Julián Alvarez no se presentó ayer al entrenamiento del Atlético de Madrid en el Cerro del Espino de Majadahonda por una “indisposición que le hizo pasar una mala noche”, según la versión oficial del club después de que sus servicios médicos se pusieron en contacto con el jugador argentino. Los problemas musculares están descartados una vez que el futbolista disputó los últimos 20 minutos del partido del domingo ante el Villarreal sin mostrar dolencia alguna y el plantel reanudó los entrenamientos en la mañana de este miércoles porque Diego Pablo Simeone concedió el lunes y el martes libres. Desde el entorno del jugador afirman que “estuvo muy descompuesto” y el médico prefirió que no entrenara hoy”.
No hay fecha para la vuelta a la actividad del delantero argentino. En el Atlético sostienen que los servicios médicos están a disposición de Julián Alvarez y que cuando esté en condiciones de volver al trabajo diario el club seguirá apoyándole para que vuelva a rendir lo mejor posible e intente reconducir la situación como jugador del club.
El domingo, el jugador vivió una sonora pitada en el Metropolitano como consecuencia de las declaraciones del jugador, el pasado 22 de junio en la zona mixta del estadio de Dallas, para forzar su traspaso al Barcelona. “Lo mejor para todos es una trasferencia y quiero cumplir mi sueño”, dijo entonces. Y sigue siendo presa de aquello.
Fuentes del Atlético mantienen que “hay un cero por ciento de posibilidades de que Julián Alvarez sea traspasado al Barcelona”. Estas mismas fuentes defienden que “se está victimizando al jugador, pero el único perjudicado del caso es el Atlético. Esto no va de dinero, va de dignidad”. La negativa del Atlético de traspasarle al Barcelona se debe, defiende la entidad rojiblanca, a que los contactos se iniciaron con el jugador cuando ambos clubes se enfrentaron en la Copa del Rey y en la Champions League.
Previamente, el Atlético le hizo saber al agente del jugador, Fernando Hidalgo, que no quería desprenderse de su estrella, pero que si este mantenía su intención de marcharse podría firmar por cualquier club si ingresaba 150 millones de euros antes del 20 de junio. El Atlético también puso como condición que no se desestabilizara al futbolista con ofertas hasta que acabara la temporada. El Atlético asegura que aportará a la denuncia contra el Barcelona que puso ante la Federación Española de Fútbol todo lo que le ha perjudicado deportiva y reputacionalmente la estrategia seguida por la entidad azulgrana hasta llegar a la “indisposición” de ayer del jugador para entrenarse. A este, por otro lado, la única vía que le queda para poder salir del Atlético es el Arsenal.
El mismo día que Julián Alvarez no se ejercitó, Joan Laporta reapareció para mantener viva la llama del fichaje deseado. “Seguimos muy interesados en Julián. Nos gustaría que aceptaran nuestra oferta, y lo estamos haciendo con el máximo respeto hacia el Atlético”, expuso el presidente del Barcelona.
No aclaró Laporta, en todo caso, de qué oferta hablaba. El Barça presentó en mayo una de 100 millones —aquella que terminó con las burlas en la red social X del Atlético— y había preparada una segunda de 120 millones que el club madrileño asegura no haber recibido nunca. Sí queda claro, sin embargo, que las palabras de Laporta apuntan más a Julián Alvarez que al Atlético. Según interpretan en los despachos de la Ciudad Deportiva, las declaraciones del presidente azulgrana buscan mimar al delantero, comprometido con terminar en el Camp Nou después de cerrarle la puerta al Arsenal y al PSG.
En definitiva, el nombre de Julián Alvarez continúa rebotando sin descanso de Madrid a Barcelona. Un auténtico culebrón que se ha alimentado todo el verano. “Que sepan que, si están dispuestos a vender al jugador durante esta ventana de transferencias de verano, estaríamos listos para comprarlo, siempre y cuando podamos llegar a un acuerdo en torno a la oferta que les hemos hecho”, inisistió el preparador. Antes, Hansi Flick había hablado en rueda de prensa: “El presidente lo dejó claro, y Deco y yo estamos de acuerdo”. En el Atlético, si no es Diego Simeone es Mateu Alemany el que invoca al delantero argentino, pasando por Gil Marín —Enrique Cerezo no se sabe si habla del 19 o de otro jugador porque confunde los nombres: lo llama Julián López—, mientras que en el Barça Flick regatea la contienda y Laporta se mete de lleno en el ruido. Está en su naturaleza.









