Durante casi tres años se mantuvo fuera de escena, a la espera del momento oportuno para regresar. Y justo cuando comenzaba a dar los primeros pasos en esa dirección, con las elecciones presidenciales del próximo año ya en el horizonte, los focos se posaron sobre él por los motivos que no hubiera deseado. Sergio Massa, el candidato del peronismo derrotado por Javier Milei en 2023, protagonizó la última semana un lujoso viaje al Caribe junto a su pareja y amigos, en un avión privado, propiedad de un poderoso empresario del país.
Según reveló la prensa local, el exministro de Economía y su esposa, la legisladora Malena Galmarini, viajaron a Barbados para celebrar el 30º aniversario de su matrimonio, acompañados por otras cinco personas.
El jueves 13 de agosto fueron desde Buenos Aires hasta Montevideo, Uruguay, y desde allí volaron hacia el aeropuerto de Bridgetown en un jet que pertenece al Grupo De Narváez, encabezado por Francisco de Narváez. El regreso fue este miércoles, vía Asunción, Paraguay, y nuevamente la capital uruguaya. De acuerdo con cálculos informales, el costo de los vuelos involucrados rondaría los 400.000 dólares y habría sido un obsequio de De Narváez, quien mantiene una antigua amistad con Massa. Hace una década, ambos fueron aliados políticos, en oposición al kirchnerismo.
Después de la derrota electoral ante Milei, a fines de 2023, Massa eligió el silencio y redujo al mínimo su exposición pública. En las últimas semanas, había comenzado a reaparecer y a dejar saber su interés por participar de las negociaciones dentro del peronismo para definir candidatos y propuestas para las elecciones de 2027. Cuando hace 15 días el Gobierno de Milei fracasó en el Senado en su intento por modificar la ley de tierras, voceros del Frente Renovador, la agrupación que lidera Massa, aseguraron que el exministro había sido clave, como operador en las sombras, para consolidar el voto opositor.
Horas antes de partir rumbo al Caribe, Massa había participado de un encuentro que, tras múltiples disputas internas, volvió a mostrar juntos a distintos sectores del peronismo. La reunión contó con la presencia del diputado Máximo Kirchner, hijo de la expresidenta Cristina Kirchner; el gobernador de Buenos Aires, Axel Kicillof, otros mandatarios provinciales peronistas y los jefes de las bancadas de legisladores nacionales, además del propio Massa. Si bien no se avanzó en la discusión de posibles candidatos, sí se acordó enfrentar el proyecto de Milei para suspender las elecciones primarias, una iniciativa que pretende debilitar la oferta opositora.
En un escenario similar al de 2023, el nombre de Massa volvía a instalarse como un posible candidato de unidad dentro del partido peronista, el PJ, alguien que podría concitar apoyos del kirchnerismo y de quienes enfrentan al sector liderado por la expresidenta. La difusión del viaje a las playas caribeñas golpea su imagen, cuando los argentinos se muestran preocupados por los bajos salarios, la falta de empleo y el creciente endeudamiento de las familias, y cuando la gestión de Milei concita, según las encuestas, una desaprobación superior al 60%.








