La policía de Japón detuvo a una argentina que intentaba pasar por el aeropuerto de Haneda, en Tokio, con más de un kilo de cocaína dentro de su cuerpo. Al llegar a la terminar aérea nipona, la mujer despertó las sospechas de oficiales de la aduana, que la derivaron a un hospital en donde un estudio con rayos x descubrió el cargamento que llevaba en su estómago.
Según indicaron medios locales, la mujer que fue identificada como Rosa Micaela Quipildor, de 30 años, habría llegado a la capital japonesa el pasado 10 de agosto proveniente del aeropuerto de Heathrow, en Londres.
Quipildor tendría tres hijos y domicilio en el barrio de Flores, concretamente en el asentamiento 1-11-14. En la actualidad, trabajaría para una empresa de limpieza. Además, no sería la primera vez que tiene problemas con la ley por intentar contrabandear droga.
La maniobra de la mujer se descubrió en el área de inspección de equipaje, cuando un agente de aduanas sospechó de ella y decidió interrogarla. Durante la conversación, Quipildor admitió que transportaba droga y sostuvo que se le habían prometido 7.000 euros a cambio de ingresarla al país.
“Una mujer que conocí en un festival en Argentina me propuso un plan para ganar dinero mediante el contrabando y me presentó a un hombre”, habría sostenido la mujer durante la conversación.
Según indicó la argentina, los paquetes que transportaba los había recibido en Brasil, en donde ingirió las cápsulas antes de emprender el viaje.
Tras la confesión, las autoridades japonesas derivaron a la mujer argentina a un hospital, en donde un control radiológico descubrió que llevaba 101 cápsulas de cocaína con un doble envoltorio hecho de plástico y un material negro similar al caucho dentro de su cuerpo. Según las autoridades, el valor estimado de la droga que llevaba la argentina puede llegar a a 24,24 millones de yenes en el mercado negro, lo que equivale a más de 150 mil dólares.
En el caso tomó intervención el Departamento de Policía Metropolitana de Tokio, que investiga la posible actuación de una organización internacional de contrabando con sede en Sudamérica.
Las autoridades advirtieron que la propagación de la cocaína es un problema grave en Japón, lo que ha llevado a un fuerte aumento en el número de arrestos entre jóvenes menores de 29 años desde enero hasta finales del mes pasado.
Según indicó Japan Today, sólo en 2026, el Departamento de Policía Metropolitana de Tokio detuvo a una cifra récord de 415 personas por delitos relacionados con la cocaína.
Quipildor ya habría recibido en 2022 una condena por intentar traficar cocaína a Tailandia y Malasia en 2021. Según se desprende de una sentencia pública a la que tuvo acceso Clarín, la mujer recibió una pena de tres años en suspenso que se habría cumplido a fines de 2025.
En un juicio abreviado, Quipildor reconoció que intentó en tres oportunidades sacar del país cocaína a través de la modalidad de encomiendas. El primer hecho por el que se la juzgó sucedió en agosto de 2021 cuando intentó extraer la droga a través de una encomienda postal vía el local de la empresa Fedex de la avenida Corrientes. El paquete contenía 388,42 gramos de cocaína con destino Bangkok, Tailandia.
El segundo hecho por el que se la encontró culpable registró el mismo mecanismo: sacar droga del país a través de una encomienda, esta vez enviada vía la sucursal de DHL Express de la calle Senillosa. Fueron 532,52 gramos de cocaína que tenían como punto de arribo Malasia. El tercer hecho fue casi calcado: Quipildor intentó mandar 440 gramos de cocaína a través de una encomienda enviada por DHL con destino Malasia.
En un juicio abreviado, se la condenó a tres años de prisión en suspenso por el delito de contrabando de exportación agravado por tratarse de sustancia estupefaciente que por su cantidad se encontraba inequívocamente destinada a su comercialización, en grado de tentativa, reiterado en tres oportunidades.









