Anuncian la primera peregrinación a Luján de veteranos de la Guerra de Malvinas

Anuncian la primera peregrinación a Luján de veteranos de la Guerra de Malvinas

Más allá de las marchas y contramarchas que registra el reclamo en cada coyuntura, la causa Malvinas se mantiene siempre encendida entre sus protagonistas directos. Para el domingo 20 de septiembre, la Federación de Veteranos de Guerra de la Provincia de Buenos Aires conjuntamente con la Confederación de Combatientes de Malvinas, el Centro de Veteranos de Guerra de Luján, el Santuario y el Municipio de esa ciudad convocan a toda la comunidad a una masiva peregrinación de ex soldados que participaron del conflicto del Atlántico Sur en 1982.

El punto de encuentro será el Complejo Monumental Malvinas Argentinas, en Avenida Nuestra Señora de Luján y Ugarte, a unas cinco cuadras de la Basílica de Luján, la antesala del acto central a realizarse a partir de las 11.15 en la plaza Belgrano, frente al Cabildo local. Antes será izada la bandera nacional en la rotonda Ana de Matos seguida de un minuto de silencio en homenaje a las víctimas de la contienda bélica (a las 10.30) y la marcha a pie hasta las cercanías del templo, donde se celebrará una misa a las 13.

“Malvinas no pertenece al pasado sino que es una causa permanente que forma parte de nuestra identidad como pueblo. Malvinizar es mantener viva la memoria, honrar a nuestros héroes y transmitir a las nuevas generaciones el compromiso irrenunciable con la soberanía nacional”, señaló el intendente de Luján, Leonardo Boto.

Por su parte, Juan Carlos Peralta -vicepresidente de la Comisión Enlace de Veteranos de Guerra de Lomas de Zamora y director del Museo Malvinas Siempre Argentinas, ubicado a mitad de camino del centro de Lomas a Turdera y Llavallol- asegura que este acto de memoria y reparación histórica programado cuando soplan amenazantes vientos de negacionismo y olvido “es muy importante. Va a ser muy lindo y emotivo y, en lo personal, me parece significativo porque peregriné ocho veces desde acá para visitar a la Virgen de Luján, las primeras veces para pedirle lo mejor para mi familia y todo el pueblo argentino y las últimas para agradecerle porque seguimos vivos y con fuerza para no dejar nunca de reclamar lo que nos pertenece”.

La veneración católica a Nuestra Señora de Luján tuvo una de sus primeras manifestaciones en el Virreinato del Río de la Plata durante la resistencia criolla a las invasiones inglesas de 1806. En el marco de esa epopeya, el general Juan Martín de Pueyrredón concentró a sus milicianos en Luján para hacer frente a las fuerzas de William Beresford, mientras el bucólico paraje que asomaba en la pampa bonaerense era investido con el mote de “Hito cero de la argentinidad”.

Algo más escéptico por el momento que atraviesa la reivindicación por las islas históricamente argentinas, Claudio “Tano” Rapino -bombero voluntario de Quilmes y ex soldado conscripto que también tuvo su paso por Malvinas durante la guerra- prefiere tomarse el tiempo necesario para ordenar las ideas y separar los tantos. “Por un lado, la propuesta de la peregrinación me encanta porque hay que volver a hablar de Malvinas con énfasis y poner freno a cualquier intento de desmalvinización. En medio de un silencio general que aturde, grupos como los que organizan la peregrinación -así como hace todo el año el Centro de Ex Combatientes Islas Malvinas, con sede en La Plata-, siempre se mantienen activos”.

Al mismo tiempo, Rapino marca un contraste notorio: “también estoy muy triste porque, desde estamentos oficiales, el reclamo retrocedió más de cien años, como consecuencia de la supuesta prohibición de expresarnos sobre el tema en el Mundial de fútbol, la sugerencia de cambiar las islas por vacunas o de dejar que los kelpers decidan sobre la soberanía y la admiración por Margaret Thatcher confesada por el presidente de la Nación, entre otras barbaridades”. Sus palabras, crudas y sin eufemismos, brotan como cascada entre las paredes de una escuela del Sur del Conurbano, antes del inicio de una charla que desde mucho antes mantiene expectantes a alumnos y docentes.