Faten Ben Omar el Azizi tenía la esperanza de un futuro mejor. Desde muy chica intentó ayudar a su familia y trabajó en cementerios para conseguir dinero, hasta que tomó la decisión de intentar llegar a España como sea. El jueves pasado fue una de los miles de marroquíes que intentaron llegar a nadando a Ceuta en busca de un sueño que en su país ya sentía que era imposible construir.
Faten no logró llegar a la costa: murió ahogada en su desesperado intento. Tenía 20 años. Ese mismo día, reveló su familia, le aprobaron la visa para ir a España.
La joven era conocida en el país africano como la gran promesa del fútbol femenino, allí donde los hombres, desde Qatar 2018 no dejan de hacer historia. Una semifinal, un campeonato juvenil, triunfos históricos. Faten era la abanderada del mismo sueño para las jugadoras de esa zona del Magreb.
Aquel sueño quedó trunco y su historia comenzó a hacerse conocida en las últimas horas luego de que su cuerpo fuera identificado entre los hallados en el lado marroquí.
Jugaba en el Moghreb Atlético de Tetuán (MAT), un club histórico que expresó sus condolencias en un comunicado: “No buscaba fama ni aventura, sino una vida mejor y un futuro que creía que la esperaba al otro lado de la frontera”.
“En estos momentos de dolor, la Unión Marroquí de Futbolistas Profesionales (UMFP) expresa sus más sinceras condolencias a su familia, a sus seres queridos, a sus compañeras de equipo, al Magreb de Tánger y a toda la familia del fútbol marroquí”, expresó la entidad por su parte.
La joven fue despedida en un cementerio en la ciudad marroquí de Tetuán por una multitud y allí Saad Al-Sahli, vicepresidente del club le dijo a la cadena Al Jazeera: “Vinimos a ofrecer nuestras condolencias porque su muerte es una tremenda pérdida para las jugadoras, el club y los hinchas“.
Sin embargo, los detalles más íntimos de la joven los dio su madre, en declaraciones a la misma cadena de Medio Oriente.
Según contó, durante 13 años trabajó para ayudar a la familia, pero sus brazos comenzaron a cansarse. “Me decía que no tenía futuro”, reveló.
“Trabajaba en cementerios tratando de ganarse la vida. Sentía que ya no podía construir un futuro”, añadió entre lagrimas la mujer que, según publicó la cadena noticiosa, le comunicaron que a la hija le habían aprobado la visa para emigrar a Europa el mismo día que falleció en busca de una mejor vida.
Más de 70 personas murieron al intentar migrar desde Marruecos a España, en lo que fue una de las escenas más estremecedoras en cuanto al fenómeno que tiene en vilo a gran parte del Mundo. La semana pasada, en menos de 24 horas, cerca de 60 mil marroquíes cruzaron a la carrera y a nado hacia el enclave español con lo puesto.
Marruecos y España desplegaron sus fuerzas de seguridad, hubo enfrentamientos con los migrantes que querían cruzar y efectivos marroquíes que buscaban detenerlos. Fue una batalla campal entre gases lacrimógenos, chorros de agua, piedrazos y vehículos prendidos fuegos. Con todo, durante la noche alguno siguieron cruzando. Hubo víctimas fatales en ambas orillas.
Migrantes procedentes de Marruecos también intentaron ingresar a Melilla, el otro territorio español en el norte de África.
Hubo un caos generalizado en Bni Nsar, la ciudad marroquí que limita con el territorio español, donde migrantes se enfrentaron a la policía, arrojando piedras y prendiendo fuego a vehículos policiales, según medios locales y grupos de derechos humanos. Se reportaron heridos entre las fuerzas de seguridad, además del arresto de decenas de personas que intentaban cruzar.
Igual que Ceuta, Melilla es una ciudad autónoma española en la costa del norte de África. Muchos marroquíes consideran que ambas ciudades son territorio ocupado.









