El reclamo presentado por la defensa de Cristina Kirchner ante el Comité de Derechos Humanos de la ONU y la continuidad de la consigna “Cristina libre” volvieron a colocar a la expresidenta en el centro de la discusión política. El movimiento reabrió las preguntas de cara a 2027, cuánto conserva de su peso electoral y qué lugar podría ocupar en la definición del futuro del peronismo.
El escenario es, por el momento, hipotético. La condena firme en la causa Vialidad incluye una inhabilitación perpetua para ejercer cargos públicos, por lo que Cristina Fernández de Kirchner no puede presentarse como candidata mientras esa situación no se modifique. Su defensa solicitó ante la ONU que se revise el proceso y que se suspenda la prohibición para competir.
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Más allá de la discusión jurídica, las encuestas permiten analizar la vigencia de su liderazgo. Los resultados varían de acuerdo con la consultora y la pregunta formulada, pero exhiben una constante, Cristina conserva una base política estable, aunque presenta dificultades para transformar esa identificación en una mayoría electoral.
Una encuesta nacional de CB Global Data, realizada el 30 y el 31 de julio sobre 1.252 casos, muestra esa tensión. El 60% se manifestó completamente en desacuerdo con que Cristina sea habilitada para competir por la Presidencia en 2027, mientras que el 37,5% se declaró completa o parcialmente de acuerdo.

“Que tenga imagen es una variable que no siempre es equivalente en el voto”, explicó a PERFIL Federico Aurelio, director de Aresco. El consultor remarcó que Javier Milei y Cristina pueden registrar diferenciales de imagen similares, pero el Presidente convierte mejor su valoración positiva en intención de voto.
Según Aurelio, Milei tiene actualmente casi diez puntos más de intención de voto que Cristina Kirchner. Por eso, considerar únicamente la imagen de ambos podría generar una percepción equivocada sobre sus posibilidades concretas en una elección presidencial.

El director de Aresco estimó que el piso electoral de Cristina se ubica alrededor del 25% y su techo cerca del 35%. Se trata de un respaldo suficiente para mantener una posición central dentro del peronismo, pero limitado para imponerse en una elección nacional sin incorporar nuevos sectores.
Lara Goyburu directora de la consultora Managment & Fit, en cambio, evitó trasladar automáticamente los datos de imagen a una eventual candidatura. Su consultora todavía no midió un escenario presidencial nominal para 2027 porque considera que sería prematuro formular una pregunta cerrada sobre postulantes que aún no están definidos.

