Si por un lado Tavo García es el diseñador uruguayo que despabiló la moda rioplatense en estos últimos años, con los atuendos glamorosos que viene pergeñando para nada menos que Natalia Oreiro, Moria Casán, Lali y Juliana Gattas, por otro lado -en el reverso-, no sucumbió ante el foco mediático que suele tentar al divismo de algunos creadores. En contraste, su principal propósito continúa siendo honrar su oficio: la costura.
Eso no solo se percibe, sino que se evidencia al entrar al departamento donde vive cuando está en Buenos Aires. Allí se confirma que, al menos por ahora, el mote de rara avis dentro de la escena fashion le queda a medida.
Aunque este sea un espacio temporal, no está rodeado de coffee table books ni de fotos de producciones de su ropa; tampoco, parece interesado -honestidad brutal- en revisitar las últimas tendencias, y mucho menos en el mercado internacional de pases de la industria de la vestimenta u otras obviedades típicas del “deber ser” del diseñador de moda.
Esa autenticidad en el modo de hacer, el modisto de 32 años la enarbola desde que era un adolescente, cuando su mamá le compró su primera máquina de coser que todavía sigue usando. Al mismo tiempo que comenzaba a descubrir los estrambóticos looks que vestía Lady Gaga, y de qué se trataba la tarea de diseñar, insistía con la inspiración que encontraba en su propia casa.
El aspiracional de Tavo no pretendía ir demasiado lejos, sus tres hermanas se volvían sus musas más inmediatas, algo que luego se hizo extensivo para sus inseparables amigas desde el jardín de infantes a las que ayudaba a montarse para ir a las fiestas de 15, y las clientas que fueron surgiendo en Tacuarembó, su terruño. Antes de mudarse a Montevideo, abandonó la secundaria y tan solo en un año llegó a diseñar más de 60 vestidos.
Ya en esa época, podía advertirse que su trabajo iba a estar más determinado por el pragmatismo intuitivo, que le surgía al momento de crear una prenda, que por la teoría académica.
Algo que se remonta al tiempo de las primeras confecciones en base a sus incipientes conocimientos en moldería, igual que cuando decidió formarse en el Bachillerato Técnico de Vestimenta en UTU, para luego consagrarse en el concurso Lúmina 8 con la colección “Éter” y embarcarse en su primer viaje a Europa, para asistir a la Fashion Week de Londres, ciudad en la que además hizo una pasantía en una marca de indumentaria.
El uruguayo de 32 años prefiere definirse como modisto antes que diseñador. Foto: Ariel Grinberg¿Su estilo? Plagado de referencias a los años ‘70 y ‘80, que, a la vez, dialogan con yeites factibles de ser atribuidos al art decó y otras influencias, que se volvieron un imán de interés para mujeres que, además de reconocidas, son ultra populares.
Y así como tuvo a cargo outfits memorables para Ale Sergi de Miranda! y Ca7riel y Paco Amoroso, recientemente hizo lo propio con la Casán para su flamante serie Moria.
Aquí la diva aparece al inicio de cada episodio con un atuendo metalizado con visos alienígenas. También, Tavo es el artífice de los juguetones diseños, por caso el vestido del moño rosa hiperbolizado, con que vistió a Juliana Gattas (Miranda!), en el video del primer corte de su nuevo álbum.
-En tus comienzos, ¿dónde te situabas para referenciarte?
-En la tela, siempre, dibujar y sentir lo que me daba ganas de hacer. Siempre en mi mundo. Me agarro mucho de ahí, de la costura, que es mi proceso creativo.
-No te definís como diseñador, sino como artesano textil. ¿Por qué?
-Primero porque no estoy recibido de diseñador, aunque eso no tiene nada que ver. Y siento que soy mucho más que un diseñador: me gusta coser, hacer moldes. También trabajé con alguna que otra estampa.
Sofía Gala Castiglione, hija de Moria, lleva los vestidos más experimentales del diseñador. No estoy recibido de diseñador. Siento que soy mucho más que un diseñador: me gusta coser y hacer moldes.
-¿Te gusta el contacto con el material?
-Sí, me gusta; va por ahí. Y recordé que me generaba conflicto definirme como diseñador.
-Y el mote de “modisto”, que a algunos no les agrada, ¿cómo lo tomás?
