirugía.
La acusación recayó sobre Horacio Esteban Martínez Cerana (61), quien será citado a indagatoria una vez que se conozca una última pericia que también determinará por qué delito quedará imputado.
“El toxicológico habla por sí solo, de ahí surge esta imputación. A partir de la primera junta pericial, más la declaración del cirujano…”, aseguró a Clarín Anabella Bianucci (46), la mamá de Camilo, que impulsa el reclamo de justicia.
“Hay una cadena de responsabilidades, quien se lleva la vida de mi hijo fue la negligencia y la impericia en manos de Martínez Cerana, pero el cirujano también es parte de ese equipo médico, fue a él a quien confié la vida de mi hijo, también a la clínica y al sistema de salud. Esto empezó el día que mi hijo se lesionó”, repasó la mujer.
Además, detalló: “Mi hijo fue anestesiado por esta persona sin ser pesado ni medido. Lo anestesiaron a ojo en una zona que no era la correcta y la droga se fue directo al torrente sanguíneo. No estaba conectado al oxímetro ni al dispositivo que debía medir las pulsaciones. Nadie escuchó que entró en paro”.
Camilo jugaba en el Club Atlético San Telmo y murió el 25 de junio de 2025 en la Clínica Espora, de Adrogué, luego de ingresar a realizarse una intervención en la rodilla.
La investigación quedó en manos de la Fiscalía N.º 10 del Departamento Judicial de Lomas de Zamora. El fiscal Carlos Pérsico dirige la causa. El anestesiólogo ya fue notificado de la causa judicial en su contra, pero aún no fue llamado a indagatoria.
Pérsico ha sido cauteloso respecto de los tiempos procesales. El expediente tiene un volumen importante de pruebas y pericias técnicas que se han acumulado en estos 14 meses.
Además de la autopsia, hay resultados realizados por el Cuerpo Médico Forense, un estudio toxicológico y dictámenes preliminares de la Asesoría Pericial.
Ya existió una primera junta médica pericial que se reunió el 17 de marzo. Los peritos concluyeron que el futbolista murió de un “paro cardiorrespiratorio”, algo que no resultó suficiente para analizar las responsabilidades detrás del deceso.
“Vengo transitando esto con mucho dolor, pero es el mismo dolor que me provoca que mi hijo no esté lo que me da fuerza para seguir luchando. Lo que pasa es que hay un silencio y una complicidad atroz. Yo nunca dejé de investigar, no me quedé quieta un segundo, no paré ni voy a parar hasta que paguen y rindan cuentas”, manifestó la mujer.
Aseguró que “no es la primera vez que estamos ante un caso de mala praxis” y citó un antecedente de 2006, “Nadie me va a devolver a mi hijo, pero la vida de las personas tiene valor, no un precio. Hay que entender que la moneda está en el aire para cualquiera. Algo tiene que cambiar”, pidió.
Para Anabella, la muerte de su hijo puede ser un “granito de arena” para cambiar el sistema de salud. Además, aseguró que tanto el anestesiólogo como el cirujano continúan ejerciendo la medicina en la Clínica Espora y en otros centros de salud.
El 12 de marzo de 2025 el director técnico de la reserva de San Telmo le dijo a Camilo que el entrenador de la Primera lo estaba siguiendo de cerca y que podría subir de categoría. Era la noticia que llevaba mucho tiempo esperando, pero ese mismo día sufrió una lesión: se rompió los ligamentos cruzados de la rodilla derecha.
La operación, casi de rutina, fue programada para la mañana del 25 de junio de 2025 en la Clínica Espora, en Almirante Brown. Nada hacía prever que un procedimiento de baja complejidad y con bajísimos índices de mortalidad terminaría así.
Camilo ingresó al quirófano de la Clínica Espora acompañado por su familia. La intervención debía estar a cargo de un equipo médico integrado, entre otros, por el cirujano Javier De Franco y el anestesiólogo Martínez Cerana.
Anabella, junto al resto de la familia, esperaba que terminara la operación, pero alrededor de las 9 le informaron el fallecimiento de su hijo, que -supo después- para ese entonces llevaba casi una hora muerto.
“Algo se complicó, está en paro”, le dijo una enfermera. Después, apareció Martínez Cerana, que sin sacarse el barbijo les dijo: “Murió”.









