Aplastada bajo los escombros, con el rostro lleno de tierra, Cristina Margarita Ramos dejó testimonio del buen humor con el que enfrentaba la vida. “Qué pena con usted que ando con este patuque en la cara”, le decía a uno de los bomberos que intentaba sacarla de entre las paredes de su casa, tras los terremotos del 24 de junio. “Usted lo que está es bonita, y esas uñas me encantan”, le respondió el rescatista. Las bromas por el piropo, en circunstancias tan inusuales, se propagaron en pleno rescate. “Ya la vamos a sacar, mi seño. Confíe en nosotros”, agregaba el bombero. Lo primero que Cristina, de 71 años, logró sacar fue una mano de uñas largas y perfectamente arregladas. Pensionada, apasionada al karaoke, costurera y madre de dos hijos migrantes en Estados Unidos, que siguieron su rescate desde la distancia con desesperación, y ahora buscan su cuerpo: confirmaron que murió luego de ser llevada a un hospital.
En busca del cadáver de “la señora de las uñas bonitas”, rescatada con vida tras los terremotos en Venezuela









