Un grupo de migrantes se amotina en la estación migratoria de Tapachula

Un grupo de migrantes se amotina en la estación migratoria de Tapachula

Un grupo de migrantes deportados de Estados Unidos a México por la Administración de Donald Trump se amotinaron cerca de la medianoche de este domingo en la estación migratoria Siglo XXI, en Tapachula, Chiapas, cerca de la frontera con Guatemala. Los extranjeros, en su mayoría cubanos y venezolanos, exigían su salida del centro migratorio localizado al norte de la ciudad, al denunciar que desde su llegada a México los han mantenido aislados y en condiciones adversas.

La protesta escaló a tal punto que algunos de los inconformes intentaron provocar un incendio al prender fuego a una de las colchonetas que utilizan para descansar. El hecho propició la rápida movilización de corporaciones policiales, el Ejército mexicano y la Guardia Nacional, que llegaron al sitio para retomar el control de la situación. Al menos 30 patrullas de corporaciones de seguridad alertaron y pusieron en vilo a los lugareños, ante el temor de que la manifestación de los migrantes alcanzara tintes más violentos.

El Instituto Nacional de Migración (INM) ha informado este domingo que como consecuencia de los hechos, dos migrantes venezolanos –identificados como Henderson Chopite y David Caballero– fueron trasladados a la capital del Estado, Tuxtla Gutiérrez, para ser procesados por los disturbios e iniciar el protocolo de deportación a su país de origen.

También aclaró que en el operativo para restablecer el orden ninguna persona migrante, personal de trabajo o policía resultó lesionado, luego de que trascendiera el rumor de la muerte de un extranjero al interior de Siglo XXI.

La estación migratoria Siglo XXI, catalogada como la más grande de América Latina, ha sido escenario de varios motines y escapes de personas detenidas. Sin embargo, desde el pasado 6 de junio de 2022 no se registraba un hecho como tal, entonces migrantes venezolanos protestaron y tomaron el control de las instalaciones para exigir que fueran puestos en libertad.

La nueva revuelta reaviva la discusión sobre la seguridad en los centros de detención migratorios en México, después del incendio que cobró la vida de al menos 40 personas en Ciudad Juárez, en marzo de 2023.

El activista de derechos humanos Luis García Villagrán explica que los migrantes deportados por Estados Unidos son encerrados, sin razón alguna, hasta por 10 o más días, cuando deberían de ser puestos en libertad, aunado a la corrupción de la que dijo son víctimas por parte de las autoridades migratorias. “Los familiares en Cuba han denunciado que a sus hijos, padres, hermanos o conocidos les empiezan a pedir dinero en Tapachula, además que los orillan a contratar abogados afines a la delegación de Migración en Chiapas, para negociar altas cantidades de dinero a cambio de su libertad”, señala.

El también director de la organización Centro de Dignificación Humana, califica como “tortura mental y física” las situaciones a las que los expulsados de Estados Unidos son sometidos en el sur de México. “Todo esto no lo pudieron soportar los migrantes cubanos y de otras nacionalidades encerrados en esta cárcel, no pudieron soportar las extorsiones y el maltrato que se acumula con el tiempo que estuvieron encerrados por el ICE en Estados Unidos, por eso se amotinaron”, agrega.

Desde febrero, los activistas han documentado que cientos de migrantes han sido abandonados a su suerte en Tapachula, a la que han denominado la ciudad cárcel. Se trata de extranjeros que vivieron durante décadas en distintas ciudades de Estados Unidos, sin embargo, fueron detenidos por faltas, y en un abrir y cerrar de ojos están varados en la frontera entre México y Guatemala.

La condición de cientos de personas expulsadas por el Gobierno estadounidense empeora en Tapachula, debido a las demoras y trabas que la Comisión Mexicana de Ayuda a Refugiados (Comar) pone a los solicitantes de refugio. Incluso, muchas y muchos de ellos son rechazados al llegar a la instancia encargada de dar refugio en México, al ser señalados por haber infringido leyes en Estados Unidos y permanecer en una condición de apátridas en suelo mexicano. A esto se suma la falta de oportunidades laborales y de vida para personas que tras haber hecho una vida laboral y social en Estados Unidos, enfrentan ahora la xenofobia y el rechazo social en una tierra desconocida para ellos.