La apatridia tiene profundas consecuencias sobre la salud, aunque con frecuencia pasan desapercibidas. En el caso del pueblo saharaui, lo hace de cuatro formas: por la falta de control sobre la tierra y los recursos propios, por la crisis de financiación del sistema sanitario, por los daños físicos y psíquicos que supone la ocupación militar y por los problemas que implica realizar una evacuación médica a otros países. En conjunto, esto limita gravemente su capacidad para alcanzar una salud plena, tal y como publicamos este sábado en The Lancet, en un artículo que forma parte de una serie mensual que muestra los condicionantes sociales que afectan a la salud en todo el mundo.