-Me parece hermoso. De hecho, gracias a que sé coser es que pude independizarme económicamente. Arranqué a laburar primero dando clases de costura en un taller para niños. Ese fue mi primer trabajo, y después en una escuela de diseño privada. Supongo que el director vio mi potencial y con total confianza me ofreció dar moldería y dibujo técnico. No me pregunten por qué, pero dije que sí.
El mote de modisto me parece hermoso. Gracias a que sé coser es que pude independizarme económicamente.
-Total. Me animé, armé un programa, una idea. Él más o menos me explicó qué era lo que venían dando en los talleres anteriores con diferentes profesores. Inventé mi sistema, con esquemas y proporciones. Era muy práctico también. Y como lo hacía a mi entender y a mi forma, más simple y sin tanta vuelta, era muy fácil para que las personas lo aprendan.
-Aunque no te definas como diseñador, igual entraste en el circuito de la moda, ¿quiénes son tus clientas?
-Son más que nada novias y también invitadas a la fiesta, porque trabajo a medida y a pedido.
-¿Y en qué momento comenzaste con el rubro de wedding?
-Saliendo de la pandemia. Porque primero arranqué dando clases, después en el medio siempre estuve diseñando colecciones y presentándome a llamados donde te daban la posibilidad de mostrar tu trabajo, como por ejemplo en Moweek uruguaya, que es como la Bafweek de acá.
Tavo García vistió al dúo de Ale Sergi y Juliana Gattas para sus últimos shows. -¿Cuál era el propósito?
-Diseñar, lo hacía todo por amor al arte. Nunca tuve una cabeza tan comercial. Era más como un artista. Tenía los recursos para hacerlo, podía resolver una colección con cero presupuesto. No tenía que gastar plata en mandar a coser que era lo más caro. Me divertía haciéndolo. Eran colecciones para diez pasadas y después me las quedaba yo y las usaban mis amigas.
-¿Y si alguien te pedía un vestido?
-Lo hacía, y llegué a hacer una cápsula para Indian, marca uruguaya.
-¿Y cómo llegaste a vestir a Natalia Oreiro?
-Me amadrinó Rosario San Juan, que era la productora de Lúmina y también la directora de Moweek. Me dio mi primer trabajo para hacer vestidos para un desfile de una firma de zapatos. Después, vino un día y me pidió un par de modelos para Natalia Oreiro. Desde chiquito que ella me parecía la persona más hermosa del mundo, vestirla era un sueño (protagonizó la película Miss Tacuarembó).
Había empezado a conducir Got Talent en Uruguay. Estaba totalmente inseguro, no sabía qué hacerle, investigué qué era lo que no se había puesto. Le hice como veinte bocetos para que, por lo menos, elija uno. Rosario que además es su estilista, los vio y eligió cuatro, pero le cosí cinco de manija que soy.
-¿Cómo siguió la historia?
-Se los mandé y me quedé esperando a que me llamen después de probárselos. Me avisaron que le había encantado todo. Fui temblando. Terminé esas prendas y las usaron para rodar la primera etapa del programa por todo Uruguay, iban a cada departamento del país. Usó todos y después me pidieron otro para grabar con uno nuevo. Ahí le hice un vestido verde que fue el que subió a las redes. Yo estaba súper emocionado.
La mexicana Julieta Venegas en su momento de clímax de elegancia pop. -Justo cayó la pandemia, nadie me iba a pedir vestidos. Entonces empecé a usar las redes sociales para aprovechar y mostrar todo eso que estaba haciendo. Si bien hasta ahí, diseñaba para, por ejemplo, una amiga de mi hermana que se casaba, la gente empezó a saber que podía hacerlo.
A través de Natalia comenzaron a conocerme. Luego, cuando había decidido venirme a Buenos Aires, comenzaron a llamarme por pedidos en Uruguay. Terminé yendo y viniendo.
-¿Quién fue la primera artista que vestiste en Argentina?
-Fue una actriz, Bárbara Lombardo, para una película que estaba filmando en Montevideo. Después Juliana Gattas de Miranda! Ella me empezó a seguir en Instagram y le respondí con un mensaje con corazones. Y cuando vine le dije que le quería traer algo de regalo, fui a su casa y quedó fascinada.
-Recientemente le hiciste los atuendos a Juliana que usó para el video de Soy así. ¿Cómo trabajaron?
-Fue una fantasía: su universo es muy inspirador. El video fue dirigido por su hija, Juana Carreras, y Tomás Würschmidt y las ideas gráficas fueron bastante simples y concisas.
