Eurovisión vuelve a poner una traba a Israel, el país que es origen de casi todos sus conflictos en los últimos años, pero al que no se decide a expulsar. Tras la revisión anual organizada por la Unión Europea de Radiodifusión (UER), el órgano rector del evento ha aprobado una serie de modificaciones y aclaraciones al reglamento de la competición que se celebrará el próximo año en Bulgaria. La principal de ellas prohíbe que un país en conflicto armado pueda convertirse en sede del certamen incluso si resulta ganador.
Eurovisión pone otra traba a Israel: el nuevo reglamento impide que países en conflicto armado sean anfitriones del festival









