Milito tomó una drástica decisión y apartó al capitán Santiago Sosa del plantel

Milito tomó una drástica decisión y apartó al capitán Santiago Sosa del plantel

La dirigencia de Racing, con el presidente, Diego Milito a la cabeza, tomó una decisión drástica: Santiago Sosa y Baltasar Rodríguez fueron apartados del plantel. Los futbolistas se sumarán a Agustín García Basso y entrenarán a contraturno del equipo profesional. Sí, como ocurrió en River, la Academia tiene su propio container. Pero, lo que llama la atención es que los colgados son tres de los héroes de Asunción. Y que entre ellos se encuentra nada menos que el capitán del equipo.

El caso que más ruido hizo fue el de Santiago Sosa. No sólo porque es el capitán del equipo, sino por tratarse de uno de los estandartes de la conquista de la Sudamericana y de la gran campaña de Racing en 2025. Un hombre muy querido por el hincha debido a su entrega. El miércoles 22 de octubre del año pasado, el volante sufrió una brutal fractura del maxilar tras un golpazo de su compañero Marcos Rojo, en la ida de la semifinal de la Copa Libertadores en el Maracaná. Apenas dos meses después, el sábado 13 de diciembre, puso en juego su salud y jugó la final del Torneo Clausura ante Estudiantes con una máscara.

Con esos antecedentes, el sábado pasado, Santiago Sosa le pidió al DT Juan Pablo Vojvoda no formar parte del partido ante Tigre y se despidió de los hinchas de Racing en la previa del cruce por el Torneo Clausura. El futbolista tenía arreglado su contrato con Vasco da Gama y faltaban detalles para que se terminara de cerrar la operación entre los clubes. Sin embargo, el equipo carioca no cumple con las garantías que exige la Academia y todo se dilató.

Ya lleva un par de semanas la novela de Sosa. Y, la cosa se estiró tanto, que el futbolista pidió entrenar diferenciado para evitar cualquier lesión. También se trata de una forma de meter presión para que se realice el pase.

¿Por qué no termina de cerrarse la operación? El problema es la mala experiencia de la Academia con los clubes brasileños: no cumplieron en la venta de Carbonero a Inter de Porto Alegre y no lo estarían haciendo tras la salida de Nardoni al Gremio.

Para colmo, Vasco no acepta penalidades en caso de no cumplir con los plazos de pago y tampoco presenta los respaldos que garantices que el club argentino cobrará. Por eso, Milito no pone el gancho para finiquitar la salida de Sosa y todo terminó en conflicto. Racing necesita los dólares al instante para buscar los reemplazantes de los futbolistas que emigren.

La situación se suma a la Baltasar Rodríguez y Agustín García Basso. Con muchos menos pergaminos, el futbolista surgido del Predio Tita también arregló su contrato con Estudiantes. El presidente Juan Sebastián Verón habló con Milito de un posible pase. El Pincha ofreció por el cincuenta y la Academia quería vender el 80. Desde La Plata ofertaron por ese porcentaje, pero el número no satisfizo lo pretendido en Avellaneda y todo quedó en stand by.

El pibe que ya estuvo a préstamo en Inter Miami (que desistió de comprarlo) tomó una postura intransigente y pidió no concentrar para que se realizara el pase. Ante ese cumulus de situaciones, la dirigencia cortó por lo sano y decidió sumar a ambos futbolista a Agustín García Basso que ya estaba apartado y presiona con una salida desde el año pasado.

Los hinchas en redes bromean con que en el predio Tita Mattiussi se instaló el “Container Federico Vismara”, en referencia al exHuracán que se aferró a su contrato y durante un año y medio trotó alrededor de una cancha separado del plantel. Es apenas una figura que describe la situación de los marginados del fútbol argentino en estos tiempos. Y Racing no es la excepción.

Probablemente, Santiago Sosa merecía otro trato por parte de la dirigencia. Pero, Diego Milito decidió cortar por lo sano y evitar sentar un mal precedente. Ahora, ¿qué pasa si las ventas finalmente no se concretan? ¿Los tres futbolistas se quedarán afuera del equipo hasta fin de año? Más allá de lo que ocurra, el presidente y el director deportivo de Racing, Sebastián Saja, deberán preguntarse: ¿Por qué generaron tantos conflictos entre plantel y dirigencia? ¿Y por qué ahora los futbolistas quieren marcharse de un club que en los últimos años se había convertido en una zona de confort dentro del fútbol argentino?