Existe una competencia feroz entre las plataformas productoras de películas y series, una por mantener la preferencia del público y otra por liderar tendencias en todos los géneros. A principios de este mes, en esta página, comentamos el lanzamiento de la serie Neuromancer, basada en la novela homónima de William Gibson, considerada imposible de adaptar. Pero la puja demanda tomar riesgos. Hoy la noticia es que el 25 de noviembre de este año se estrena la serie Blade Runner: 2099, que ya lanzó un tráiler de minuto y medio.
Producida por Amazon MGM Studios y Scott Free Productions (la productora de Ridley Scott), distribuida por Prime Video, consta de 8 episodios. Concebida por Silka Luisa (Halo, Chicas brillantes), con total libertad creativa, el rol protagónico es de Cora (Hunter Schafer), humana fugitiva, que simula ser una blade runner, en una sociedad donde los replicantes ostentan el poder y los humanos son sujetos de segunda clase. La otra protagonista es Olwen (Michelle Yeoh), una replicante que afronta los últimos días de su vida, homenaje a Roy Batty (Rutger Hauer), líder de la rebelión de “los sintéticos” en la película original de 1982, Blade Runner. Pero en 2099, el reemplazo de humanos, su esclavitud, lleva a que Cora y Olwen obren en conjunto contra una amenaza urdida por las corporaciones.
La saga argumental comienza en la adaptación de la novela del escritor norteamericano Philip K. Dick titulada: ¿Sueñan los androides con ovejas eléctricas? Dick nació en 1928, es hijo de la crisis económica de 1929, la Gran Depresión. Título que signó su vida: adicto a las anfetaminas, paranoico, con dos intentos de suicidio, cinco matrimonios y tres hijos, murió a los 53 años, cuatro meses antes del estreno de la película Blade Runner (de la cual llegó a ver veinte minutos que lo deslumbraron). Por ella cobró el único dinero sustancioso por su obra. Antes, una vida de privaciones escribiendo a destajo para editoriales de ciencia ficción.
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Una segunda película, Blade Runner: 2049, se estrenó en 2017, y es una extensión argumental de la primera, pero respetando los implantes imaginarios de Dick en la primera, calificada como fundadora del género ciberpunk. Con dirección de Denis Villeneuve, el protagonista es K (Ryan Gosling), policía y replicante Nexus 9, imposibilitado para rebelarse, destinado a cazar a la nueva generación de replicantes, esta vez fabricados Niander Wallace (Jared Leto), dueño de la corporación que lleva su apellido, continuadora de Tyrrell. K pasa de ser una máquina evolucionada a sujeto deseante, en donde mucho tiene que ver Joy, (Ana de Armas), una novia IA holográfica, próxima a ser consciente de sí misma.
El ambiente de la serie resulta próximo a lo contemporáneo –donde la IA amenaza al trabajo humano y parece “gobernar” la guerra de drones entre Rusia y Ucrania–, y cuenta con la participación creativa de la hija de Philip K. Dick, Isa Dick Hackett. La visión de Philip, expresada en más de cincuenta novelas y cuentos, tuvo otros pasajes al cine, como las memorables Total Recall (1990, dirección de Paul Verhoeven) y Minority Report (2002, dirección de Steven Spielberg). En la primera, un sujeto pierde la memoria a manos de una corporación y viaja a una colonia humana en Marte para recuperarla (Elon Musk no es original). La segunda, una sociedad paranoica, con vehículos autónomos y vigilancia instantánea, instaura un sistema de control del crimen que, en realidad, lo predice a través de precog, seres que leen el futuro. Pero siempre existe una falla.
La obra de Dick está sembrada de ideas, futuristas y sensatas, incluso para un historiador del saber científico. Esto incluye reflexiones como: “¿A dónde van las almas de los androides después de su muerte? Pero si no viven, entonces no pueden morir. Y si no pueden morir, entonces siempre estarán con nosotros. ¿Acaso tienen alma? O, dicho de otro modo, ¿la tenemos nosotros?” Este párrafo y la columna adjunta, forman parte de una conferencia de Dick, que brindó en 1972 durante la Convención de Ciencia Ficción de Vancouver, en la Universidad de Columbia Británica.