A partir de ahí fuimos juntos a comprar y elegir las telas, luego, en la realización de cada pieza, fui experimentando en el proceso y dándole mi toque. Sobre todo, en los vestiditos icónicos de colores primarios, que es una silueta que a Juliana le gusta mucho. La venimos reversionando en diferentes modelos, esta vez con un volado de estructura, que probé hacer caprichosamente y nos encantó.
Después, hice mis básicos de punto con hombreras que ya son un clásico, al que le pusimos accesorios, como, por ejemplo, el moño y el cuello con forma de signo de interrogación, entre otros.
Juliana Gattas lució un diseño de Tavo para su último video musical.-También vestiste a uno de los íconos de Argentina: Moria Casán. ¿Cómo se dio?
-Estaba en contacto con Galo, su asistente, para hacerle algo para el Bailando… pero nunca sucedía. Después me la crucé saliendo del Buquebús. Fue la primera vez en la vida que me acerqué a saludar a alguien que no conocía. Finalmente, tuve la posibilidad de trabajar con ella a través de Betiana Temkin, la vestuarista de la obra Cuestión de género.
A partir de ahí, le hice ropa para el Martín Fierro y después me vinculó con Sofía Gala, su hija. También la vestí para la serie Moria. Me emociona mucho haber sido parte de ese proyecto increíble. Trabajé bajo la dirección de Florencia Tellado, diseñé y realicé dos vestuarios para “La One”, tan extraterrestres como ella.
A Moria me la crucé saliendo del Buquebús. Fue la primera vez en la vida que me acerqué a saludar a alguien que no conocía.
-Más allá de la serie, ¿cómo es la dinámica?
-Siempre es muy en equipo. Lo que hago en una primera instancia es proponer y en base a lo que le propongo y lo que ella también me cuenta: qué más o menos quiere o para qué lo quiere. Desde ahí, parte la idea y se va dando. Y más que nada, si bien siempre se plantea algo inicial, en un boceto o lo que sea, se define sobre el cuerpo, qué es lo que funciona.
-Seguramente, en este caso y en los otros, te guiás por el personaje.
-Sí, obvio, y es muy personal también todo lo que hago. Me adapto y trabajo en conjunto tanto con el artista como con la clienta, una novia, por ejemplo.
-En el último tiempo algunos diseñadores no se quieren adaptar tanto a los pedidos que les hacen, para no convertirse en estilistas. ¿Te pasó?
-No, y generalmente se da de manera muy natural que confían en lo que hago. Una novia quizás viene con una idea más general y tengo que interpretarla un poco más, pero los artistas siempre me dieron libertad absoluta. Incluso con Lali, la primera vez que trabajé directamente con ella, me pidieron un vestido corto, sexy, y yo estaba negadísimo a hacerle eso.
La diva pop Lali Espósito sigue eligiendo el brillo disco al estilo Tavo.-Terminé llevándole la opción del vestido, pero a la vez lo que quería. Seguí mi intuición, de por dónde quería ir, se lo puso y lo amó. Me pasa eso, que me dan mucha libertad y obviamente después también donde se define todo es en el momento de la prueba. O sea, capaz que voy con una idea, se la pruebo y no funciona, pero sobre el cuerpo se resuelve.
-¿Hay algún pedido que no lo aceptás porque no tiene que ver con tu estilo o porque te piden algo que hayan visto de otro diseñador?
-Nunca me pasó. Y si me pasara le buscaría la vuelta porque no estoy para hacer copias de nada. Después, respecto al estilo o lo que sea, soy variado, muy versátil.
-Vestir celebridades, por ejemplo, Ca7riel y Paco, ¿te trae clientela?
-Creo que lo que me trae clientela es todo. El boca a boca y el hacer bien las cosas genera que haga otras nuevas. Lo de Natalia (Oreiro) en un primer momento explotó y con lo del recital de Miranda! en Ferro hubo mucha repercusión. Siempre tengo trabajo, de hecho, a veces, digo que no, porque no doy abasto.
-Trabajás con consignas clásicas y con alusiones a los ‘70 y ‘80, aunque también al art decó. Sos millennial, ¿de dónde viene eso?
-No sé de dónde vienen; son cosas que me nacen, que me gustan. Creo que tiene que ver mucho con los materiales que elijo, con los que trabajo. Por eso decía lo de las texturas. No tengo nada específico. Siento que, como estoy en todo el proceso desde cortar la tela, hasta armarla, no tengo el factor sorpresa. Depende de lo que encuentro, es lo que va saliendo.
