“Amiga, ese es mi esposo”. Esa frase todavía asusta a Danielys Hurtado. Se la dijo una mujer en medio de decenas de cadáveres en bolsas en los silos del Puerto de La Guaira, en la morgue improvisada para las víctimas de los terremotos del 24 de junio. Por muy poco, Danielys casi se lleva el cuerpo de un esposo que no era el suyo. Llevaba cinco días buscándolo en La Guaira, una ciudad desconocida para ella y sumergida en el caos, después de seguir pistas y atarlas con las preocupaciones que iban en aumento mientras pasaban las horas luego del doble terremoto en Venezuela. Eduardo José Osal Mujica, de 32 años, era uno de los 146 pasajeros del vuelo 164 que aterrizó en Maiquetía el 24 de junio a las 11:40 de la mañana con venezolanos deportados desde Estados Unidos.