En su medición nacional de junio, Cristina Kirchner registró un 22,2% de imagen positiva y un 40,4% de negativa, con un diferencial de 18,1 puntos en contra. Aunque no ocupa el último lugar del ranking de dirigentes, Goyburu señaló que se trata de una valoración fuertemente negativa.
Ese resultado tampoco describe por completo su fortaleza política. La analista observa desde 2025 que Cristina retiene un núcleo estable de identificación, que no necesariamente crece o disminuye al mismo ritmo que su imagen entre el conjunto de la sociedad.
Un núcleo duro que no alcanza para garantizar una victoria
Hugo Haime, director de Haime & Asociados, ubica la imagen positiva de Cristina Kirchner alrededor de los 40 puntos. En la última medición de su consultora alcanzó el 43%, aunque el especialista advirtió que esa cifra fluctúa y también puede funcionar como un límite.
Cristina “es la mejor evaluada entre los peronistas, pero tiene un techo que le impide ganar una elección”, sostuvo Haime. Como antecedente, recordó que en 2019 la expresidenta eligió a Alberto Fernández para encabezar la fórmula y que en 2023 el candidato fue Sergio Massa.
“Ninguno de los dos representaba de manera directa al núcleo kirchnerista”. Para Haime, esas decisiones reflejan que la propia Cristina ya había reconocido la necesidad de encontrar candidatos capaces de ampliar el electorado peronista más allá de su base más fiel.
La fortaleza de la expresidenta, además, no se distribuye de manera uniforme. Según los datos aportados por el consultor, Cristina alcanza un 55% de imagen positiva entre los hogares más pobres y una valoración favorable del 46% entre las mujeres.
Su principal dificultad aparece en la clase media baja, donde predomina la evaluación negativa. Ese segmento incluye a votantes que pueden sentirse decepcionados con el Gobierno, pero que todavía relacionan el regreso del kirchnerismo con la inflación y la falta de estabilidad económica.
Encuesta: Milei no crece, pero Kicillof cae, la reelección se juega en el rechazo ajeno
“Independientemente de los nombres, el peronismo no puede ganar una elección si no logra convencer a una parte del electorado desilusionado con Milei de que volver al gobierno no será sinónimo de inflación”, planteó Haime.
El sector que se alejó del oficialismo no necesariamente está dispuesto a regresar al peronismo. De acuerdo con el analista, los votantes desencantados con Javier Milei reclaman estabilidad económica, una demanda que la oposición deberá responder para volver a ser competitiva.
Por eso, la discusión no se limita a quién encabeza una fórmula. “La propuesta peronista no puede oler a pasado, sino a futuro”, resumió Haime sobre el desafío de construir una alternativa con capacidad para superar el techo tradicional del kirchnerismo.
Goyburu introduce una precaución adicional. Aunque podría ubicarse un piso de imagen cercano al 22,2% de valoración positiva de Cristina, esa cifra no debe interpretarse como una estimación directa de intención de voto. Lo mismo ocurre con su techo. El 40,4% de imagen negativa refleja un rechazo consolidado y de larga duración, más difícil de revertir que un deterioro generado por un episodio coyuntural. Sin embargo, tampoco permite calcular por sí solo cuántas personas estarían dispuestas a votarla.
“Piso y techo de imagen no equivalen a piso y techo electoral”, insistió Goyburu. La diferencia podría ser aún mayor ante una candidatura testimonial, simbólica o legislativa, en la que el comportamiento de los votantes no necesariamente coincide con la valoración personal de la dirigente.
La disputa con Kicillof y los límites de una eventual interna
La segunda pregunta que atraviesa al peronismo es si Cristina Kirchner podría derrotar a Axel Kicillof en una primaria. Aurelio asegura que la expresidenta es actualmente la única dirigente con posibilidades de ganarle una interna al gobernador bonaerense. Ambos comparten gran parte de su electorado. “Si uno no pone a Cristina Fernández de Kirchner en el escenario, Kicillof fideliza el mismo electorado”, explicó el director de Aresco.
La encuesta de CB Global Data aporta un dato en esa dirección. Entre quienes se sienten cercanos al peronismo o al kirchnerismo, el 46,8% preferiría a Cristina como candidata presidencial, frente al 39% que elegiría a Axel Kicillof. La pregunta no mide una primaria, pero muestra que la expresidenta conserva una ventaja dentro del espacio y que el gobernador ya consolidó un respaldo significativo.

Aurelio estimó que, dentro de un electorado peronista cercano al 30%, alrededor de 15 puntos mantienen una identificación prioritaria con Cristina. En caso de una competencia directa, considera que el principal perjudicado sería Kicillof, porque una postulación de la expresidenta disputaría la misma base que necesita el gobernador para construir su candidatura.
De todos modos, Aurelio puso en duda que el enfrentamiento llegue a concretarse. Además del impedimento legal que pesa sobre Cristina, una PASO reuniría a dos dirigentes con posiciones políticas y económicas similares, por lo que podría dividir al mismo electorado sin incorporar nuevos apoyos.
Goyburu prefiere no afirmar quién ganaría esa interna porque no cuenta con una medición específica. Sí existe un dato sobre su impacto. En abril de 2025, una encuesta de Management & Fit mostró que el 54,9% consideraba que los cruces entre Cristina y Kicillof debilitaban al peronismo. En la provincia de Buenos Aires, la cifra ascendía al 60,4%.
Las diferencias aparecen con mayor claridad cuando se analiza una elección general. En el escenario de primera vuelta de CB Global Data, Milei obtiene el 32,4%, Cristina el 15,2% y Kicillof el 14,7%. La expresidenta supera por medio punto al gobernador, aunque ambos quedan a más de 17 puntos del Presidente.

En un eventual balotaje, Milei se impone sobre Cristina por 44,8% a 39%. Ante Kicillof, la distancia se reduce, el Presidente alcanza el 43% y el gobernador el 41,6%. Se trata de escenarios hipotéticos, pero el contraste coincide con la lectura de los consultores sobre las dificultades de Cristina para ampliar su respaldo fuera del núcleo propio.
Los números disponibles muestran así una doble realidad. Cristina Kirchner conserva un núcleo fiel, capacidad de conducción y centralidad dentro del peronismo, pero eso no alcanza para demostrar que podría ganar una elección presidencial.
Su peso puede resultar decisivo aunque no sea candidata. Podría condicionar la estrategia del espacio, disputar la conducción con Kicillof o transferir una parte de su respaldo hacia otro dirigente. De cara a 2027, la incógnita no es solamente cuánto mide Cristina, sino qué hará el peronismo con los votos que todavía conserva.
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