De una curiosa particularidad están hechas las obras de la artista argentina Elena Clément: la mayoría está realizada a partir de fragmentos de obras anteriores que la propia artista cortó, recicló y reutilizó para crear nuevas piezas, dotadas de otras formas y sentidos. “Ninguna obra constituye un punto final. Cada pieza puede transformarse y convertirse en el origen de otra”, dice. Nada se pierde, todo se recicla.
Las 25 obras que integran la muestra Pinturas y relieves fueron confeccionadas, en rigor, durante los últimos dos años, aunque están compuestas a partir de obras de hasta una década de antigüedad. Agrupadas en tres series –Samsara, Historias fragmentadas y Ecos–, pueden visitarse con ingreso gratuito, de lunes a lunes, las 24 horas, hasta el 30 de agosto, en el Paseo de las Artes del Palacio Duhau-Park Hyatt, espacio que, además, celebra este año su 20º aniversario.
Quién sabe, entonces, si estas obras permanecerán tal como hoy se exhiben, de una vez y para siempre, o si pasarán a formar parte de un proceso de transformación permanente y, tal vez, en el futuro integren nuevas creaciones artísticas. Desde esa perspectiva, la exposición adquiere también un carácter performático. Al respecto, la artista señala: “Son obras que están en constante transformación y, a lo mejor, alguna puede llegar a reconfigurarse más adelante. Pero el eje de esta muestra era ese: el de la transformación continua”.
Es la primera vez que Elena Clément, porteña, de 48 años, expone esta cantidad de creaciones en una muestra individual. Hasta ahora, lo había hecho en exposiciones colectivas, colecciones particulares e, incluso, espacios públicos. Cuando terminó el secundario, comenzó a estudiar de manera simultánea Comunicación Institucional y Publicitaria, por un lado, y Bellas Artes, por el otro. Entre 2000 y 2001 viajó a París, donde profundizó su formación en Historia del Arte en la Universidad de La Sorbona. Además, realizó talleres con distintos maestros, entre ellos, Francisco Travieso.
A su regreso, se dedicó durante años al diseño de piezas de comunicación audiovisual para diferentes clientes, hasta que un día pensó que, en el fondo, lo que quería era crear y pintar y diseñar según su propia búsqueda, sin que nadie le diera las pautas. Decidió, entonces, dedicarse de manera definitiva al arte. Tanto en la casa de sus padres como ahora, tuvo siempre un cuarto propio para pintar. No es casual: su madre y su abuelo también pintaban como hobby.
Muestra “Pinturas y relieves”, de la artista argentina Elena Clément, en el Paseo de las Artes del Palacio Duhau. Prensa“En Diseño Gráfico, en general, uno tiene que proponer distintas opciones y a veces te piden cambios que yo no haría. Así que, de a poquito, fui tirándome al arte. Un día dije: ‘Ya está’. Se cerró un ciclo con el Diseño Gráfico y seguí con la pintura”, recuerda.
Su universo creativo no se limita a la pintura: también se expande hacia las instalaciones y el arte textil, disciplinas que pueden apreciarse en el recorrido por la galería subterránea del Duhau, que conecta el palacio de 1934, sobre la coqueta avenida Alvear, con el edificio moderno de la calle Posadas. En su amplio taller, ubicado a metros del cruce de Santa Fe y 9 de Julio, es frecuente encontrarla todos los días experimentando con distintos materiales y soportes: desde las témperas que usan sus hijos hasta grandes textiles que corta y manda a coser a su antojo. Acrílicos, óleos, aerosoles, lacas y carbonillas dialogan con lana, plásticos fundidos, espuma de poliuretano y elementos descartables.
“Elena ensaya el alboroto y la calma”, escribe el periodista y crítico de arte Julio Sánchez Baroni en el texto curatorial de la muestra, luego de señalar que, en el transcurso de crear a partir de jirones de pinturas anteriores, “en ese proceso de desmantelamiento y recomposición, hay algo que permanece y algo que se transforma, como metáfora de la vida humana”.
Muestra “Pinturas y relieves”, de la artista argentina Elena Clément, en el Paseo de las Artes del Palacio Duhau. PrensaLa propia artista explica, en diálogo con Clarín: “En la serie Ecos, trabajo sobre la misma obra y voy haciendo capas y más capas. Conviven la parte antigua con la parte nueva, pero sobre la misma obra. Después, en Samsara, corto las obras anteriores y las reconfiguro, dándoles relieve y cuerpo: dejan de ser planas. Por último, en Historias fragmentadas, hay obras sublimadas sobre un lienzo blanco: son obras anteriores cortadas en pedazos y sublimadas para configurar una obra nueva”.
La exhibición se inscribe mayormente en el arte abstracto, aunque Clément no reniega de la figuración. En la frontera entre la abstracción y la figuración, en ese territorio de cruces, Clément construye imágenes para luego desarmarlas, intervenirlas y reorganizarlas desde otra lógica. “También hago pinturas de bosques, paisajes, personas. Me gusta experimentar”, afirma.
Y confiesa que hay una cuota de improvisación en el inicio de una obra, que normalmente se la imagina de una manera y que pasa días pensando cómo llevarla adelante, sobre todo desde el aspecto técnico. “Después –detalla–, empiezo a probar durante algunos meses; a veces me gusta más, a veces menos; a veces queda como lo imaginé y otras, no”.
*Pinturas y relieves puede visitarse de lunes a lunes, las 24 horas, con entrada gratuita, en el Paseo de las Artes del Palacio Duhau, Posadas 1350.