Si una actriz me dice que tiene que ir a una entrega de premios, pienso con ella qué le gusta y también me referencio en cosas que ya hice. Es muy natural, hasta inconsciente. Me inspira la simpleza de la elegancia, de las caídas, de los movimientos, de los colores.
El uruguayo también diseñó un look folclórico para La Sole.-¿Qué te da la elegancia?
-Me divierte también que, dentro de todo lo que se pueda llegar a generar, los vestidos tengan como algo lúdico, más allá de ser elegantes. Desde que tengo uso de razón me dediqué a meterme en mi mundo y, dentro de ese mundo, inspirarme en coser y en el proceso para desarrollar todo lo que hago.
-Cuando se arma una colección los diseñadores piensan en personajes. ¿Quiénes son los tuyos?
-Cuando diseño colecciones en realidad pienso desde un lugar técnico en que haya versatilidad en las morfologías, que no sea algo repetitivo, si bien pueden tener una conexión en la moldería. En la anteúltima colección, elegí colores y trabajé con tablones encontrados, con forma, con versatilidad, de adelante eran una cosa y de atrás otra.
Me agarro de recursos o de ideas que tengo y en base a eso trabajo. Como nunca estudié diseño, no experimento desde un concepto, ni de una idea de trasfondo, como más teórica, sino más práctica.
-Aunque no hay una “moda argentina” o “uruguaya”. ¿Existe algún rasgo rioplatense en tu ropa?
-De lo que hice para Ca7triel y Paco me llegaron a decir que había incluso una referencia a la murga uruguaya, también el color. Pero no me identifico con nada específico y siento eso, que estoy todo el tiempo cambiando. Soy muy versátil también, no me ato a nada.
-En un mundo híper informado, ¿cómo hacés para no contaminarte?
-Siento que me limita un montón, porque si veo algo que ya está hecho no voy a ir nunca por ahí. Lo último que quiero es que me digan eso. Cuando hice los vestuarios de Ca7triel y Paco todo el mundo lo relacionó con David Bowie. Nada que ver. Y yo solamente partí de las rayas y en base a eso salió todo.
-¿Te gustaría hacer alguna colección prêt-à-porter y que te puedan encargar prendas?
–El plan de venir para Buenos Aires es para empezar a proyectar. Ver otros caminos. Acá suceden un montón de cosas, sea desde el vestuario o una novia. Me gustaría experimentar y desarrollar. Y hacer ropa comercial también.
Con una mirada pragmática, busca reivindicar la costura. Foto: Ariel GrinbergArtesano textil
No hay dudas: algo debe tener el diseñador uruguayo Tavo García para ser uno de los nombres del momento en la industria de la moda, y transformarse en el nuevo favorito de las famosas.
No es casualidad que Moria Casán lo haya elegido para el icónico look metalizado que usa en su exitosa serie de Netflix, ni que una artista amante de la buena moda como Juliana Gattas (Miranda!) le haya pedido el vestuario para su último trabajo Soy así. García ya había hecho un vestuario para Miranda! (que además es su banda favorita), todo con perlas para sus shows en vivo.
Tavo García parece que entiende a las celebridades como nadie. Esto lo podría afirmar Lali Espósito que se subió al escenario de River con Kylie Minogue, luciendo una chaqueta escotada espejada con culotte negro, y un minivestido de pailletes, obra de García.
O Griselda Siciliani, otro ícono fashionista, quien llegó a los Premios Platino con un conjunto verde esmeralda de blusa crop top armada y mini con volados armado y lazo, también obra del joven Tavo.
La lista de celebridades fanáticas de Tavo García continúa. Natalia Oreiro, que sabe de moda como pocas, fue una de las primeras en llegar a su atelier cuando conducía Got Talent Uruguay y Sofía Gala Castiglione llevó sus modelos a rayas y lunares para una impactante sesión de fotos. Elegantísimo también fue el conjunto de chaqueta capa con pantalón rojo que usó Mercedes Morán en los Premios Sur.
“Soy un artesano textil independiente”, dice en su biografía Tavo García. En su Instagram se define como un artista que diseña y cose a medida, entre Buenos Aires y Montevideo. Dos buenas definiciones para el hombre de la moda que se puso de moda.









